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Rousseff llega al país para afianzar lazos económicos

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Dilma Rousseff (foto-drch), flamante presidenta de Brasil, se encontrarán por primera vez con Cristian Fernández (foto-izq). Ambas mandatarias firmarán varios convenios de cooperación energética. También se esperan reclamos en nombre de las empresas de ambos países.

De la “química” que surga entre las mandatarias mujeres depende, por ejemplo, que Brasil habilite a las empresas argentinas para participar de las licitaciones multimillonarias de obras y servicios relacionados con el Mundial de Fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de Río 2016. Pero también, la confianza que puedan desarrollar entre ellas será fundamental para sortear las tensiones que siempre resurgen en la relación comercial entre ambos países que llega a los 33 mil millones de dólares.

Rousseff llegó aquí cerca de las 11 junto a siete integrantes de su gabinete. Se traslada de inmediato a la Casa Rosada para reunirse con Cristina en su despacho, donde se prevé que ambas mandatarias pasen revista a la relación bilateral y a la agenda regional e internacional compartida.

Luego llegará la firma de una decena de acuerdos bilaterales , con predominio del área energética, en la búsqueda de mejorar la interconexión eléctrica entre ambos países e impulsar la construcción de la represa hídrica de Garabí, en la frontera entre Corrientes y Rio Grande do Sul. Hasta hace pocos años, Brasil era el más interesado en el intercambio de energía. Ahora, el necesitado es Argentina.

Se acordará también la construcción de un nuevo puente internacional sobre el río Pepirí Guazú. Y sobresale el convenio entre las agencias atómicas de ambos países para la construcción de dos reactores nucleares con fines científicos. También se aprobará la creación del Consejo Empresarial Argentino-Brasileño y ambas presidentas firmarán una declaración sobre políticas de género.

Los empresarios brasileños suelen alzar su voz ante los imprevistos cambios con que los suele sorprender el secretario de Comercio, Guillermo Moreno. Los últimos en expresar sus quejas fueron los de la industria frigorífica, desesperados por los repentinos impedimentos para exportar carne.

El gobierno y empresariado argentino temen, por su parte, una devaluación del real, que agudizaría el ya abultado déficit en el intercambio comercial.

Fuente: clarin.com

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