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Pese a las expectativas, el Comercio Exterior no muestra cambios de fondo

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Mientras el Gobierno provincial y algunos empresarios se esfuerzan en abrir nuevos mercados y buscar oportunidades de negocios, la burocracia y los sobrecostos desalientan las exportaciones.

Había enormes expectativas, pero  hasta ahora poco y nada parece  haber cambiado. La promesa de  cambio que promovió el actual  Gobierno nacional durante la  campaña electoral no se ha convertido aún en realizaciones,  al menos en el comercio exterior, que  sigue observando cómo las trabas y sobrecostos  establecidos en los últimos años siguen dificultando  por igual importaciones y exportaciones.  “¿Cuál era la situación del comercio exterior antes  del 10 de diciembre pasado?”, consultó Dossier  Empresario al presidente de la Cámara de Comercio  Exterior de Salta, Javier Cerúsico. “La situación era  la de una economía cerrada, enfocada en el puertas  adentro. La venta de productos al exterior estaba  muy trabada, con retenciones, con un dólar  bajo y altos costos internos que hacían casi imposible  poder competir. Las importaciones también  estaban trabadas por las DJAI (Declaraciones Juradas  Anticipadas de Importación), sobre las que había  una enorme discrecionalidad. Pero incluso sobre  el final del anterior Gobierno, ni siquiera se liquidaban  las divisas de las operaciones ya realizadas”,  enumeró el empresario.  “¿Y qué cambió con el nuevo Gobierno?”, preguntó  a continuación este medio. “Básicamente  con la liberación del cepo, la devaluación, la eliminación  de las retenciones y el acuerdo con los  holdouts, la economía volvió a la normalidad. Eso  acomodó un poco las cosas, pero no nos puso competitivos”,  respondió. Consultado sobre porqué  esas medidas no dinamizaron las exportaciones  del país, Cerúsico explicó que “lo que pasa es que  seguimos teniendo altos costos internos, que no  nos permiten equilibrar la balanza y ser competitivos  en el exterior. Hablamos de costos impositivos,  laborales y, sobre todo, de servicios del Estado  al exportador que desalientan el comercio con  nuestros vecinos”.  Para graficar a qué costos se refería, el dirigente  puso como ejemplo lo que le toca enfrentar a su  empresa, dedicada al transporte de cargas internacional.  “Debido a la burocracia y otros inconvenientes,  un camión que cargó en Salta un lunes,  en promedio está llegando al puerto de Antofagasta  (Chile) recién al viernes siguiente” aseguró.  Para entender cómo es eso posible, contó que “la  carga debe ser despachada desde la Zona Franca  de Güemes, adonde los funcionarios de Aduana  llegan alrededor de las tres de la tarde. Una vez  que se completó todo el trámite, a eso de las 18,  el camión tiene que ir hasta Palpalá, en Jujuy, para  pasar por el scaner de la Aduana… que atiende  hasta las 18. El martes, la cola de camiones es  enorme, así que terminás saliendo de Palpalá pasado  el mediodía, y en Jama ya no te dejan pasar,y tenés que quedarte hasta el miércoles. El miércoles  otra vez se acumularon camiones, por lo que  terminás pasando cerca del mediodía. Pero en el  Control Fronterizo Integrado de Jama no hay oficinas  del SAG (Servicio Agrícola Ganadero) de Chile,  por lo que tenés que bajar hasta San Pedro de Atacama.  Pero cuando llegás está cerrado porque  atienden hasta las 13; entonces tenés que hacer  noche allí y esperar al día siguiente. Así, la carga  termina llegando a Antofagasta con mucha  suerte el jueves por la tarde, y recién va a poder  ser descargada el viernes”.  Los sobrecostos no se agotan allí. Cerúsico  precisó que “antes, en la frontera el chofer  presentaba los papeles sin problemas. Hoy  tengo la obligación de contratar un Agente de  Transporte Aduanero, que es un señor que junta  los mismos papeles, los presenta él y por  eso cobra 500 pesos. Antes, los choferes pagaban  en Migraciones una tasa de 50 pesos.  Hace poco quisieron llevar ese valor a 300 pesos,  y gracias a que hubo varios recursos de  amparo, la bajaron a 100 pesos. El Senasa te  cobra 300 pesos por controlar cada contenedor,  y así. Lo peor es que en todos los casos  se trata de servicios que le corresponde brindar  al Estado, pero que se lo transfiere al privado y todo eso encarece el comercio exterior”,  se quejó.  Luego recordó que, como contrapartida, “cuando  una empresa chilena exporta hacia Salta, se hace  la carga supongamos en el puerto de Mejillones.  Allí se llena vía internet un documento que se llama  MIC/DTA (Manifiesto Internacional de Cargas/  Declaración de Tránsito Aduanero), y una vez que  salís del puerto no te vuelven a para hasta la frontera.  Allí lo único que controlan es que no se hayan  violado los precintos de la mercadería, y te dejan  pasar. Nadie te cobra nada extra por eso, porque  es un servicio que debe brindar el Estado”.  Consultado sobre los reclamos que realizan desde  el sector empresario a las trabas y sobrecostos  que genera la burocracia estatal, el Secretario de  Comercio, MiPyMEs y Desarrollo Local, Nicolás Ramos  Mejía, sostuvo que “para atender esos problemas,  este año creamos en el ámbito del Ministerio  de Ambiente y Producción Sustentable la  Mesa de Comercio Exterior, a la que invitamos a  participar a todas las organizaciones, instituciones  y organismos que de una u otra manera tienen  que ver con la actividad. Allí están desde la Cámara  de Comercio Exterior hasta la Aduana, pasando  por el Senasa, Prograno, la Unión Industrial y la  Sociedad Rural. Allí cada uno  plantea los problemas que tiene y buscamos, en conjunto, soluciones o respuestas”.  “En Salta hay ánimo exportador”  Consultado sobre si los empresarios salteños  muestran interés por vender fuera de Argentina,  aseguró que “en todos los rubros hay ánimo exportador,  pero lamentablemente no te dan los  números”. Y mostró sus diferencias con quienes  opinan que el problema es que el dólar está atrasado.  “Yo creo que el valor del dólar está dentro  de los valores que debería estar. El problema son  las ineficiencias de nuestro sistema, y sobre ellas  deberíamos trabajar. Lo que nos preocupa al empresariado  es que percibimos que las políticas  macroeconómicas son buenas, pero no se está  atacando las trabas o puntos oscuros que bloquean  la actividad”, afirmó.  Respecto de las noticias que hablan de un boom  de importaciones, aseguró que “no es cierto. Aumentaron  las importaciones de unas pocas cosas, y nada significativo en el volumen global del comercio  exterior”. Consideró también que el sistema  de compras en el exterior puerta a puerta “lo único  que hizo fue simplificar el trámite”, y desestimó  que pueda producir un aluvión importador.  Sobre el final, Cerúsico aseguró que es optimista  respecto de lo que puede ocurrir en el futuro.  “En la medida en que se estabilice la economía  y se recupere la región, también se va a recuperar  el comercio exterior. Creo que el agro puede  volver a crecer y la producción local sumar  valor agregado”, expresó; y señaló que “también  hay que ser capaces de mantener políticas en  el tiempo. Si algo está bien y funciona, hay que  mantenerlo. Tantas idas y vueltas no nos han  hecho bien”, concluyó.    

 

Fuente: Dossier Empresario

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