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Quinua, chía y maca, productos estrellas a nivel mundial

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El año 2013 fue declarado el año internacional de la Quinua por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y Evo Morales su embajador. 

Este alimento que para los incas era “la madre de todas las semillas” es cada vez más consumido en el mundo pues es el único alimento vegetal que provee diez aminoácidos esenciales para el ser humano. Se trata de un grano andino sin gluten y con un alto contenido en proteínas, calcio, fósforo, hierro y magnesio.

Desde que la quinua es consumida por deportistas y quienes sufren de alergias, hasta la NASA la ha considerando para llevar en sus misiones espaciales, debido a su composición única de aminoácidos.

El grano se consume de manera similar al arroz o molido en harinas y tiene tolerancia a la escasez de agua y resistencia a enfermedades.

 

Esto también se refleja en su valor y en la cantidad de toneladas exportadas desde Perú y Bolivia. Los precios de la quinua han pasado de 1.100 dólares la tonelada en 2008 a 4.000 en 2012, un aumento proporcionalmente más alto que el de otros granos como la soja o el maíz. La variedad más cotizada es la quinua real, que sólo se produce en Bolivia, en el suroeste del país. La radiación solar que llega desde el mar blanco de sal y la tierra salitrosa hace que se produzca el cotizado grano que el gobierno de Evo Morales busca patentar.
La quinua real tiene los mismos nutrientes que el resto pero contiene saponina, un compuesto que le da un sabor ligeramente amargo y es usado en cosméticos y detergentes.
Muchos bolivianos creen que la quinua puede transformar el empobrecido altiplano, así como sucedió con la soja, que llegó a ser el motor del despegue económico de la hoy rica provincia de Santa Cruz.

“En Argentina, la quinua la tenemos más en las zonas de la Quebrada de Humahuaca y los Valles Calchaquíes, pero todavía son pocas las hectáreas dedicadas a su producción”, dice el ingeniero del INTA Salta.

Evo Morales declaró en una visita a Venezuela que “la quinua es como el arroz del altiplano”. El presidente boliviano dijo que “antes, la gente no quería comer quinua porque decía que era un alimento del indio y, como es del indio, no querían comerla. Ahora el pueblo boliviano empieza a reaccionar”.
Bolivia genera un 46% de la producción mundial seguido Perú con 30% y Estados Unidos con 10%. El presidente Evo Morales incluyó al cereal como alimento “estratégico” para la seguridad alimentaria de Bolivia y está impulsando su consumo interno. El grano fue incorporado en un paquete de alimentos de subsidio a madres en gestación.

 

 

 

La semilla de chía comenzó a usarse para el consumo humano en el año 3.500 AC y fue base de la alimentación de incas, mayas y aztecas. Era tan preciada que se le atribuía un alto valor a la hora del trueque y los soldados llevaban siempre semillas en sus alforjas para no perder energía. Con la llegada de los conquistadores y la imposición de una nueva cultura su consumo se fue perdiendo. Se dice que desapareció durante 500 años y sólo se encontraba en ciertas partes de México y Guatemala.

Hoy, la chía (salvia hispánica) ha recobrado su valor y tiene una segunda vida como uno de los alimentos más nutritivos del planeta. Y lo es: su composición química incluye un 20% de proteínas, 25% de fibras alimentarias y 34% de aceite; el 64% de ese aceite esta compuesto por ácidos grasos omega 3. No contiene gluten, por lo que es apta para celíacos y además no se conocen componentes tóxicos en ella.

Se cultiva principalmente en México, Bolivia y el Noroeste argentino. “Desde la década del ’90, países como Estados Unidos, Canadá, Japón y Australia han puesto su interés en esta semilla y son los principales consumidores mundiales”, dice a Miradas al Sur José Giménez Monje, ingeniero agrónomo del INTA Salta que trabaja un proyecto que impulsa el cultivo de esta semilla.

Las semillas remojadas en agua liberan el mucílago, produciendo un líquido gelatinoso que es saborizado con jugos vegetales o esencias y consumido como bebida refrescante en México. También son molidas para preparar una harina fina y de sabor intenso, llamada pinole, que se mezcla con harina de cereales para preparar tortillas o bizcochos. Otra alternativa es la de consumir los brotes tiernos como verdura cruda o cocida en las ensaladas. El aceite de chía es un excelente aceite secante para la protección de pinturas, artesanías y maderas finas.

Por la gran demanda a nivel mundial cada vez más productores del NOA se vuelcan a la producción de chía y van dejando de lado el cultivo de soja. “De 10 mil hectáreas en 2011 pasamos a 50 mil en 2012 y esto seguirá en aumento. Hoy, el kilo de chía los productores lo están vendiendo a un valor estimado de 6 dólares, lo que representa una ganancia que supera ampliamente a la soja”, explica Monje, jefe de la división legumbres y cultivos extensivos del INTA Salta.

Dependiendo de los gustos hay quienes dicen que las semillas de chía son desabridas, en cambio para otros tienen como un “saborsito a nuez”. Lo cierto es que no paran de aparecer comidas nuevas que permiten que se utilice la chía en alimentos horneados, cereales para el desayuno, jugos y productos medicinales.

Sus propiedades han llevado a que laboratorios de todo el mundo pongan sus ojos en la chía y elaboren productos a base de esta “semilla milagrosa”. Desde cápsulas para bajar el colesterol hasta suplementos dietarios. En Argentina, el Laboratorio ELEA acaba de adquirir la licencia de Chiacaps para vender estos productos en el mercado farmacéutico. Una muestra más de cómo la medicina natural va ganando terreno ante la industria química.

“Hoy no tenemos máquinas preparadas para la siembra y cosecha de la chía. Nos tenemos que arreglar con lo que hay para otros cultivos. Si la tendencia de consumo mundial se mantiene como en la actualidad la chía será un negocio tanto o más grande que la soja”, dice el ingeniero Giménez Monje.

 

Maca: el viagra de los Andes. La Maca es preincaica. Parecida a una remolacha, tiene tanto un uso alimentario como medicinal: nutre, vigoriza, fertiliza y cura. También presenta cualidades afrodisíacas y estimulantes, propiedades terapéuticas en males respiratorios debido a su asimilación de los aminoácidos esenciales.

“La traemos especialmente del Perú y la vendemos con especias que nos piden para las comidas”, le cuenta a Miradas al Sur Margarita Choli, dueña de un restaurante peruano de La Plata tan conocida por su arroz chaufa con mariscos como por tener maca natural a buen precio.

“Si usted quiere sentirse todo el día con energía esto es lo mejor”, dice la vendedora que lo ofrece en un polvo, ya empaquetado, y que cuesta $50. “Se toma con leche, yogur, se lo puede mezclar en un jugo, como a usted más le guste”.

Todavía la maca no ha alcanzado el nivel de popularidad de la quinoa y la chía. Se vende en casas de alimentos naturales pero son pocos los que la piden. Los países del primer mundo recién se están enterando de sus propiedades, pero no tardarán en descubrir otra nueva fuente de riqueza que ofrece Latinoamérica: los alimentos, las nuevas joyas de este rincón del mundo.

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