La producción registra números negativos, pero algunos analistas aseguran que la Argentina no tendrá que importar carne porque frente a la escasez y, por ende, la suba de precios, el público bajará los niveles de consumo. La sequía es otro factor que afecta el stock ganadero. En las provincias más complicadas las pérdidas llegaron al 50% de las cabezas. Los precios en las carnicerías y los supermercados vienen subiendo desde que comenzó el conflicto campo-Gobierno (marzo de 2008); sin embargo, los valores no han aumentado para los ganaderos que cada vez reciben precios más bajos por sus animales. Por este motivo cada vez son menos los productores que apuestan a la ganadería y más los que se tornan hacia la soja, el único cultivo que aún otorga ganancias.
Según un informe de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), entidad que lidera Mario Llambías, «por la mala política ganadera el país perdió en estos últimos tres años un total de u$s 14.536 millones y se produjo una merma en la producción de carne evaluada en $ 5.792 millones».
Por su parte, el titular del Instituto de Producción de Carne Vacuna Argentina (IPCVA), Dardo Chiesa, aseguró a este diario que «la producción de carne va a caer un 30% este año debido a la grave sequía».









