Científicos argentinos inventaron un bocado crocante hecho de sandia, que afirman contiene sustancias beneficiosas para la salud.
La responsable del proyecto, María del Pilar Buera, trabaja en el Laboratorio de Propiedades Fisicoquímicas y Conservación de Biomoléculas de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Buera y su equipo se dedican a hallar la forma de preservar moléculas de alimentos que son beneficiosos para la salud y su interés en la sandía surgió por su original color.
Los creadores se dieron cuenta de que el pigmento de la sandía tiene características antioxidantes, ya que contiene un carotenoide llamado licopeno que ayuda a prevenir algunas formas de cáncer y reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Por eso, decidieron buscar la forma de conservar esas propiedades en algún producto nutritivo que no se descomponga en poco tiempo.
Así, agregando aditivos naturales derivados del almidón a la fruta deshidratada, lograron crear un bocado crocante que -aseguran- es ideal para ser consumido como una golosina.
Lucha contra la obesidad
Según los expertos, la creación de este tipo de golosinas, que tienen componentes naturales y hacen bien a la salud, son vitales en la lucha contra la nueva pandemia del siglo XXI: la obesidad.
La experta, junto con la investigadora de la Universidad Nacional de Luján, Alicia Gallo -quien escribió la tesis sobre la que se basaron estos hallazgos- recibieron llamados de productores de alimentos interesados en llevar las nuevas golosinas al mercado.
En tanto, las científicas ya están abocadas a su nuevo proyecto: crear golosinas naturales a base de otros vegetales.
Habrá que esperar un tiempo para saber si en el futuro tendremos golosinas de zanahoria o remolacha, las verduras que ahora acaparan la atención de las expertas.
Fuente: argentina.ar









