Las acciones de Estados Unidos pierden presionadas por el sector bancario, en medio de las negociaciones sobre un proyecto para reformar al sector financiero, mientras los inversionistas seguían preocupados sobre el ritmo de la recuperación económica.
Esa situación en Wall Street, donde el Dow Jones caía este jueves 0,68 por ciento y el Nasdaq General bajaba 0,67, impactó en el recinto bursátil porteño, donde se negociaron acciones por sólo 25.484.949 pesos, con un saldo de 38 papeles en baja, 10 en alza y 10 sin cambios.
Según diversos medios financieros locales e internacionales, la reforma de regulación financiera, adoptada en mayo por el Senado estadounidense, puede costarle cara a los bancos de Wall Street, dado que limita algunas de sus actividades más lucrativas. "No es bueno para nosotros", dijo escuetamente un directivo de un importante banco de Wall Street que pidió el anonimato.
Para los analistas de Bank of America-Merrill Lynch la reforma podría costarle al sector bancario entre 30 y 50% de sus ganancias de corretajes, lo que se traduciría en una caída de 20% en el beneficio por acción.
"Las posibles restricciones sobre el corretaje a título propio y los productos derivados deberían afectar sobre todo a los banco de inversiones", dijo a su vez la agencia de calificaciones Standard and Poor's (S&P). "Estas medidas podrían ocasionar una baja significativa de los ingresos y de los beneficios en los próximos años", añadió.
Todas las grandes firmas de Wall Street desplegaron estrategias de lobby para intentar influir en el debate legislativo, según el centro de investigación independiente Center for Public Integrity, que calculó en 1,3 millones de dólares las sumas desembolsadas por unas 850 entidades para defender sus intereses en el Congreso.
Pero las reacciones por la denuncia de la Comisión de Bolsa y Valores estadounidense (SEC) contra Goldman Sachs, acusado de engañar a clientes, contribuyeron a inclinar la balanza a favor de una reforma más profunda.
Fue así como, además de crear una instancia en el seno de la Reserva Federal (Fed) para proteger a los consumidores (exigencias de reservas de capitales reforzadas), el proyecto de ley prevé medidas para reglamentar y organizar en torno a cámaras de compensación el enorme y opaco mercado de derivados, que originó la crisis financiera de 2007-2008.
Los bancos podrían incluso verse impedidos de comercializar swaps, productos financieros similares a los seguros.
Discrepancias
EEUU dio algunos retoques de última hora a su reforma financiera y la presentará este viernes en la cumbre del G-20 en Toronto, en la cual se hará presente con ese propósito el presidente Barack Obama.
Los líderes de naciones industrializadas y emergentes agrupados en el G20 y que hace apenas unos meses apelaban a la "unidad", se encontrarán en Toronto con prioridades muy diferentes en lo que respecta a la deuda pública, estímulos fiscales y reforma financiera: "Hay una profunda tensión respecto a las medidas sobre deuda, reforma financiera y tasa bancaria, temas sobre los cuales se ha abierto una amplia brecha entre las principales potencias mundiales", dijo Eswar Prasad, del centro Brookings Institution en Washington.
La influencia de potencias emergentes como Brasil, China o la India está creciendo, beneficiadas por los escasos efectos dañinos que sufrieron de la crisis global. Algo que no se puede decir del mundo rico. Europa, incluyendo a Rusia, sigue luchando con un lento crecimiento agravado por una crisis de deuda. Y Estados Unidos, la mayor economía mundial, si bien prevé un crecimiento robusto en 2010, sigue a la espera de ver cuándo se traslada esta buena noticia al mercado de trabajo.
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