Ezequiel Estrada es economista salteño con trayectoria en el mercado de capitales, el sector público y el ecosistema fintech. Se formó en Buenos Aires, donde vivió más de una década y trabajó en áreas de research e inversiones, además de desempeñarse como asesor económico en el Congreso y en el Banco Nación. Con una mirada técnica pero orientada a la toma de decisiones, su carrera estuvo siempre vinculada al análisis financiero y al acompañamiento estratégico de inversores, empresas y actores del sistema económico, combinando experiencia en lo público y lo privado.
Tras completar una maestría en finanzas en Londres, donde profundizó en el mundo fintech y la integración entre tecnología y servicios financieros, regresó a la Argentina para fundar Poncho Capital. Desde ese espacio impulsa una lógica de democratización de las inversiones, enfocada en el usuario minorista, la educación financiera y el uso de herramientas digitales para simplificar decisiones complejas. En esta entrevista analiza el comportamiento del ahorrista argentino, el contexto económico actual, el rol del dólar, las oportunidades del mercado de capitales y el impacto del modelo económico en la producción y los sectores reales.
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— ¿Cómo vienen trabajando desde Poncho Capital en este contexto argentino?
— Hoy Poncho Capital está enfocado en la atención al público individual, al público retail. También asesoramos a gente de alto patrimonio, pero eso no forma parte de la plataforma. Lo que buscamos es democratizar el acceso a las inversiones para personas comunes, que no tienen grandes ahorros. Por eso lo que brindamos es un asesoramiento guiado para la toma de decisiones, ayudando a cumplir sus objetivos, ya sea ahorrar para sus vacaciones o para la jubilación. Nuestro valor agregado es el armado de carteras según el perfil y el horizonte de inversión, siempre buscando maximizar rentabilidad con menor riesgo.
— Que esa es la gran duda del argentino hoy, dónde invertir o poner a resguardo algún ahorro. Ahora ¿qué dificultades encontrás en el comportamiento del inversor argentino?
— El principal problema es la educación financiera y el hábito. Venimos de una historia de crisis, inflación y devaluación que hace que cueste pensar en el largo plazo. El argentino siempre quiere reaccionar en el corto plazo, comprar dólares cuando sube o vender cuando baja. Siempre nos costó a los argentinos pensar a largo plazo, o invertir y ganar inmediatamente. Ese comportamiento, muchas veces guiado por el miedo o el FOMO, es uno de los mayores errores que cometemos. Y ahí es donde entramos con nuestro asesoramiento: si tu interés es la liquidez a corto plazo, recomendamos opciones; si queres a largo plazo, hay otras opciones. No todo es lo mismo.

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— Cuando alguien te pregunta “¿en qué invierto?”, ¿qué es lo primero que analizás?
— Lo primero es para qué quiere la plata y en qué plazo. No es lo mismo invertir a un mes que a largo plazo. Después analizamos el perfil de riesgo, porque muchas personas se consideran conservadoras pero invierten en activos muy volátiles. Y lo tercero es la diversificación, que es clave: no poner todos los huevos en la misma canasta. Quien desea invertir para su jubilación, ya hay que pensarla en dólares porque no sabemos que va a pasar en veinte, treinta años. En estos fondos de retiro, el dólar es una garantía y asegura un interés compuesto que tienen un efecto de bola de nieve. La clave es entender cuánto tiempo podrás dejar ese dinero invertido, entender el perfil de riesgo del inversor, y lo último como importante es la diversificación de la inversión.
— ¿Conviene hoy invertir en dólares?
— En el corto plazo no vemos sobresaltos. Hay factores como la liquidación del agro que será fuerte en este primer semestre, tenemos todo el superávit que generó Vaca Muerta que sumará lo propio, y la minería que aporta dólares. Habrá dólares y si hay algún sobresalto, el alineamiento con Estados Unidos estimo calmará todo. Vendrá seguramente Scott Bessent (secretario del Tesoro de EEUU) a dar todo su apoyo. Dicho todo esto, la recomendación que hago, desde el punto de vista financiero, es diversificar. Hoy hay instrumentos que ajustan por inflación que son atractivos, pero también hay que tener exposición en dólares. Sugiero que quienes me consultan, que se animen a invertir en acciones, no poner todo a largo plazo, o algo diversificado que es el principal concepto.

Vaca Muerta, uno de los pilares del modelo de Milei, dice Estrada, para generar dólares
— ¿Es un error comprar dólares y guardarlos?
— Sí, totalmente. No tiene sentido comprar dólares y dejarlos debajo del colchón porque ahí estás perdiendo. El dólar también pierde poder adquisitivo. El año pasado perdió contra todas las monedas del mundo un 10%, un 15%. El dólar se debilitó muchísimo contra el euro, la libra y otras monedas. Lo recomendable es invertir esos dólares, ya sea en obligaciones negociables, CEDEARs o ETF, que permiten tener rendimiento, cobrar una renta fija, y cobertura ante devaluaciones.
— ¿Qué instrumentos recomendás para alguien que se inicia?
— Los ETF son una muy buena opción. Te permiten invertir de manera diversificada en índices como el S&P 500 o en economías como Brasil o China. Es una forma simple de entrar al mercado con diversificación automática. El oro también es un reaseguro importante y recomendable.
— ¿Cómo ves el tipo de cambio hacia adelante?
— En el corto plazo no veo una devaluación brusca. El esquema actual va a ir ajustando de manera gradual, acompañando la inflación. Puede haber intervenciones si hay tensiones, pero no veo un salto fuerte inmediato.

Ante una economía achicada para el bolsillo medio, Estrada recomienda invertir de acuerdo a las necesidades
— ¿Por qué decidieron no ir hacia el modelo de billetera virtual?
— Porque no es un negocio rentable por sí mismo, genera más costos que ingresos. Tiene sus pro y sus contra. Nosotros preferimos enfocarnos en el mercado de capitales, donde generamos ingresos por transacciones. Ahora estamos trabajando en soluciones para empresas, especialmente en la gestión de tesorería y financiamiento a través del mercado de capitales. Hoy las empresas pueden financiarse a mejores tasas porque acceden a múltiples inversores, no a un solo banco. Además, hay beneficios impositivos y mayor flexibilidad.
— Desde lo macro, ¿cómo ves el modelo económico actual y cómo ves que la gestión actual ponga más énfasis en un modelo financiero y no tanto en la industria?
— El crecimiento se está apoyando en sectores como la energía, el petrolero, la minería y los servicios financieros, según el índice de actividad económica que mide mes a mes a todos los sectores. El resto de los sectores viene más complicado. Esto es un tema más de modelo económico, al que apunta el actual Gobierno para generar dólares vía exportaciones. Un modelo más exportador y no tener tanto mercado interno. Pero hay un problema de competitividad frente al exterior por la carga impositiva local. Hoy la industria no compite en igualdad de condiciones con las empresas de afuera, como le pasó a Techint, pero también es cierto que Argentina necesita generar dólares y para eso apuesta a este modelo y apoyo a esos sectores. La realidad es que en otros países no se pagan ingresos brutos ni otros impuestos y aquí sí. Eso lo veo como algo malo de este modelo. Si no se logra equilibrio en la balanza, siempre terminamos en crisis cambiarias.









