El 41% del software que se utiliza en todo el mundo es pirata, pero ese porcentaje asciende al 73% en el caso de la Argentina, donde las empresas proveedoras de programas informáticos aseguran haber perdido u$s 339 millones en 2008 por la venta de productos ilegales. Así se desprende del último relevamiento sobre el tema efectuado por la Business Software Alliance (BSA) a nivel mundial. Curiosamente, mientras la Argentina tiene algo para rescatar, el escenario internacional empeoró en el último año. A nivel mundial, subió del 38% al 41%, mientras que en el país disminuyó de 74% al 73% y, si bien ocupa el cuarto puesto por la cuantía de las pérdidas, está en el noveno escalón entre los mercados latinoamericanos. “Aún somos un país con altos índices de piratería de software, pero estamos entendiendo el valor de promover la legalidad”, opinó Antonio Millé, representante de la BSA en la Argentina.
De todas formas, de acuerdo con la entidad, el aumento del porcentaje global de piratería subió por el incremento en la venta de computadoras personales de escritorio y notebooks en los países que registran más índices de piratería.
Los mercados en los que se comercializa más software ilegal son Armenia, Bangladesh, Georgia y Zimbawe, con porcentajes que rondan el 90% y las regiones donde se detectan más irregularidades son Europa del Este (67%) y América latina (65%). En contraste, Estados Unidos, Japón, Nueva Zelanda y Luxemburgo sólo tienen un 20% de uso de programas informáticos piratas. América del Norte en general y la Unión Europea tienen los mejores índices de legalidad, con sólo un 21% y 35%, respectivamente, de software ilegal.
El informe fue desarrollado por la consultora especializada IDC y, según explicó BSA, la metodología que se utiliza para descubrir o inferir el uso de programas distribuidos sin autorización es comparar la venta de software legal con la de computadoras, ya que la mayoría se entrega con aplicaciones ya instaladas.
Una forma de combatir la piratería es la promoción de un nuevo tipo de software, que es aquel que, en vez de almacenarse en cada máquina de los usuarios, residen en el servidor del proveedor y los clientes acceden luego a él a través de Internet. A esto se le denomina “computación en la nube” y la que más impulsa este esquema es Google, aunque Microsoft también utiliza esta alternativa.
Este es el sexto relevamiento que realiza la BSA, pero es la primera vez que mide también el software libre que actualmente tiene una participación de mercado del 15%, contra el 44% del propietario y el 41% del ilegal.
Los usuarios individuales son más activos que las empresas en la descarga o instalación de software pirata. En el segmento corporativo, las que más lo utilizan son las pymes.
Crisis financiera
La crisis financiera internacional también impactó en el mercado informático internacional. La BSA aclaró que en 2008 hubo dos factores que afectaron la comercialización del software legal: la devaluación del dólar y la pérdida de ingresos por parte de firmas y consumidores. Ambos aspectos determinaron que subiera el costo de los programas y la alianza global advirtió que podrían causar un crecimiento aún mayor en la piratería en 2009. La aparición de computadoras cada vez más económicas (algunas de ellas con menos funcionalidades, pero más pequeñas, como las netbooks), también influirá en la elección de sistemas no autorizados.









