Los motivos detrás de estos desempeños por cada provincia
En la mayoría de provincias se puede observar la incidencia del rubro Alimentos en el porcentaje final. Por ejemplo, tanto servicios —Recreación y Cultura con +8,1 p.p.—, como la variación en Alimentos (+1,6 p.p.) fueron los principales componentes que provocaron la suba de 0,4 p.p. en CABA.
En Jujuy, contribuyeron Vivienda y Servicios Públicos (+2,0 p.p.) y Alimentos (+0,9 p.p.), mientras que en Mendoza fueron Educación (+3,4 p.p.), Vivienda y Servicios Públicos (+2,0 p.p.) y Alimentos (+0,4 p.p.). Por otra parte, Transporte y Comunicaciones (+3,3 p.p.), Atención de la salud (+1,5 p.p.) y Alimentos (+0,3 p.p.) fueron los factores principales del aumento en Chaco.
En los casos de mayor desaceleración como Tucumán, “si bien Comunicación registró una fuerte aceleración (+7,2 p.p.), Transporte desaceleró con mayor intensidad (-13 p.p.) tras el salto de diciembre. Además, Alimentos redujo levemente su ritmo de aumento (-0,3 p.p.)”.
Asimismo, Río Negro marcó una desaceleración en Transporte (-2,5 p.p.) y Esparcimiento (-5,2 p.p.), mientras que San Luis lo hizo en Alimentos (-1,2 p.p.) y en Transporte y Comunicaciones (-1,4 p.p.).
Qué canasta mide cada provincia
En el marco de la polémica por la suspensión de la actualización del índice de precios y la salida de Marco Lavagna como director del INDEC, el relevamiento encontró diferencias en las formas de medir cada canasta según la provincia.
CABA, Córdoba y Neuquén construyen sus IPC con ponderadores derivados de la ENGHo 2017-2018, es decir, recientes. En cambio, Chaco, Jujuy, Mendoza, San Luis, Santa Fe y Tucumán continúan utilizando ponderaciones basadas en la ENGHo 2004-2005, con patrones de consumo más atrasados.
El caso más particular es Río Negro, ya que es la única provincia donde su IPC no incluye ponderaciones, sino que se considera que cada producto o servicio tiene el mismo peso dentro del gasto.










