Sucede que la riqueza local, en el rubro de las materias primas, no pasa desapercibida para países con amplio poder adquisitivo y con urgentes necesidades por resolver.
El ejemplo más conocido es, precisamente, el del gigante asiático (China), que no duda en concretar desembolsos millonarios para asegurarse insumos básicos en ámbitos como la agricultura, el petróleo y, por supuesto, la minería, de cara al mediano plazo.
Pero no es el único. Hay otro peso pesado que, desde principios de año, viene siguiendo con sumo detalle la evolución económica de la Argentina y, como si esto fuera poco, no tiene ninguna duda en anticipar que colocará sus fichas en otros países de la región como Uruguay y Perú.
Eclipsada por la atención que se lleva cada movimiento de China, Arabia Saudita es considerada la nación que, en los últimos dos años, más profundizó la compra de tierras ricas en recursos fuera de sus fronteras.
Según relevamientos divulgados en estas últimas semanas por entidades como el Banco Mundial o la ONG internacional GRAIN, Arabia Saudita se ampara en sus millonarios negocios petroleros para expandirse en otras actividades en el exterior. Y de 2008 a esta parte viene adquiriendo superficies fértiles en estados africanos como Etiopía y Sudán, o en países asiáticos como Indonesia.
Ahora, y en virtud de lo estático de los precios de la tierra en la Argentina, y la multiplicidad de bondades naturales listas para ser explotadas, tanto el Estado como el empresariado saudita hicieron explícitas sus intenciones de inyectar capital en espacios locales estratégicos.
En el marco del seminario “Agribusiness: oportunidades de negocios en el Oriente Medio”, organizado por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Palermo, el empresario agrícola Turku Faisal Al Rasheed, no dudó en afirmar: “La escasez de agua es una de las mayores limitaciones de Arabia Saudita para producir alimentos. Por esta razón, vamos a reducir la agricultura en nuestro país para, en cambio, abrir oportunidades de inversión en el exterior, ya sea realizando ‘joint ventures’ con otros países o comprando tierras agrícolas”, explicó.
Según detalló Al Rasheed, Arabia Saudita posee necesidades estratégicas de materias primas por 2,7 millones de toneladas de trigo por año, 1 millón de toneladas de arroz, 6,3 millones de toneladas de cebada, y alrededor de 14 millones de toneladas de alimentos para animales, también en términos anuales.
Daniel Melhem, titular del Consejo de Líderes de América latina y el Golfo (Gllc), retomó el tema de la importancia del agua. Y, en coincidencia con Al Rasheed, aportó detalles sobre el interés árabe por asegurarse materias primas y alimentos. “En la actualidad, mientras que China e India, por ejemplo, tienen sólo el 20% del agua del planeta, América posee el 40 por ciento. Por primera vez, los países del Golfo están pensando en América latina, y se han convertido en inversores estratégicos”, puntualizó.
Fuente: iprofesional.com









