En Estados Unidos, cada vez más consumidores pagan gastos corrientes y servicios públicos desde aplicaciones móviles.
Ryan Craine vive en la ciudad norteamericana de Washington y trabaja como empleado de soporte técnico. Aseguró que odia pagar gastos corrientes con dinero efectivo y con cheques. La mayoría de las veces usa su teléfono inteligente para pagar. El joven, de 28 años, utiliza el servicio Apple Pay en tiendas y en restaurantes. Cerca de 20 veces al mes, recurre a Venmo, una aplicación que permite transferir dinero de una persona a otra, para pagar su parte del alquiler, los gastos de comidas y los servicios públicos. En tanto, para refinanciar sus préstamos estudiantiles, recurrió en 2015 a Earnest, una empresa emergente que ofrece préstamos mediante internet.
Si los bancos no atienden el reto, Brian Moynihan, el director ejecutivo del Bank of America, advirtió que si se incrementa el auge de los pagos por teléfono celular, los bancos perderían una parte de su negocio. Una buena cantidad de dinero comenzó a circular por las llamadas empresas emergentes de tecnología, mientras que las grandes compañías, como Apple, Google, Amazon, Facebook y Samsung se incorporan a este movimiento económico, mediante aplicaciones para hacer pagos digitales.
La inversión mundial en empresas emergentes aumentó a casi U$S 6.800 millones en 2015, según un informe de la firma CB Insights, especializada en inversiones. Este monto equivale a más del triple de los U$S 2.200 millones que se invirtieron en 2014.
Los grandes bancos han tomado medidas para abordar la nueva realidad. Citigroup, por ejemplo, se unió a Lending Club, una entidad que otorga créditos por internet. En octubre, el banco estableció una nueva unidad de negocios, llamada Citi FinTech. En un documento enviado al personal del banco, Stephen Bird, el nuevo director ejecutivo, dijo que el banco había llegado a un punto crucial, a causa del cambio tecnológico. “Los competidores están por todas partes”, manifestó el directivo.
Por otro lado, Bird señaló que la unidad nueva es la estrategia para que el banco avance hacia el futuro. El objetivo a largo plazo, insistió, es brindar un conjunto de servicios de administración bancaria y de dinero, cuyo uso fácil y dinámico. “Es una gran oportunidad si nos movemos con suficiente rapidez. Es tanto una oportunidad como una amenaza”, consideró.
Todo está en el móvil
Vanessa Montes de Oca, de 20 años, vive en Covina, en el estado norteamericano de California, y combina sus estudios universitarios con su trabajo de medio tiempo en una cadena de almacenes. Tiene una cuenta en el Chase Bank, pero sólo la usa para que le depositen directamente su sueldo y para hacer pagos de débito. No tiene tarjetas de crédito porque considera que son un camino para gastar de más y para estar en riesgo financiero.
Entonces, Montes de Oca optó por la nueva tarjeta de crédito Affirm para comprar en UNIF, una tienda de ropa que vende por internet. En el último año, hizo cinco compras por diversos montos, hasta un máximo de U$S 460. La información personal que le dio a Affirm, y que introdujo con el teclado de su teléfono inteligente, fue su nombre, la dirección, el número de celular y los últimos cuatro dígitos de su número de Seguridad Social. La aprobación del crédito y la adquisición le llegó en unos cuantos segundos.
Utilizó la aplicación de Affirm del teléfono móvil sin ningún inconveniente. “Parecía servicio sólido, sin complicaciones y rápido. Están claramente establecidos los términos y la cantidad de pagos. La mayor parte de mis cosas están en el teléfono celular”, comentó Montes de Oca.
El cambio a la informática móvil bien puede funcionar para ventaja de los participantes digitales, a medida que las personas de todas las edades se siente cada vez más seguros para usar su teléfono inteligente como el control remoto de sus finanzas personales o familiares.
Los servicios online para asesorar en inversiones se inclinan hacia un grupo demográfico de mayor edad. En SigFig, una empresa emergente de San Francisco, California, que ofrece servicios de asesoría en inversiones por internet, el usuario promedio es de 47 años. No obstante, la parte de los usuarios que ingresa con aparatos móviles aumentó el 50%. “Ahora, el público tiene esa relación diaria con su teléfono inteligente, casi sin importar su edad”, explicó Mike Sha, director ejecutivo de SigFig.
Por su parte, Venmo tiene una enorme popularidad en Estados Unidos, en su mayor parte los Millenials (personas nacidas entre 1980 y 2000). El volumen de los pagos mediante Venmo fue de U$S 2.100 millones. Craine, el empleado de soporte técnico, animó a sus padres, quienes tienen más de 50 años, a que utilicen Venmo. “Lo intenté, pero son renuentes a manejar dinero en el teléfono inteligente”, concluyó.
Fuente: La Gaceta








