La familia Peña, Mario, Mario hijo y Karina, llevan adelante dos emprendimientos hoteleros en Cabra Corral y Cafayate. “Queremos brindarle siempre un plus a los turistas”, aseguró el empresario.
La familia Peña conforma el Grupo Aries, con dos radios, Aries y la repetidora de Cadena 3; dos hoteles, La Casa de la Bodega en Cafayate y el Hotel del Dique en Cabra Corral; y una bodega, Peña Veyrat Durbex que produce aproximadamente 40.000 botellas al año. Si bien Mario Peña padre, periodista y director de Fm Aries, es el encargado de proyectar, participa de las decisiones junto a sus hijos, Mario, encargado de llevar adelante los proyectos y Karina, a cargo de la contabilidad de los emprendimientos. “En la familia es importante dividir roles, no hay que llevar el trabajo a la mesa de los domingos, hay que separar lo laboral de la familia, se hace difícil pero en todos estos años, hemos logrado trabajar juntos y desarrollar diversos proyectos”, explica Mario Peña hijo, desde sus oficinas en el centro de la ciudad.
Mario Peña dedicó su carrera profesional al turismo, estudió y se especializó a nivel internacional y hoy preside la Cámara de Turismo de Salta. Si bien la familia está al frente de los emprendimientos turísticos, Peña repasa –y por experiencia, aclara- cuáles son algunas claves. “Es importante en los emprendimientos familiares tomar recurso idóneo y capacitado en puestos claves y que puedan sumar a la actividad de la empresa”.
Se entusiasma al hablar de turismo y de todo lo que se puede hacer ya sea en un hotel o en una ciudad o pueblo. “Todos los días se puede innovar en un hotel, hay que ver conocer, observar qué se hace en otros lados, y probar. Se habla en un futuro de tecnología y hoteles 3.0. Yo estoy convencido que no hay que limitar al pasajero. La gente tiene que decidir cómo quiere descansar, debemos tener los recursos para que él sea quien decida si quiere conectarse a internet o prender la TV”.
Peña conoce muy bien el negocio de la hotelería, desde los 24 años se hace cargo, primero del Hotel del Dique y luego de La Casa de la Bodega. Este negocio, como otras profesiones no conoce feriados ni fiestas de fin de año ya que funciona los siete días de la semana, los 365 días del año. “En hotelería debe haber una profunda vocación de servicio, hay que estar atento para anticiparse a las necesidades de cada uno de los turistas que nos visitan. Los hoteles requieren mucho mantenimiento, siempre hay que invertir en infraestructura porque uno trabaja para que se vea siempre como recién inaugurado. Cuesta hacerlo, pero estamos convencidos de que es el camino”.
¿Cuál fue el primer emprendimiento y cómo surgió el proyecto?
Nosotros con mi familia disfrutábamos mucho el dique Cabra Corral, íbamos los fines de semana a hacer deporte y pasear. Siempre veíamos a los turistas que llegaban al puente del dique, se sacaban una foto y se volvían. Conocíamos otros lugares en el mundo y pensamos que siempre donde hay un espejo de agua y montañas, se hacían desarrollos turísticos. Siempre pensábamos por qué no había nada ahí, un lugar tan hermoso. Por esos años, 1995, 1996, surgieron diferentes incentivos para la actividad hotelera en el país: créditos especiales con facilidades. Y así surgió El Hotel del Dique. En ese momento no había nada, hubo que abrir caminos, poner luz, teléfono, eso lo convirtió en un enorme desafío y apuesta. Hoy vemos Cabra Corral, con las cabañas, Salta Rafting y otros emprendimientos que hay y nos parece que está buenísimo.
¿Cómo determinaron el público del Hotel?
El hotel tiene cuatro estrellas, el público por lo general es del norte argentino, tucumanos, salteños y jujeños. Tenemos una confitería y restaurante abierto al público y para los pasajeros un spa, salones de conferencias para 60 y 120 personas, un quincho para hacer asados y la pileta que es lo más lindo que tiene junto a los jardines. A eso le sumamos un barco propio con el que hacemos paseos y recorridas por el dique. El público del hotel es familiar, hay un Club Kids para los chicos porque creemos que padres quieren también descansar de a ratos y saber que los chicos están entretenidos y con alguien que los cuida.
El Hotel del Dique se enmarca en un cerro alrededor del dique. El edificio del hotel tiene 3500 metros cuadrados y son 30 habitaciones porque siempre se quiso darle importancia al entorno natural. Trabajan cerca de 30 personas directamente y cerca del 95% son de Coronel Moldes.
¿Y cómo llegan a Cafayate?
Cafayate surgió con la idea de hacer vino, primero. Conocimos una finca al frente de Los Castillos, a 15 kilómetros del ingreso a Cafayate. Teníamos muchas ganas de comprarla y pasó un tiempo hasta que conseguimos hacerlo. El dueño era un español que vivía solo unos meses al año en Salta, un día fue al Hotel del Dique, vio lo que hacíamos y decidió vendernos su finca, confiando en que íbamos a hacer algo bueno.
Empezamos con una bodega más bien chica de diez hectáreas plantadas de las cepas Cabernet, Malbec y Torrontés, con Luis Asmet que es el enólogo que trabaja en la bodega. Al tiempo pensamos que teníamos una casa construida en el marco hermoso de la bodega y decidimos emprender un hotel Boutique con ocho habitaciones, orientado al servicio.
Siempre lo pensamos como un proyecto a largo plazo. En 2009 descorchamos la primera botella, con mi papá, y fue durante todo el proceso de armar la marca, elegir la botella, la etiqueta, no esperamos el año exacto pero hicimos un asado y un brindis con ese primer vino. Fue un momento muy especial con mi papá, después de mucho tiempo, de dedicación, afecto y cariño al lugar, hubo mucha emoción contenida en ese descorche.
¿Cómo continúa ese proyecto?
Ahora estamos viendo de volver a exportar a los países limítrofes, si bien hay mucha competencia y el mercado internacional es difícil porque hay bodegas gigantes que tienen muchas promociones, nosotros elegimos bien lugares donde se vende y tratan bien a nuestro vino. Le ponemos mucho énfasis a la venta en la propia bodega, Cafayate y Salta Capital. Cafayate creció un montón en los últimos diez años y la Casa de La Bodega es una concepción nueva en turismo queremos que se viva la experiencia del vino como actividad.
¿Cuál creés que fue la clave de estos emprendimientos?
Siempre sentimos que debíamos enamorarnos del lugar, sentir que tiene un plus y que puede darle a la gente algo diferente. Creemos que suma mucho a la actividad y a la empresa. Hubo cuestiones complejas de infraestructura en los proyectos, pero en definitiva el turismo es darle un plus a la gente, que se lleve algo de la experiencia que vivió.
Fuente: La Gaceta Salta









