Guillermo Moreno comenzó el año con el anuncio del regreso de las barreras para traer productos importados. En los primeros días de 2011, el secretario de Comercio Interior retomó sus reuniones con supermercadistas y empresarios de consumo masivo para comunicarles la vuelta de las restricciones al ingreso desde el exterior de alimentos y otros artículos de consumo masivo.
La orden verbal que les impartió el funcionario a los hombres de negocios es que no podrán importar los productos que tengan un equivalente de producción nacional. De esta manera, volverá a regir la prohibición para la entrada en el país de una amplia lista de artículos que incluye desde alimentos -como el jamón español, las pastas italianas o los duraznos griegos- hasta productos de electrónica o textiles, apuntando básicamente a la oferta que hoy se comercializa en los grandes supermercados.
Durante los encuentros, Moreno destacó la excepción que beneficia a la producción brasileña, aunque les exigió a los empresarios locales que aceleren los trámites para que todas las operaciones de intercambio con el socio mayor del Mercosur se realicen en moneda local -ya sea el peso argentino o el real brasileño-, de manera de avanzar en la desdolarización de las relaciones comerciales entre los dos países.
“Durante la reunión que mantuvimos hace unos días, Moreno nos dijo que la medida contaba con el visto bueno de lo que él llama la número uno “, en una clara referencia a la Presidenta.
El regreso de los controles a los productos importados fue recibido por los empresarios con una combinación de resignación y desconcierto. La resignación se explica a partir de que no se trata de una orden nueva, sino de una medida que con algunos altibajos rige desde hace más de seis meses.
“Moreno sostiene que este tipo de medidas sirven para evitar que se descontrole el ingreso de productos de los países europeos agroexportadores y no nos queda otra alternativa que volver a restringir las operaciones de compra”, explicaron en una cadena de supermercados.
Fuente: lanacion.com El desconcierto, por su parte, se puede atribuir a la falta de precisiones que tiene la medida. Como ya es un clásico en la gestión Moreno, la orden fue impartida en forma verbal y no está asentada en ninguna resolución o decisión administrativa. Los supermercados además se quejan de que la mayoría de las restricciones sólo rige para las grandes cadenas, mientras que no afectan a los pequeños comercios que se dedican a la venta de artículos importados.









