En el mundo hay actualmente más de 35.000 hectáreas de viñedos de malbec. “De esa superficie, la Argentina cuenta con el 80 por ciento”, puntualizó José Alberto Zuccardi, presidente de la Unión Vitivinícola Argentina (UVA) y de la bodega Familia Zuccardi.
Según el último informe del Instituto Nacional de Vitivinicultura (diciembre de 2009), el malbec es el cepaje con mayor cantidad de hectáreas implantadas: 28.532. Eso representa un 12,5% del total de los viñedos del país.
“El malbec se cultiva en todos los oasis vitivinícolas argentinos, a lo largo de la cordillera de los Andes”, agregó el bodeguero. Para graficar, Zuccardi explicó que esta variedad se cultiva en el noroeste del país -entre los 1750 y más allá de los 2300 metros sobre el nivel del mar-; en la provincia de La Rioja y en los valles de Tulum, Ullum, Zonda y El Pedernal, en San Juan. En la provincia de Mendoza se ubica en especial en Maipú, Luján de Cuyo, San Rafael y el Valle de Uco, mientras que en la Patagonia, se lo encuentra en el Alto Valle del Río Negro.
Aclaró Zuccardi que aunque los vinos tienen cierta tipicidad varietal común (buen color, fruta, concentración y taninos amables), la zona de cultivo y sus condiciones climáticas y topográficas determinan algunos aspectos que hacen que se distingan entre sí. “Sin embargo, podemos decir que en Mendoza es donde se dan los ejemplares más característicos de la variedad, y los que han logrado mayor reconocimiento a nivel internacional”, explicó.
El mercado interno
Según Zuccardi, la Argentina es el quinto productor y el noveno exportador mundial de vinos (el primero en ambos sectores es Francia). Esta diferencia radica en que si bien ha aumentado mucho su presencia en el mercado internacional, hoy aún su participación es baja. Chile, por ejemplo, ocupa el quinto lugar como exportador. Sin embargo, la Argentina posee un mercado interno muy fuerte. Del total de vino que se produce en el país, el 74 por ciento se consume localmente y el 26% se exporta.
Fuente: agroconsultora plus









