Las empresas argentinas que emiten deuda corporativa (obligaciones negociables) registraron una mejora en sus calificaciones crediticias durante el primer semestre de 2026, según el informe Corporates Argentina: Estadísticas Comparativas, publicado por FIX SCR.
Esto fue interpretado como un indicador positivo luego de un 2025 marcado por las dificultades para acceder al financiamiento, refinanciar vencimientos y trasladar los aumentos de costos a precios. El cambio de tendencia se reflejó en un saldo de 16 subas y una única baja entre las 74 compañías calificadas por la calificadora.
Sin embargo, el mismo reporte plantea dudas sobre si esta tendencia podrá sostenerse en el futuro inmediato, debido al contexto de incremento de las tasas de interés internacionales y el proceso electoral argentino.
En el informe, Cecilia Minguillón, responsable de Finanzas Corporativas de FIX SCR, describió el escenario y los desafíos para los próximos meses: “El primer semestre de 2026 confirmó la reapertura del mercado de crédito, permitiendo a las compañías refinanciar pasivos y extender sus perfiles de vencimiento, principalmente entre emisores de elevada calidad crediticia y sectores con mayor dinamismo”.
Y agregó: “Hacia adelante, el principal desafío será sostener el acceso al financiamiento en un escenario de tasas internacionales más elevadas y potencial mayor volatilidad asociada al calendario electoral argentino de 2027, en un contexto donde persiste una marcada heterogeneidad sectorial, con compañías vinculadas al mercado interno enfrentando condiciones de consumo más desafiantes y menores niveles de rentabilidad, mientras que los sectores exportadores continúan mostrando una mayor fortaleza operativa y financiera, favorecidos por elevados precios de los commodities”.
Quién ganó con la reapertura del crédito corporativo
El relevamiento también identificó a nueve emisores que cambiaron de categoría y tres que dejaron atrás el incumplimiento, en un período en el que la reapertura del mercado de crédito permitió a distintas compañías refinanciar pasivos y extender sus perfiles de vencimiento.
El informe señala que ese proceso benefició principalmente a los emisores con mayor calidad crediticia y a los sectores que mostraron más dinamismo.
Sin embargo, la recuperación no fue homogénea. Según el documento, 66 de las 74 empresas calificadas -el 89% de la cartera- se ubicaban en la categoría BBB(arg) o superior al momento de la publicación. Las ocho restantes tenían calificaciones por debajo de ese umbral.
En cuanto a las perspectivas, 62 compañías contaban con una perspectiva estable, dos tenían perspectiva negativa o una alerta de calificación negativa y seis presentaban perspectiva positiva o una alerta positiva.
El balance de las modificaciones resulta significativo frente al escenario que habían atravesado las empresas durante 2025.
En ese ejercicio, el acceso a las líneas de crédito y la posibilidad de refinanciar compromisos financieros habían sido más limitados.
La mejora registrada en la primera mitad de 2026 refleja un cambio en las condiciones de financiamiento, aunque no implica que todas las compañías hayan recuperado la misma capacidad para afrontar sus obligaciones.
La mejora de las calificaciones y las diferencias entre empresas
La evolución de las notas crediticias muestra un panorama con diferencias según la solidez financiera de cada emisor. FIX SCR señala que las métricas de las compañías mantienen una relación consistente con sus respectivas categorías: son más sólidas en el tramo superior y presentan mayores restricciones en las categorías BBB(arg) e inferiores.
En las empresas con calificaciones más elevadas, los indicadores de cobertura de intereses y endeudamiento muestran, en términos generales, una mayor capacidad para afrontar los compromisos financieros.
En los segmentos de menor calificación, en cambio, persisten dificultades vinculadas con la competitividad, los costos y la estructura de vencimientos.
El informe destaca que, pese a la reapertura del mercado, el crédito continúa siendo más acotado y oneroso para las compañías de las categorías inferiores.
A esa situación se agrega la concentración de deuda en el corto plazo, un factor que puede incrementar las necesidades de refinanciación y la exposición a cambios en las tasas de interés.
Las estadísticas comparativas de FIX SCR incluyen indicadores de cobertura, apalancamiento y estructura de capital correspondientes a los últimos 12 meses a junio de 2026, junto con los datos de cierre de los ejercicios anteriores.
La calificadora evalúa tanto las variables financieras como los aspectos cualitativos del negocio, entre ellos la estrategia operativa, las adquisiciones y desinversiones, los objetivos de endeudamiento y la política de dividendos.
El financiamiento, variable central para los próximos meses
Según FIX, la continuidad de la recuperación dependerá, en parte, de que las empresas puedan conservar el acceso al crédito y administrar sus vencimientos en condiciones sostenibles.
La suba de las tasas internacionales puede encarecer las nuevas emisiones y las refinanciaciones, mientras que la incertidumbre asociada al calendario electoral de 2027 podría introducir mayor volatilidad en las condiciones de financiamiento.
En ese contexto, la situación de cada compañía dependerá también de su actividad. FIX SCR observa que las empresas vinculadas al mercado interno enfrentan mayores dificultades por el comportamiento del consumo y la presión sobre la rentabilidad.
En contraste, los sectores exportadores cuentan con un desempeño operativo y financiero relativamente más favorable, apoyado en los precios de los commodities.
La diferencia entre ambos grupos ayuda a explicar por qué la mejora general de las calificaciones no elimina los riesgos crediticios. La capacidad de generar fondos, el nivel de endeudamiento y la distribución de los vencimientos continúan siendo variables relevantes para determinar la solidez de cada emisor.
El relevamiento plantea un balance de recuperación respecto de 2025, con más revisiones positivas que negativas y una proporción elevada de empresas en categorías de calidad crediticia media y alta.
Pero destaca que el desafío será consolidar esa mejora en un escenario financiero más exigente, en el que las tasas, las condiciones de acceso al crédito y la evolución de la actividad económica seguirán incidiendo sobre la capacidad de pago de las compañías argentinas.









