Economía circular: rediseñar en lugar de descartar
La discusión giró en torno a las oportunidades de la economía circular. Estrategias como el ecodiseño, el refill y la simbiosis industrial se plantearon como claves para alargar el ciclo de vida del plástico. La trazabilidad digital, mediante blockchain o etiquetas inteligentes, y el uso de indicadores como la tasa de circularidad material, permiten medir el impacto y transformar al plástico en un recurso, no en un desecho.
La especialista del PNUMA, Hindara Pacheco, fue contundente: “Reciclar no basta. Necesitamos revalorizar el plástico, diseñarlo desde su origen con criterios de sostenibilidad y garantizar su trazabilidad”. Subrayó además las diferencias estructurales: “No podemos hablar de circularidad en América Latina con los mismos parámetros que en Alemania. Nuestras infraestructuras son diferentes, y las políticas deben adaptarse al contexto”.
Programas de ecoetiquetado e iniciativas como la Alianza Ambiental de las Américas aparecen como herramientas clave para que consumidores y empresas adopten decisiones más informadas.
Cooperación y conciencia ciudadana
Los especialistas coincidieron en que ninguna tecnología podrá limpiar por completo el daño ambiental ya causado. “Limpiar el océano es una utopía técnica y energética. La verdadera solución está en reducir la producción y cerrar el ciclo del plástico desde su diseño hasta su disposición final”, remarcó Arias.
Pacheco completó la idea: “Todo empieza por entender que cada elección de consumo tiene un costo ambiental y social”. La articulación entre gobiernos, empresas, academia y ciudadanos es esencial para acelerar la transición.
El evento concluyó con un mensaje claro: la contaminación plástica es una crisis silenciosa pero urgente. Desde Pacto Global Argentina se convocó a fortalecer los compromisos con los ODS 12 y 17, vinculados a producción responsable y cooperación internacional.










