Al seguir este “ajuste constante de precios”, las inmobiliarias de Salta estiman que los alquileres subirán entre un 20% y un 25% durante este año.
Con créditos inalcanzables y una inflación que al Gobierno se le escapa de las manos, quienes no tienen casa propia se ven acorralados en medio de una crisis habitacional. En el mercado inmobiliario, la demanda deja por el piso a la oferta: queda al descubierto la falta de viviendas. Además, la degradación del poder adquisitivo y el empleo no registrado, priva a varias familias la posibilidad de firmar un contrato para un “techo temporario”. Hasta fines del 2010, para alquilar una casa modesta, de tres ambientes, en un barrio periférico se necesitaban cerca de mil pesos. Al seguir este “ajuste constante de precios”, las inmobiliarias de Salta estiman que los alquileres subirán entre un 20% y un 25% durante este año.
Juan Biella, presidente de la Cámara Inmobiliaria Salta, remarcó que “la actualización de los alquileres está por debajo de la inflación real, que se ubica en un 30% anual. Somos concientes que los salarios quedaron 10 puntos abajo del proceso inflacionario”.
El empresario Lucio López Fleming comentó que para arrendar una vivienda a mil pesos mensuales, el núcleo familiar y/o sus garantes deben sumar entre cuatro y cinco mil pesos. Agregó que el período de mayor demanda es marzo, cuando empiezan las clases.
Para el grueso sector que conforman los trabajadores en negro (más del 30 en el país), se desvanecen las chances de alquilar. En las inmobiliarias exigen recibos de sueldos de los futuros inquilinos y sus garantes. Además, en algunas empresas solicitan un garante propietario.
El arco empresario sostiene que en la actualidad, el crédito hipotecario es casi nulo y eso impide la expansión de superficies edificadas. Biella consideró que al Gobierno provincial le faltó ejecutar más barrios y describió que en la capital salteña casi no quedan terrenos para los planes de viviendas sociales que den respuesta la gente.
Fuente: eltribuno.com









