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Las mujeres y el vino, un “maridaje” que tiene grandes beneficios

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La mujer irrumpió en el tema con cualidades para reconocer combinaciones y reinventarlas.

Antes de nuestra era, a la mujer le prohibían tomar vino. Aquella que se aventurara a hacerlo le esperaba una horrible degradación e inclusive la muerte. No obstante, sí era utilizada como símbolo de belleza en la decoración de copas, ánforas y demás artículos relacionados con el vino y el dios Baco. Tuvo que pasar mucho tiempo, para que la civilización se percatara de que la mujer posee inigualables dotes para el mundo del vino, tanto por promover su consumo como eje de la familia, como en su disfrute por ser más sensible a los aromas, y poseer una inspiración y percepción inigualables para la cata. La mujer ha irrumpido en los últimos años como protagonista en el consumo de vinos con sus conocimientos, pero también por sus cualidades para reconocer los maridajes y reinventarlos, por apreciar con más intensidad los aromas y definir el olor y sabor que se asemejan o contrastan. Además, como madre tiene la capacidad para enseñar a sus hijos y a la familia hábitos alimentarios y normas de conducta en la mesa, y a su vez incorpora el vino a su dieta más rápidamente, por su cualidad de antioxidante natural. Hoy el mercado demanda nuevas formas y estilos de vinos, por lo cual las compañías buscan valores femeninos y su incorporación a esta profesión aporta a las bodegas más frescura, nuevos métodos, más agilidad, flexibilidad y estructuras menos elevadas. La mujer no representa un peligro, sino una apuesta por el encanto.

Fuente: El Tribuno

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