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Hinko Pogacnik: Un ejemplo pujante de la fe en el futuro

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Fue un salteño de pura cepa, que demostró con su vida el valor del trabajo, el conocimiento y el espíritu de empresa.


Con una celebración religiosa, la familia y los amigos despidieron ayer a Hinko Pogacnik, fallecido el domingo pasado y un verdadero pionero de la actividad industrial salteña.
Su taller de la calle España al 1.400 era el reflejo vivo de un momento histórico: el de una Argentina que se sentía con vocación de futuro y una Europa castigada por la más feroz de las guerras de la historia, pero cuyos hijos no se resignaban a la destrucción.
Aún hoy, Hinko Pogacnik encarna la fe en el futuro en una Salta que no logra canalizar su vocación productiva.
Había nacido en Eslovenia el 18 de junio de 1913. Estudió ingeniería en Praga, en la actual República Checa, donde conoció a su esposa Ludmila Podhajsky. Vivió sucesivamente en Eslovenia e Italia para radicarse definitivamente en Argentina en 1951. Después de un tiempo en Buenos Aires, conoció Salta y Salta incorporó así a un emprendedor, fogueado en las durísmas experiencias de su vida pero enamorado de las posibilidades que la vida ofrece. Con fervor y sin los prejuicios que a veces encadenan a los pueblos, apostó al desarrollo. Lo hizo por el único sendero que conduce a ese destino: la creatividad, la calidad educativa y la voluntad de progreso.
Se comprometió con la provincia que adoptó como propia y lo hizo, entre otras cosas, a través del Rotary Club, donde impulsó los controles de alcoholemia. Su curiosidad por la innovación de la técnica y las ciencias y su pasión por el diseño y la construcción de maquinarias lo llevaron a crear una empresa proveedora de equipos para las industrias minera, azucarera y tabacalera del norte argentino, Bolivia y Paraguay. Se trataba de maquinarias de gran complejidad, incluidos guinches, secadores, locomotoras y hasta uno de los primeros ascensores para automóviles.Esa industria salteña, durante décadas, compitió con éxito contra empresas extranjeras. Su compromiso fue mucho más allá de la pujanza de su taller. Fue docente en la escuela técnica y en la UNSa. Siempre decía que educar y enseñar “no es solo transmitir saberes sino, sobre todo, desarrollar en los alumnos la capacidad de pensar y de generar conocimiento”. Un razonamiento que, a pesar de los casi 102 años que vivió, parece hoy más vigente que nunca. Hinko Pogacnik fue un salteño de pu ra cepa.

Fuente: El Tribuno

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