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La industria editorial en crisis

Negocios en Salta
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Según los datos del Informe de Producción del Libro Argentino 2018 -publicado en abril de 2019 por la Cámara Argentina del Libro- el año pasado en el país se publicaron casi 27.500 nuevos títulos (sin contar reimpresiones), lo que significó una cifra acorde a los promedios de publicación de los últimos siete años (en cuatro de esos siete años se publicaron 28 mil, en dos, 27 mil, en otro 26 mil y en el restante 29 mil). La producción cultural en materia de publicaciones se mantuvo por lo tanto constante.

Lo que sí descendió dramáticamente fue el volumen de dicha producción. Si durante 2014 se imprimieron 129 millones de copias, para 2018 esa cifra cayó a 43 millones, un tercio de la cifra alcanzada cuatro años antes. El número de empresas cuya principal actividad económica es la edición con fines de comercialización y participaron en la producción de novedades también se redujo de 283 a 277 entre 2017 y 2018.

En cuanto al porcentaje de participación de las editoriales en el mapa argentino, tres  provincias concentran el 80 por ciento: CABA (54%), Provincia de Buenos Aires (19%) y Córdoba (7%). Del  20 por ciento restante, San Juan y Santa Fe se llevan la mitad, mientras que Salta, Jujuy y Tucumán aportan cada una tan sólo el 1 por ciento de la oferta editorial nacional.

De los casi 27.500 títulos publicados en 2018, el 31 por ciento circuló a través del canal comercial habitual (librerías, distribuidoras, venta directa). Un porcentaje similar se distribuyó a través de autores-editores. De los más de 43 millones de ejemplares que salieron de las imprentas, 17 millones se distribuyeron en kioscos, doce millones en librerías, cuatro millones a través del rubro “venta institucional” y tres millones por venta directa, por mencionar los medios más importantes.

Del total de títulos, el 27 por ciento tuvo como temática la literatura, el 18 por ciento las ciencias sociales, el 15 por ciento infantiles y juveniles, el siete por ciento tanto los textos como el derecho y el cinco por ciento el arte, para sólo mencionar las primeras cinco de la lista.

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Imprentas y editoriales

Las empresas que se dedican al rubro editorial en la ciudad de Salta, en el cabal uso del término, son pocas. Entre ellas, Mundo Gráfico S.A. y Milor cuentan con un alto reconocimiento, además de una larga trayectoria, lo que les permite constatar el movimiento del sector editorial en la última década.

Francisco Araoz, de Mundo Gráfico, cuya editorial distribuye libros en Salta, Jujuy, Tucumán, Córdoba y Buenos Aires, señaló a Dossier que la cantidad de títulos se mantiene. Lo que no se mantiene, dijo, es la cantidad de ejemplares publicados. “Antes, un tiraje promedio era de 1000 ejemplares, hoy es de 300”. Araoz adjudica a esa circunstancia a dos motivos: por un lado, la crisis, por otro, la necesidad de “tirajes más pequeños, imprimir bajo demanda y evitar mantener libros en stock”.

Al incremento del dólar, que regula el precio de los insumos, hay que sumarle la suba en el costo de la energía. En los últimos cuatro años, por ejemplo, las boletas de electricidad alcanzaron incrementos del 2200 por ciento. Las dificultades económicas arrastran consigo una serie de consecuencias, indicó Aráoz. “Salta que tiene una calidad editorial de primera, pero por esta situación pierde acceso a la tecnología, además de competitividad con Buenos Aires”.

Editorial Milor, por su parte, tiene cerca de 20 años publicando obras de autores salteños, incluidos escritores del interior provincial. Ricardo López, dueño de la empresa, asegura que si bien este año hubo una baja en la cantidad de libros impresos en Milor, no pasó lo mismo con los pedidos de presupuestos por parte de potenciales clientes.

Sobre la escalada del dólar señaló que la misma impactó particularmente entre los talleres gráficos que se dedican a la impresión y edición de libros. “Entre el 80 y 90 por ciento de los insumos son importados. Todo está cotizado en dólares, desde la tinta, las chapas y los químicos hasta el tóner para las máquinas láser y algunos papeles”.

Por Rodrigo España

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