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Las restricciones energéticas limitaron el crecimiento

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La combinación de cortes de gas con una base de comparación más alta produjo en julio una notoria desaceleración del crecimiento fabril, según los datos difundidos ayer por el Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (UIA). Con un crecimiento interanual del 8 por ciento, los números siguen siendo positivos, pero están muy por debajo del rango (12 a 18 por ciento) en el que se había movido la industria en los seis meses previos.

En la comparación desestacionalizada con junio hubo una caída del 2,3 por ciento. “Al igual que en junio, algunos sectores observaron retrocesos puntuales, ocasionados por restricciones en el suministro de gas, en un contexto en el que la oferta no logra satisfacer la demanda, en especial durante el período invernal, debiéndose recurrir a importaciones o al uso de combustibles líquidos alternativos, ocasionando mayores costos en el proceso productivo”, advirtió la UIA en su informe.

Aunque algunas grandes fábricas tomaron precauciones, las restricciones energéticas afectaron en mayor medida a aquellas industrias que utilizan el gas como insumo, como ocurre en la petroquímica.

De hecho, según datos de la Cámara de la Industria Química y Petroquímica (Ciqyp) difundidos ayer por la UIA, la producción mostró una caída interanual del 16% durante julio. “Este comportamiento obedece a las restricciones en la entrega de gas que debió enfrentar el sector durante este período”, se explica. Esta industria acumula en los primeros siete meses del año una caída interanual del 2 por ciento. Algo similar ocurrió en la producción de papel y cartón, que cayó 1,2 por ciento durante el séptimo mes del año como consecuencia de las restricciones en el consumo de gas industrial. La UIA advirtió que el consumo de gas industrial se ubica por encima de los niveles de 2009, pero aún no alcanzó los valores de 2008.

“La oferta de gas cubre la demanda de manera ajustada, en especial durante el período invernal, debiéndose recurrir a las importaciones desde Bolivia y a través del buque regasificador de gas natural líquido (GNL) o al uso de combustibles líquidos alternativos para generación termoeléctrica”, señaló. Además, durante julio se pudo percibir un aumento en la demanda de energía eléctrica (6% interanual), concentrada en los sectores siderúrgico, químico y petroquímico y automotor.

“Este año hubo paradas de plantas por el efecto de restricciones energéticas”, explicó Mariano Lamothe, economista de Abeceb.com.

Sin embargo, aclaró que como muchas industrias “saben que es un tema que va a seguir en el mediano plazo” y desde 2007 se fueron preparando para poder operar con combustibles alternativos, “ello evitó que los impactos en la producción industrial sean mayores”.

La UIA advirtió sobre la existencia de otros factores que afectan el desarrollo fabril y señaló que “la continuidad del crecimiento comienza a demandar ampliaciones en la capacidad productiva”, mientras que “la inversión y el empleo se encuentran respondiendo con cierto rezago, dado el incremento de los costos industriales y el avance de las importaciones”.

Respecto de este “rezago” en la inversión, una fuente de la UIA indicó que está relacionada con los mayores costos. “Las empresas están maximizando a full la capacidad instalada y esperando ver qué pasa en el país para ver si invierten”, resumió.

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