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Presión fiscal: ¿pagamos muchos impuestos?

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El tema tributario en nuestro país tiene un peso importante para los ciudadanos. Especialistas salteños te cuentan por qué.

La presión fiscal en Argentina es una de las que más subió en la región. A grandes rasgos, esto significa que el peso de los impuestos se siente en las espaldas de los argentinos.

Según El Cronista, la presión fiscal en Argentina alcanzó el 31,2% en 2013 y es una de las más altas de Latinoamérica y el Caribe, sólo detrás de la de Brasil. Esta cifra surge de un informe presentado por el Centro Interamericano de Administraciones Tributarias (CIAT), la Comisión Económica para América latina y el Caribe (Cepal), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Para tener una visión más clara de lo que sucede en Argentina en materia fiscal, y cómo repercute en el bolsillo de los ciudadanos, LA GACETA dialogó con el contador Gonzalo Rodrigo, que es especialista en Impuestos, y explicó: “hay un Estado nacional, provincial y municipal, que cobran impuestos, el gasto público aumenta cada vez más y no se administra bien”.

Rodrigo comentó luego: “eso genera además que, como no se actualizan los mínimos de Ganancias, cada vez más gente paga la máxima alícuota de impuesto a las Ganancias”.

Según el contador Rodrigo, “en cuanto a presión tributaria, estamos al mismo nivel que los países escandinavos, sólo que tenemos servicios públicos como un país africano”.

“En ideas generales el gran problema es que no se actualizan por inflación las bases imponibles de los impuestos, cada vez hay una mayor presión presión tributaria”.

Por otra parte, el economista Valeriano Colque también dialogó con LA GACETA, y en consonancia con Rodrigo, manifestó: “el Gobierno, al no atacar la inflación, genera presión tributaria”. Y agregó: “si no se actualizan algunos temas, como por ejemplo el mínimo no imponible, hay presión”.

Según Colque, el tema fundamental es la inflación, ya que es la forma en que el Gobierno ejerce esa presión tributaria, porque no se actualizan las escalas de los impuestos.

“La suba generalizada de precios en los bienes y servicios por un tiempo prolongado genera enormes distorsiones a la hora de calcular las bases imponibles de distintos impuestos”, comentó el economista, y agregó: “esto sucede particularmente con los que están relacionados con los ingresos, tanto de individuos como de empresas, y con los que están vinculados con el valor de los bienes, como son los casos de los impuestos sobre los inmuebles y bienes personales”.

Colque aclaró que, si bien en los últimos años se han producido correcciones con los mínimos no imponibles de los gravámenes mencionados, estas no acompañaron la inflación verdadera, por lo que “se produjo un aumento de la presión tributaria real sobre millones de contribuyentes”.

“El Estado nacional ha sido el principal beneficiario de esta distorsión tributaria, que implica pagar más por aumentos nominales de los ingresos o actualizaciones en los valores de los bienes por efecto de la inflación”, opinó.

De esta manera, según Colque se trató de una descapitalización tanto de personas físicas como jurídicas, ante un Estado que “aparece como insaciable en su voracidad fiscal”. Y “todo esto sucede sin el correspondiente correlato en la prestación de servicios, pues la calidad de la educación, seguridad e infraestructura pública se deterioró en los últimos años”.

Impuesto a las Ganancias

Colque manifestó también a LA GACETA que “el Impuesto a las Ganancias para los trabajadores en relación de dependencia, incluidos en la cuarta categoría del tributo, se ha convertido en una mochila tributaria cada vez más difícil de sobrellevar en un contexto inflacionario. El aumento en los últimos 12 meses, ha sido de casi el 40 %”.

Así, la enorme distorsión tributaria no sólo se relaciona con la falta de actualización del mínimo no imponible y de las deducciones permitidas, sino también con la aplicación de la actual escala de alícuotas. Esta resulta confiscatoria, pues el solo acto de pasar de un nivel de tributación a otro implica enormes quitas sobre el salario del trabajador. La escala permanece inalterable desde el año 2000.

Obligaciones

Todos los habitantes y personas jurídicas radicadas en la Argentina están obligados al pago de impuestos para sostener al Estado, que es el ordenador común de la vida en la sociedad. Pero, según remarcó Colque a LA GACETA, “esto debe realizarse en el marco de criterios de racionalidad y justicia, para evitar que esas contribuciones se conviertan en verdaderas exacciones al patrimonio de personas y sociedades”.

Fuente: La Gaceta Salta

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