Son los primeros u$s 3,2 millones de un total de 50 que bajarán en concepto de aportes no reintegrables al llamado proyecto de Integración de Pequeños Viñateros a la Cadena Productiva, coordinado por la Coviar con fondos del BID (Banco Interamericano de Desarrollo).
Y constituye la fase inicial del financiamiento global, que permitirá la ejecución de planes de negocios de los primeros 13 grupos asociativos liderados por establecimientos que ya tienen un mercado asegurado.
Pero la lista es larga, ya que a la convocatoria inicial de la Corporación realizada en 2009 respondieron 95 grupos. Por lo pronto, el lote primario de sociedades que vinculan a bodegas, establecimientos paseros y de uva en fresco con 236 productores en contratos a diez años, estarían en condiciones de encarar las inversiones necesarias (renovación de palos y alambres, colocación de malla antigranizo, implantación, riego) entre fin de mes y comienzos de julio.
Es que, si bien se considera un hecho su admisión, al trámite le falta sólo el visto bueno formal del Comité Ejecutivo del programa, donde intervienen Coviar, el Ministerio de Agricultura de la Nación, las cámaras sectoriales y los gobiernos de las provincias vitivinícolas.
Por lo pronto, la sumatoria de los 13 emprendimientos asociados totaliza 1.398 hectáreas de viñedos entre Mendoza, San Juan, La Rioja y Catamarca, y compromete una inversión total de u$s 10,6 millones, si se considera el aporte obligatorio en contrapartida para mano de obra.
Dentro de la relación contractual a largo plazo, el dinero asignado contempla las exigencias de los Planes Integrados de Negocios (PIN) con horizonte en el 2014. De hecho, los primeros grupos beneficiados llegarán a la vendimia 2011 con cambios a la vista en las fincas.
“Se hizo una radiografía exhaustiva de los productores y de sus propiedades, las limitantes y metas a cinco años. Lo mismo con cada una de las bodegas, en un diagnóstico que sirve para precisar las inversiones necesarias”, explica el coordinador técnico del Programa, Daniel González.
Según González, el análisis permitió observar una polarización de la situación, más o menos ventajosa, de los productores a la hora de afrontar la integración con un establecimiento.
“Hay casos de un crecimiento explosivo y exponencial en los últimos años que no ha sido acompañado convenientemente con recursos, y otros en los que, de no mediar una inversión, el emprendimiento estaría corriendo riesgos en el mediano plazo. Dos situaciones opuestas pero que exijen la misma salida”.
Origen y destino
Con una importante presencia de las cooperativas regionales, en la distribución de los grupos la provincia de mayor presencia es La Rioja. De los 13 planes, 7 están arraigados en esa provincia (un proyecto de elaboración de pasas y el resto de vino y mosto, y a 5 de ellos los impulsa Cooperativa La Riojana. Mendoza le sigue en orden de mérito, con 4 proyectos de los cuales 2 son esquemas cooperativistas. Cierran San Juan (2) y Catamarca, con 1.
Del total, el 93 % implica a productores y elaboradores de vino y mosto; el resto son secaderos de pasas y exportadores de uva en fresco.
En el reparto de fondos para mejoras tecnológicas y adaptación a los requerimientos del negocio, aunque no son los más numerosos los grupos de Mendoza concentran la mayor parte de los ANR (Aportes No Reintegrables) asignados. El BID financiará casi u$s 1,4 millón de las propuestas presentadas por 4 sociedades entre bodegas y productores, lo que equivale al 42% de los fondos de esta etapa.
Vale una aclaración: los beneficiarios no manejarán efectivo, de acuerdo al estatuto del programa; la Coviar debe emitir certificados por el equivalente de los ANR en volúmen de insumos necesarios, según precios presupuestados, que sirven como ordenes de compra ante los proveedores, que éstos cobrarán tras la entrega de los productos: estructura (palos y alambres), tela antigranizo, replantes y sistemas de riego.
El reparto de los recursos indica dónde está la mayor demanda. A nivel nacional, 41% va a inversión en estructura de fincas y 21% a plantación. La diferencia se reparte entre maquinaria (15%), malla antigranizo (14%) y sistemas de riego (9%). En Mendoza las prioridades cambian: 36% de los presupuestos va a renovar palos y alambres y 30% a colocar malla. El reemplazo de cepajes deteriorados se lleva un 23%, y las maquinarias sólo 6%.
Para González la meta es terminar el 2010 con otros 30 grupos pre-admitidos, lo que significaría extender el beneficio a unos mil









