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La CAME advirtió que el comercio ilegal creció en todo el país

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Tras un relevamiento, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa Durante el mes de marzo, habiendo relevado casi 300 ciudades de la Argentina, se detectaron 470 “saladitas”, y 47.681 vendedores ilegales con ventas por $ 1.430 millones. 


La venta ilegal en la Argentina no tiene precedentes. Cuantas más regiones se recorren, mayor cantidad de “saladitas” y vendedores informales se encuentran. En marzo de este año, se detectaron 470 “saladitas” en el país, 100 más que en octubre pasado, con un total de 36.094 puestos instalados. Así surge del relevamiento realizado por la CAME entre el 1º y el 31 de marzo de 2013 en 295 ciudades de las 24 jurisdicciones, para trazar un mapa sobre el estado de la ilegalidad en todo el territorio nacional.
En las ciudades con “saladitas”, se encontraron además 11.587 manteros en la vía pública. En los últimos 5 meses se observó cierto desplazamiento de los manteros hacia las “saladitas”. En algunas ciudades eso ocurrió como consecuencia de mayores controles a la venta callejera y en otras por el incremento en la cantidad de consumidores que recorren esos “paseos de compras”.
Del mapa de la ilegalidad elaborado por la CAME surge que:
• En las ciudades con “saladitas” se computaron 47.681 puestos ilegales operando, tanto en esos predios como en la modalidad “manteros” en la vía pública. De ellos, 36.094 se corresponden con puestos en “saladitas” y 11.587 con manteros en la calle.
• Los puesteros ilegales vendieron mercadería por $ 1.430 millones en marzo de 2013, de los cuales $ 1.152 millones fueron resultado de las ventas en “saladitas” y $ 278 millones del producto de los manteros.
• Proyectando las cifras de ventas relevadas en las 500 “saladitas” que se estima que estarían funcionando en todas las ciudades de la Argentina y los más de 70 mil puestos ilegales (que incluyen tanto a las “saladitas” como a los vendedores ambulantes), la venta ilegal al consumidor final habría alcanzado los $ 2.310 millones en marzo pasado 1.
La cifra estimada tiene en cuenta que en muchas ciudades del país si bien no hay saladitas -y por eso no fueron incluidas en el relevamiento-, sí hay gran cantidad de manteros. A su vez, por la cobertura del relevamiento, se estima que por lo menos estarían funcionando unas 30 saladitas más con lo cual la cifra total de esos predios rondaría los 500.
La venta ilegal es una amenaza permanente en todas las ciudades. La informalidad sigue expandiéndose, sobre todo en grandes ciudades o en aquellas que tienen controles permisivos, precarizando el mercado de trabajo y perjudicando al comercio formal que paga sus impuestos y cumple con todas las normativas.
Sin embargo, lentamente comienza a observarse cómo más localidades están trabajando en el establecimiento de controles y regulaciones más estrictas, y eso ha permitido avances importantes.
De la información relevada en marzo se desprende que:

• Lomas de Zamora lidera el ranking de informalidad a causa de 4 grandes ‘Saladas’, que estarían albergando unos 10.000 puestos ilegales, y que son el principal centro de abastecimiento de la mayoría de las “saladitas” y manteros del país. Sin embargo, frente a las dificultades que tiene el Municipio para desmantelarlas, se han realizado grandes avances en la erradicación de los manteros. A diferencia de otras localidades, hoy prácticamente no se observan manteros en las calles de Lomas de Zamora.
• La Ciudad Autónoma de Buenos Aires es el segundo distritos del país más golpeado por la informalidad. En marzo se detectaron 109 “saladitas” con 4.534 puestos de ventas. Sólo en el barrio de Floresta se concentran 75 “saladitas” con 2.053 vendedores. A su vez, en la ciudad se detectaron 3.148 manteros en la vía pública, lo que refleja la ausencia plena de controles a la ilegalidad. Buenos Aires concentra el 23% de las “saladitas” del país y junto a Lomas de Zamora reúne el 38% de los puestos ilegales detectados en marzo en todo el territorio nacional. Por ahora, no se observa que la Ciudad trabaje en formalizarlos y los controles son muy escasos.
• San Salvador de Jujuy fue la tercera ciudad del país con mayor cantidad de vendedores ilegales en marzo: se detectaron 2.499, de los cuales 2.151 se localizaron en “saladitas” y otros 348 en las calles.
• Las 10 ciudades del país con mayor cantidad de vendedores ilegales se completan con: Mar del Plata, 2.350; La Matanza, 1.660; San Martín (Gran Buenos Aires), 1.400; Neuquén, 1.339; Córdoba, 1.270; Trelew, 1.080 y San Miguel de Tucumán, 760.
• En cuanto a cantidad de “saladitas”, las ciudades que sobresalieron en marzo fueron: Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 109; Mar del Plata, 35; La Matanza, 30; Córdoba capital, 27 y San Salvador de Jujuy, 12.
• Algunas de las ciudades relevadas, si bien no presentan “saladitas” con las características que habitualmente las identifican, sí señalan la existencia de ferias municipales o artesanales invadidas por algunos vendedores ilegales oportunistas. Esta situación es menor en algunas localidades pero preocupante en otras como, por ejemplo, La Plata. Allí algunas de sus tradicionales y más recorridas ferias de artesanos hoy están copadas por revendedores de todo tipo de productos que provienen principalmente de “saladas” y “saladitas”.
• También hay ciudades como Junín, provincia de Buenos Aires, donde se identificaron 10 locales que aglutinan vendedores de ropa y mercadería ilegal dentro, funcionando con la modalidad “saladita”. Es una práctica que crece en otras ciudades también.
Penetración de la ilegalidad
Un indicador testigo de la penetración del comercio ilegal es la cantidad de habitantes por puesto ilegal que tiene cada ciudad. En marzo, ese ranking fue liderado por la ciudad de Trancas, Tucumán, con un puesto de venta ilegal cada 61 habitantes. El segundo lugar fue para Lomas de Zamora, con un puesto ilegal cada 62 habitantes.
El tercer lugar fue para Capilla del Monte, Córdoba, con un puesto de venta ilegal cada 70 habitantes. En cuarto puesto se ubicó Monteros, Tucumán, con un puesto de venta cada 91 habitantes. Los siguen: Mina Clavero, Córdoba, con un puesto cada 93 habitantes; San Salvador de Jujuy, Tilcara y Trelew con un cada 96 habitantes; Concepción, Tucumán, con un cada 97 habitantes; Villa Domínico (GBA) con un puesto ilegal cada 103 habitantes; El Dorado, Misiones, con un ilegal cada 106 habitantes y Puerto Madryn, Chubut, con un cada 123 habitantes.
En líneas generales, las ciudades más expuestas a la ilegalidad en marzo fueron:
a) las localizadas en el norte del país, sobre todo las más cercanas a las fronteras con Bolivia y Paraguay, donde el contrabando de mercadería es muy intenso.
b) las grandes ciudades, donde los controles en algunos casos son insuficientes y, en otros, dificultosos justamente por el tamaño territorial.
Sin embargo, la sorpresa en este relevamiento fueron las ciudades del sur del país, en las cuales desde hace meses se observa un incremento paulatino de la venta ilegal, ya sea “ambulante” en la forma de “manteros”, en “saladitas“ o en muchas ferias artesanales tradicionales que hoy aparecen pobladas de estos vendedores.
Así, la venta ilegal que antiguamente se concentraba en ciudades de frontera se extendió por todo el país.
No obstante, algunos casos encontrados en las ciudades relevadas para destacar son: 25 de Mayo, Rauch y Chivilcoy (provincia de Buenos Aires); Merlo y Berazategui (GBA) y Villa General Belgrano (Córdoba), entre otros, ya que en ellas prácticamente no existe la venta ilegal. A su vez, hay muchos otros municipios que tienen ordenanzas aprobadas para controlar la actividad, pero no se ejecutan. Un caso claro es Victoria en Entre Ríos, en 2012 aprobó una ordenanza para regular la ilegalidad pero aún no se aplica o Comodoro Rivadavia en Chubut, donde existen regulaciones que no se cumplen.
Un dato que surge del relevamiento es que si bien de las 295 ciudades recorridas se detectaron “saladitas” en el 39 % de ellas, el 74 % de las localidades señalan que los controles actuales a la informalidad que realiza el municipio son insuficientes. Incluso así lo marcan el 59 % de las ciudades que actualmente no tienen “saladitas” funcionando.
Ciudades con incipientes avances contra la ilegalidad
A pesar del crecimiento visible de la venta ilegal hay ciudades que están logrando algunos avances relevantes, ya sea aprobando normativas, erradicando o formalizando las “saladitas” y la venta callejera. Algunos casos desatacados en los últimos cinco meses se dieron en las siguientes provincias:
• Entre Ríos: frente a las quejas de los comercios y cámaras de industria y comercio de las diferentes ciudades de esa provincia, entre ellas la CAME, se avanzó tanto en mayores controles como en la elaboración de normativas que las regulen. Dos ciudades donde se lograron ordenanzas fueron Victoria y Villa Libertador San Martín, en tanto otras trabajan en la formulación de esas normativas. De la misma manera, se está avanzando en controlar las ferias artesanales, ya que bajo la modalidad de artesano se esconden muchos vendedores ilegales. Como contrapartida, vienen aumentando las ventas ambulantes en esa provincia.
• Gran Buenos Aires: en Vicente López, la “saladita” ubicada en las calles Vélez Sarsfield y Av. Mitre se regularizó, marcando un leve avance para ese distrito, aunque igualmente Av. Mitre sigue invadida por vendedores ambulantes.
• Córdoba: en Río Cuarto, el municipio habilitó una “saladita”. El objetivo es erradicar inicialmente la venta ambulante al trasladarla a esos predios e incorporarla luego, paulatinamente, al comercio formal. Si bien las autoridades municipales se comprometieron a controlar, habrá que monitorear que esa formalización se concrete. No obstante, se observa que en fechas especiales o fines de semanas largos se incrementa notoriamente la cantidad de puestos de venta callejera.
• Chaco: hay algunos avances, ya que en las 4 saladitas de Resistencia se están aplicando controles. Aún así, se hace difícil controlar la mercadería que venden, que mayormente es ilegal o de dudosa procedencia.
• Neuquén: la Dirección de Comercio del Municipio asegura estar trabajando para evitar que las 6 “saladitas” que existen en la ciudad de Neuquén con 1.255 puestos sigan creciendo, y lograr formalizarlas.
• Santiago del Estero: bajó la cantidad de “saladitas” en la ciudad de Santiago, aunque, simultáneamente, se expandieron en otros municipios. Frente a ello, se presentó un proyecto de ley para que la prohibición sea provincial.
“Saladitas” y sus variantes
Una característica de la venta ilegal es cómo frente a controles busca variantes para continuar operando. Así, en la medida que las “saladitas” se regulan aparecen otras modalidades de venta ilegal a las cuales habrá que prestarles especial atención. Éstas son:
“Saladitas” itinerantes:
Son instalaciones con vendedores ilegales que surgen para eventos o fechas especiales. En algunas ciudades ya tienen días y lugares fijos, en otras, se instalan en las cercanías de eventos que convocan público.
En San Pedro y Azul, provincia de Buenos Aires, se detectaron ese tipo de agrupaciones de vendedores ilegales cuando hay fiestas populares y durante los fines de semana largos. En San Salvador de Jujuy, hay diversas ferias itinerantes o eventuales que se asientan sólo en fechas especiales cerca del casco céntrico generando una disminución notoria de las ventas de los comercios formales.
En la ciudad de La Rioja, tres veces al año, se instala una feria itinerante con autorización como parque de diversiones, pero que en realidad agrupa a más de 50 puestos de vendedores ilegales de todo tipo de mercadería. En Sauce de Luna, Entre Ríos, irrumpen frecuentemente en la ciudad camiones con productos de todo tipo en determinadas fechas que se instalan a vender mercaderías diversas en la vía pública como una gran feria. En La Paz, Entre Ríos, hay una feria itineraria durante los fines de semana largo.
Saladitas en ferias artesanales:
Muchas de las tradicionales ferias artesanales están siendo invadidas por vendedores ilegales que revenden mercadería comprada en La Salada o de dudosa procedencia. Algunos casos, de los tantos que hay en la Argentina, fueron detectados en el relevamiento y ocurren en:
Cañuelas, provincia de Buenos Aires: la Feria de Productores Municipales – que inicialmente se estableció para vender la producción de las chacras locales – se transformó y hoy está llena de vendedores ilegales;
Luján: la Feria Franca de Artesanos autorizada por la municipalidad ya no sólo vende artesanías sino también lencería, ropa y otros productos;
Junín de los Andes, en Neuquén: el Patio de Artesanos de la ciudad dejó de ser de artesanos para convertirse en un lugar de reventa de todo tipo de mercadería;
Concordia, Entre Ríos: hay una feria de artesanías con escasos productos artesanales;
Capilla del Monte, Córdoba: existe una feria mensual que comenzó como feria de usados y hoy se convirtió en una especie de “saladita” en la que se venden productos nuevos comprados en mercados mayoristas informales;
La Plata: la Plaza de Artesanos está invadida por puesteros ilegales.
“Saladitas garage” :
Una modalidad que crece en todas las ciudades del país es la “garage” o espacios en casas de familias que se abren algunos días de la semana (cuando no todos) para la venta de mercadería que, en su mayoría, se compra en La Salada. Casos de este tipo fueron reportados en el relevamiento realizado en Punta Alta, Tres Algarrobos, Arrecifes, Bolívar y Tres Lomas (provincia de Buenos Aires); Canals, Laguna Larga y Marcos Juárez (Córdoba); Quemú Quemú (La Pampa); Rafaela (Santa Fe); Sauce de Luna y Basavilbaso (Entre Ríos); Viedma (Río Negro); El Calafate (Santa Cruz) o Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Los comercios las definen como minisucursales de “saladitas” y deben lidiar con ellos casi más que con los vendedores ambulantes o manteros, ya que prácticamente ningún municipio hasta ahora se ha decidido a controlar esa modalidad. Si bien son menos significativas en las grandes ciudades, cada vez copan más ventas en las ciudades chicas.
“Saladitas” disfrazadas de comercios:
Parecen locales comerciales formales desde fuera, pero su operatoria es la típica de “saladitas”. En algunos casos, es un solo dueño que revende ropa y otros productos comprados en “saladas” y “saladitas” y, en otros, son muchos dueños que tiene cada uno un sector del comercio que a la vista del público parece un multirubro.

Se detectó esta modalidad en:
Castelar, provincia de Buenos Aires, donde si bien no hay “saladitas” instaladas sí existen algunos comercios habilitados para un fin específico que los fines de semana se subalquilan para revender ropa de “saladas”.
Casos similares de pseudocomercios que venden ropa ilegal sobre todo se reportaron en Chivilcoy y Baradero (provincia de Buenos Aires); José de San Martín (Chaco); Quemú Quemú (La Pampa) y en la ciudad de Formosa.
En Junín, provincia de Buenos Aires, se detectaron 10 “saladitas” disfrazadas de comercios para escapar de los controles, que por sus características son las típicas “saladitas” (las de dicha ciudad fueron las únicas de estas modalidades incluidas en el cómputo de “saladitas” de este relevamiento).
“Saladitas delivery”:
Son vendedores (saladeros) que recorren domicilios particulares, oficinas públicas y empresas con bolsos ofreciendo productos. Si bien desde siempre existió esta práctica, hoy se trata de una modalidad en aumento y organizada por grupos de personas que suelen viajar en los tours de compras que ofrecen casi todas las ciudades del país hacia La Salada y algunas instaladas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
En Entre Ríos, un relevamiento realizado por la Federación local detectó 70 personas recorriendo las reparticiones del Estado cerrando un promedio de ventas diarias de $ 1.500. Se estima que a nivel provincial funcionan 63 agencias que organizan viajes de compras a grandes centros de ventas que, en la mayoría de los casos, son también irregulares.
La misma modalidad (compra de ropa y otros productos en “saladas” y “saladitas” y su posterior venta a particulares) se detectó con niveles de preocupación altos en: Mercedes y Bolívar (provincia de Buenos Aires); Hernandarias y Basavilbaso (Entre Ríos); Eduardo Castex (La Pampa) y Junín de los Andes (Neuquén).
En Catriel, Río Negro, se da un caso insólito donde la venta se promueve mediante autos con parlantes por las calles o mediante anuncios en radios locales, donde el interesado en comprar debe dejar su nombre y teléfono y luego los saladeros se acercan a los domicilios con la mercadería.
¿Saladitas o manteros?: soluciones a medias
Para frenar el avance de la venta ilegal en la vía pública, algunas ciudades del país han encontrado como solución armar desde sus propias municipalidades paseos de compras como una acción que permita sacar tanto a los manteros como a los vendedores ambulantes de la calle. Pero en realidad, lo que han generado son típicas “saladitas”, aunque los municipios los llamen paseos de compras o ferias. Presuponen que, una vez sacado el vendedor ilegal de la calle, podrán formalizarlo más fácilmente. Sin embargo, hasta ahora las experiencias no son del todo alentadoras, ya que esto deriva en el aglutinamiento de vendedores ilegales en “saladitas oficializadas”, que luego no se controlan o se controlan livianamente.
En la ciudad de El Dorado, Misiones, está la experiencia de los Paseos de Compras de la zona Este y Oeste, constituidos hace varios años atrás para sacar los “mesiteros” o vendedores ambulantes de la vía púbica. Sin embargo, esos espacios con el tiempo se fueron ampliando hasta transformarse hoy en un gran centro comercial tipo Salada con 130 locales, en los cuales se vende desde aparatos electrónicos traídos de Paraguay hasta ropa comprada en La Salada, y compiten deslealmente con los comerciantes instalados.
También en Oberá, Misiones, la Municipalidad está construyendo un predio con pequeños puestos a fin de relocalizar a los manteros y vendedores ambulantes. Algo similar ocurrió en Río Cuarto, Córdoba, donde una de las “saladitas” pasó a estar subsidiada por el Municipio con el objetivo de erradicar la venta ambulante e incorporarla al comercio formal. Las autoridades se comprometieron a controlar que los vendedores se formalicen.

Características del Relevamiento de marzo 2013

El relevamiento de la CAME incluyó las 23 provincias con sus principales distritos comerciales y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En el informe realizado en julio de 2012, se cubrieron 149 ciudades; en octubre de 2012, 160 y en marzo 2013, 295.

Los resultados cuantitativos presentados en el Mapa de la Ilegalidad se refieren sólo a las ciudades donde se detectaron “saladitas” instaladas, dejando fuera aquellas localidades donde sólo se registraron manteros, que se incluirán en próximos informes. A su vez, tampoco se incluyeron ni se computaron aquellas ciudades que cuentan con modalidades de ventas que son variantes de “saladitas” tal como se presentó en el informe (ver páginas 6-9).
Esto nos obliga a algunas observaciones:
1) Desde la CAME estimamos que hay al menos 500 “saladitas” constituidas en todo el país y más de 65 mil puestos de venta ilegal.
2) Hay ciudades que cuentan con ferias artesanales que combinan artesanías con reventa de productos típicos de “saladitas”. En esos casos, sólo se las incluyeron como “saladitas” cuando más del 50 % de la venta responde a ese tipo de productos.
3) Hay muchas ciudades del país donde si bien no hay “saladitas”, abundan los manteros en la vía pública. Esos puestos de ventas no han sido incluidos dentro de este informe. Esa situación se observa con claridad en ciudades localizadas en provincias como Tierra del Fuego, San Luis, o La Pampa, que no tendrían “saladitas” aunque sí una presencia fuerte de manteros.
4) En algunas ciudades no hay “saladitas” tal como se las conoce, pero sí se está expandiendo un formato similar que son locales que agrupan dentro, en forma disimulada, vendedores de todo tipo. Esta es una forma encontrada sobre todo en ciudades que han impedido la instalación de esos predios de ventas. En este caso, sólo se consideraron aquellas ciudades donde esos locales tienen una dimensión grande y se pudieron identificar los vendedores dentro (Junín, provincia de Buenos Aires).
Actualmente, no hay un registro de feriantes ni de vendedores ambulantes. No se sabe cuántos son, cuánto facturan, ni qué venden. Sin embargo, muchas ciudades han comenzado a atender los reclamos de los comercios y vecinos, e iniciaron un proceso de reordenamiento y control, en algunos casos, relocalización y blanqueo de estos predios. Se espera que con ello se pueda encarar un reordenamiento de esta modalidad de venta que, en la medida que siga creciendo, no sólo perjudica al comercio formal sino que debilita al sistema de producción y precariza las condiciones de empleo e ingresos de miles de hogares.
Fuente: Comunicado de Prensa de CAME

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