Las asimetrías regionales no sólo se observan a la hora de distribuir los fondos de coparticipación o el financiamiento discrecional para encarar obras públicas. El sistema financiero también muestra una elevada concentración de los depósitos bancarios del país en los grandes centros urbanos. Y este fenómeno tiene una primera explicación: la mayor parte del movimiento bancario se concentra en las casas centrales de las entidades que operan en la Argentina. Por eso, de cada $ 100 que se depositan, $ 58 se prestan en la Ciudad Autónoma de Buenos. Muy lejos de ese comportamiento está el movimiento del sistema financiero del NOA.
"Si bien la participación porcentual del NOA sobre el total del crédito en el país se duplicó entre 2003 y 2009 (pasó de significar el 2% al 4%), tomando como medida de bancarización la relación préstamos con el Producto Bruto Geográfico (PBG), la región NOA se encuentra a la mitad del promedio del país", señala el análisis económico regional que efectúa la Fundación del Tucumán.
Según ese informe, la consecuencia de los bajos niveles de bancarización, en el mediano y largo plazo, se traduce en debilidad competitiva. Al no contar con financiamiento adecuado, el aparato productivo de Tucumán y del NOA, pierde competitividad en la medida que hay que recurrir a fuentes de financiamiento que son más ineficientes para el conjunto de la economía, como el financiamiento propio o los canales informales de crédito.
"A nivel regional, Tucumán mantiene un liderazgo en cuanto a bancarización, pero no todas las señales son alentadoras. Por un lado, tiene todavía el mayor sistema bancario en cuanto a volumen de depósitos y préstamos y, junto con Salta, muestra niveles de mayor bancarización por la diversificación de su aparato productivo. Sin embargo, de las cinco provincias del NOA es la única que entre 2003 y 2009 sufrió una caída en la relación entre los préstamos y su PBG", puntualiza el diagnóstico elaborado por el equipo que conduce el economista Eduardo Robinson.
Además del bajo nivel de bancarización, otro problema es el direccionamiento del crédito: está muy orientado al consumo. De hecho, en el país poco más de tres de cada $ 10 de crédito van a los asalariados (32%), mientras que en el NOA el porcentaje es casi el doble: seis de cada 10. "Esta situación responde a que el sistema bancario es sólo transaccional, y no es buena la calidad crediticia. Es escaso el financiamiento a largo plazo, por cuestiones tanto del lado de la oferta como de la demanda", indica el informe.
Region Norte Grande
"En síntesis, la herencia de 2001 dejó préstamos acotados al consumo, ya que falta fondeo de largo plazo a los bancos. Y esto es algo que no se ha revertido en los últimos años. Si bien entre 2003 y 2009 el porcentaje de plazos fijos a un mes bajó del 60% al 51%, también decrecieron notablemente los plazos fijos a un año o más: en el mismo lapso, pasaron de representar el 18% al 3%. En el medio, el segmento que más creció va de 60 a 180 días, que pasó de significar el 13% al 33% del total e plazos fijos", finaliza el diagnóstico./La Gaceta









