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La construcción enfrenta en Salta una crisis inesperada

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A cuatro meses de iniciado el nuevo Gobierno, la Nación aún no envió a Salta los fondos destinados al pago de las obras de las más de 5.000 viviendas que se construyen en la Provincia.

La construcción en Salta enfrente un momento muy complejo. Hasta mediados del año pasado y un poco más, se promovió tanto desde el Estado nacional como desde la Provincia una fuerte inversión en obras públicas, especialmente de viviendas. Animados por los funcionarios, las empresas locales reforzaron sus planteles y anticiparon compras de materiales para sostener el ritmo de obras, y pisaron el acelerador. A partir de octubre de 2015, sin embargo, el escenario comenzó a cambiar. “Ese mes comenzaron a retacera los fondos que llegaban de Nación, y sobre fines del Gobierno anterior, directamente dejaron de enviarlos”, explicó a Dossier el presidente de la Cámara Salteña de la Construcción, Guillermo Arroyo. “Veníamos muy bien. Había un trabajo coordinado y muy efectivo entre el IPV y las empresas, al punto que desde Nación nos felicitaban por la calidad y eficiencia de nuestra tarea. Pero con el inicio del nuevo Gobierno, dejaron de mandar dinero”, agregó.
Arroyo contó que “desde el sector comenzamos a establecer contactos con los nuevos funcionarios en forma paralela y también en conjunto con el Gobierno provincial. En un primer momento, nos dijeron que necesitaban auditar las obras, porque no les habían dejado registros. Superada esa etapa, nos dieron un cronograma de pagos. Para atender los compromisos más urgentes, la Provincia emitió y nos entregó una serie de cheques de pago diferido, que ayudaron a paliar un poco la situación. Sin embargo, de los 280 millones de pesos que tenían que enviar al 31 de marzo pasado, solo mandaron 30 millones de pesos en enero…, y después nada”.
“Si nosotros no cobramos, no podemos cumplir, por lo que desde diciembre nosotros tuvimos que bajar el ritmo de obras a la mitad”, relató el empresario, quien detalló que “entre diciembre y febrero se perdieron en Salta 4.500 puestos de trabajo, entre despidos y suspensiones. Y nosotros ya le planteamos al Gobierno que si no pagan en los próximos días, vamos a tener que paralizar por completo la obra pública”.
Este sombrío panorama fue compartido por Jorge Banchick, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, quien destacó que “hemos encontrado en la Provincia muy buena voluntad para solucionar nuestra situación. Ellos están haciendo todo lo que tienen a su alcance para que no paremos las obras. Nos cuesta entender lo de Nación. Hace dos o tres semanas estuvo aquí en Salta el Secretario de Vivienda participando de la reunión del Consejo Federal de la Vivienda, y allí elogió a Salta por el cumplimiento en la presentación de la documentación y por la calidad de las obras que se realizan. Pero pese a los elogios, los fondos no aparecen”. El dirigente empresario se quejó luego de que “la única respuesta que hemos encontrado para superar esta situación es bajar el ritmo de obras, lo que hemos terminado consensuado con el Gobierno de la provincia”.
Empresas en problemas
Arroyo planteó además que “lo peor para las empresas es que ya perdimos nuestro capital de trabajo. Estamos ejecutando obras que se licitaron a valores de junio de 2014. Hubo alguna actualización en abril de 2015 y en unos pocos casos, en agosto de 2015; pero lo concreto es que hoy estamos cobrando un 40% menos de lo que vale lo que estamos construyendo, y por lo tanto no cubrimos el gasto ni los costos de la obra; y muchísimo menos tenemos ganancias”.
Según explicó, “en épocas de baja inflación, las redeterminaciones de precios se hacían dos veces al año, porque la ley provincial dice que deben hacerse cada 5% de incremento de la inflación, y la ley nacional habla del 10%. Hoy deberíamos estar teniendo al menos cuatro determinaciones por año para poder adecuar la ecuación financiera a la realidad, pero no las estamos teniendo. Entonces, ya perdimos nuestra ganancia y, si seguimos sin cobrar, cada vez aumentamos más nuestras pérdidas”.
Consultado sobre esta situación, el ministro de Infraestructura, Tierra y Vivienda de la Provincia, Baltasar Saravia, consideró que “enfrentamos una coyuntura compleja. En materia de viviendas, Salta tiene en ejecución 5.000 viviendas con fondos nacionales. Y si bien hay un muy buen diálogo con las nuevas autoridades nacionales, el envío de fondos no es el que esperábamos. Ellos plantean que el problema es de falta de fondos y están a la expectativa de la resolución del conflicto con los fondos buitres. Pero lo concreto es que la plata no se envía como debería. Nos damos cuenta que hay un cambio en la lógica de gestión que puede llegar a ser positiva a mediano o largo plazo, pero que hace complejo el corto plazo. Nosotros seguimos a la espera de una regularización de esta situación”, planteó.
Más allá de la coyuntura
El funcionario planteó sin embargo que “aunque estamos atravesando una coyuntura difícil, a mediano plazo tenemos una expectativa muy grande en términos de obras de infraestructura, tanto pública como privada. Concretamente, Saravia planteó que “aspiramos a que el Plan Belgrano pueda ejecutarse, ya que incluye obras de riego, rutas, ferrocarriles, infraestructura energética, desarrollo de la logística y la puesta en valor de muchas actividades que van a llevar al desarrollo”. Luego señaló que “la actividad de la construcción es muy importante no sólo por la enorme generación de trabajo que trae aparejada, sino también porque es transformadora de realidades a partir de las obras terminadas, en especial con lo que tiene que ver con la infraestructura productiva”.
La mirada optimista de cara al futuro fue compartida por Banchick, quien consideró que “se plantean cuestiones muy interesantes, como el Plan Belgrano, que va a incluir una importante cantidad de obras en toda la región”. El dirigente empresario contó que el sector ya mantuvo un encuentro con el titular del Plan, José Cano. “Nos explicó que la idea es hacer, en los primeros cuatro años grandes obras; y en los segundos cuatro trabajos más puntuales y focalizados. De todas maneras, la idea es que no sea un plan estático, sino que se vaya ajustando a la realidad y a las necesidades, que pueden cambiar”, contó con optimismo.
Arroyo, por su parte, planteó que “cuando un país está en crisis recurre a la construcción porque es una actividad que genera mucha mano de obra y que además provoca una reactivación inmediata de las industrias asociadas. Este Gobierno, si quiere reactivar la economía, no puede olvidarse de nosotros y cortar totalmente el envío de fondos de la manera en la que lo hizo. Si hay menos construcción hay menos empleo, se recaudan menos impuestos y eso repercute en toda la economía. Concretamente, lo que pedimos es que nos den seguridad de que los pagos se van a recibir en tiempo y forma, porque de lo contrario no podemos seguir”, concluyó.

Expectativa por los créditos hipotecarios indexados
En los primeros días de abril al menos seis bancos privados adhirieron a una operatoria lanzada por el Banco Central para ofrecer créditos hipotecarios con una tasa de interés cercana al 5% a través de un sistema que prevé la indexación del capital a través de la tasa de inflación. La idea, que replica un modelo aplicado hace varias décadas en Chile, facilita el acceso de los asalariados al crédito para la vivienda, ya que se necesitan menores ingresos y se pagan cuotas más accesibles, aunque a diferencia del crédito hipotecario tradicional, ese valor no es fijo, sino que varía mes a mes.
Dossier Empresario consultó la mirada de los entrevistados para esta nota acerca de esta nueva herramienta. Guillermo Arroyo, de la Cámara Salteña de la Construcción, sostuvo que “toda operatoria que ponga en actividad a la construcción es buena; aunque en este caso, para que funcione, es clave que se logre parar la inflación. Se trata de una idea pensada para una economía no inflacionaria, pero estimo que puede funcionar. Además, creo que es una herramienta que va a permitir atender un segmento que hoy el Gobierno no atiende, como es la clase media, y va a dejar liberadas muchas viviendas sociales para los que más lo necesitan”, opinó.
Jorge Banchick, de la Cámara Argentina de la Construcción, coincidió en que “me parece muy positivo que se copie este modelo que fue tan exitoso en Chile, donde la UVI se llama Unidad de Fomento (UF). Allá es un parámetro que sirve para todo: Se puede ahorrar en UF, y hasta me ha tocado ver a parejas que se casan y que reciben, como regalo de matrimonio, varias UF que los dejan más cerca de poder comprar sus casas. Como es un parámetro que no pierde valor, es una muy buena herramienta”. Luego agregó: “personalmente creo que todo lo que simplifique la vida de los ciudadanos es adoptado por la gente; y si la gente lo entiende, va a tener éxito”.
El ministro de Infraestructura, Tierra y Vivienda, expresó por su parte que “toda herramienta de promoción de la generación de créditos hipotecarios es bienvenida. Este recurso va a posibilitar a la clase media acceder al crédito hipotecario, aunque me parece que su éxito va a estar en función de que la inflación baje a mediano y largo plazo”. El funcionario aseguró conocer el sistema por su funcionamiento en Chile, donde “es reconocida su eficacia en términos de fomento a la actividad de la construcción y el acceso al crédito”. Sobre este punto insistió en que “la clase media necesita acceder a créditos hipotecarios de largo plazo. Eso no sólo va a descomprimir al Estado en la demanda de viviendas sociales en los grandes conglomerados, sino que además va a generar un salto en la actividad de la construcción”.

Gestiones con los legisladores
La preocupación del sector de la construcción acerca de su futuro lo llevó a buscar respaldo entre los legisladores nacionales por Salta. “Ya nos hemos reunido con el diputado nacional Javier David y en los próximos días lo vamos a hacer con Alfredo Olmedo, Pablo Kosiner y Miguel Nanni, entre otros diputados. Queremos que ellos sean nuestros interlocutores con el presidente de la Comisión de Obras Públicas de la Cámara de Diputados de la Nación, el pampeano Sergio Ziliotto, para llevar nuestro reclamo a la Nación”, explicó Arroyo a Dossier Empresario.
El empresario detalló que “uno de los grandes problemas que tenemos es el pago de impuestos. La Nación no nos paga las obras, pero nos exige el pago de impuestos al día. Como no podemos afrontar esta situación, ellos nos ofrecen un plan de pago en tres cuotas, cuando hasta el año pasado podíamos refinanciar a seis y 12 cuotas. Nosotros estimamos que esto va a ser coyuntural, pero pagar en tres cuotas es un paliativo que no nos sirve, porque vamos a tener la cuota del plan y el monto mensual habitual, y no nos alcanza”, explicó.
Sobre este tema Banchick precisó que “una de las alternativas que le vamos a plantear a los legisladores es la posibilidad de que se establezca una compensación de deudas con la Nación, para que ellos retengan los fondos y de esa manera no tengamos que pagar intereses ni punitorios”, contó el dirigente de la construcción.
“Otro de los temas que queremos hablar con los legisladores nacionales es que se establezca una reglamentación que permita a las constructoras medianas y chicas del NOA y el NEA participar de las licitaciones de obras que se realicen. No queremos que en las obras de cierta magnitud siempre sean las grandes las que se queden con las adjudicaciones, dejando fuera a las empresas locales. Y por supuesto, y también le vamos a demandar tener cierta previsibilidad en los pagos”, agregó.
Luego, contó que la idea del sector es que el planteo no sea sólo de Salta, sino que pretenden que tenga alcance regional, aunque la situación no es la misma en todas las provincias. “En Tucumán las obras están totalmente paralizadas, lo mismo que en Catamarca y La Rioja. Sin embargo, en Jujuy y Santiago del Estero, los pagos están al día”, repasó el empresario. Curiosamente, estas dos provincias son afines al oficialismo nacional.

La obra privada no está tan mal
Mientras la obra pública vive su peor momento en años, la realidad de las obras particulares es diferente. Por lo menos, eso coincidieron en señalar Arroyo y Banchick. El primero sostuvo que “la construcción en la parte privada depende fundamentalmente de la demanda inmobiliaria; y hoy esa demanda no es la que se esperaba. De todas maneras, en la Capital la obra privada supera a la obra pública, en un fenómeno propio de las grandes ciudades que ya ha comenzado a vivirse en Salta”. El dirigente agregó que “en los últimos años hubo muchos nuevos desarrolladores inmobiliarios que dinamizaron el sector”, e interpretó que aunque la demanda sea baja, hay confianza en el futuro. “Sabemos que los inmuebles no se desvalorizan y que, además, el valor de la tierra aumenta a lo largo del tiempo, lo que incrementa el valor de las propiedades”, sentenció.
Banchick, por su parte, reconoció que “hay en marcha muchas obras privadas y en forma permanente vemos que comienzan nuevas. Es impresionante lo que ha crecido la actividad, sobre todo con herramientas como Procrear y con desarrollos inmobiliarios al estilo de los countries, que no se han visto tan afectados como nosotros. Hay que agradecer a los privados que, después de hacer despedido entre 4.500 y 5.000 personas, no tengamos a toda esa gente tocando las puertas de las empresas. Gran parte de esos trabajadores fueron absorbidos por la actividad privada”, concluyó.

Fuente: Empresarioweb

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