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Hay menos pesos en el mercado para evitar fuga al dólar

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En tiempos de incertidumbre, como es sabido, los argentinos dejan de lado los pesos para refugiarse en el dólar. Desde 2007, han ido encontrando distintos motivos para hacerlo. El último fueron las elecciones legislativas del 28 de junio. Y para lo que resta del año, especialistas destacan que hay bajas probabilidades de que encuentren nuevos incentivos que los induzca a dejar de ahorrar en esa moneda.

En efecto: la dolarización tomó el control de la economía y cada peso que se destina a la compra de divisas deja de ser volcado al consumo. Así, un motor clave queda de lado debido a la avidez por el billete verde.

Además, este panorama de iliquidez se completa con una actividad económica que, con menos fuerza, necesita menos circulante para poder funcionar.

Menos pesos circulantes
En términos reales, el sector privado no financiero (particulares y empresas) decidió reducir en $18.500 millones sus tenencias de moneda local en el primer semestre, según calculó el economista Gabriel Caamaño Gómez, de la consultora Joaquín Ledesma y Asociados, en su último informe. Ese monto surge de comparar la evolución del circulante actual a precios de 2007.

Para el especialista, la demanda de pesos por todo concepto de ese sector promedió un valor de sólo $145.500 millones (a precios de 2007), cifra que pone en evidencia un ritmo de contracción del 11% anual.

Por su parte, el último informe monetario del Central hizo referencia a un incremento interanual de esa demanda en el segundo trimestre del 1,8%. “Ese magro crecimiento nominal se tradujo en una significativa caída real”, explicó el economista.

En términos nominales, el circulante de dinero y los depósitos -pero no los plazos fijos- del sector privado creció apenas 7%, año contra año, es decir, la mitad del índice de inflación que, según cálculos privados se ubica en un 14% anual.

En otras palabras, la reducida evolución de la masa monetaria ni siquiera alcanzó para compensar la suba general de precios.

Más liquidez, más dolarización
El Banco Central podría aplicar una política monetaria similar a la que llevan adelante los países de la región para contrarrestar el golpe que significa la crisis financiera internacional y el contexto recesivo. Esto es, inyectar una mayor cantidad de dinero en la economía para dotarla de mayor liquidez, reducir las tasas y y facilitar el crédito al sector privado.

Pero la entidad monetaria está condicionada para avanzar en esa dirección.

Sucede que, si emitiera, gran parte de esa inyección tendría como destino la compra de divisas. Y la experiencia parece confirmarlo: según Caamaño Gómez, durante junio, el BCRA utilizó distintos instrumentos para inyectar liquidez al sistema, por un total cercano a los 5.600 millones de pesos.

Sin embargo, más del 50% de esa liquidez se fue a la compra de moneda extranjera.

El analista explicó que particulares y empresas retiraron depósitos en pesos por un total de $2.000 millones ($900 millones de sus cuentas de plazo fijo y unos $1.100 millones de sus cuentas transaccionales). Y destinaron unos $3.000 millones a la compra de divisas.

La caída de la economía
Por otro lado, una economía en recesión como la actual, requiere de una menor cantidad de masa monetaria para funcionar.

El índice de actividad general que confecciona la consultora Orlando J. Ferreres indica que en junio la actividad cayó 5,5% anual. Según sus cálculos, el nivel de actividad lleva tres trimestres consecutivos de caída, desde el último del año pasado.

La menor tenencia de pesos, en términos reales, avala las perspectivas de cancelación del crédito, que condiciona aún más el desempeño de la economía. Y esa reducción del dinero en circulación estaría reflejando, incluso, un descenso mayor respecto al que arrojan algunas estimaciones.

Según Caamaño Gomez, "el sector monetario-financiero nos dice que el ritmo potencial de contracción del nivel de actividad local es mayor al actual, entre 1 y 1,5 puntos porcentuales más”, dijo Caamaño Gómez.

Para el economista el poder de compra -que da el stock total de moneda- en manos de particulares y empresas se redujo a un ritmo muy superior al promedio del nivel de actividad económica, entre 4% y 5% real anual.

Menos pesos, tasas de interés que no bajan
Hoy las tasas que cobran los bancos por los créditos a empresas de primera línea llegan al 20%, según datos del Central. En tanto, girar en descubierto en cuenta corriente cuesta hasta un 45%, según lo relevado por Notibancos.com.

Tal como se explicó, si bien el Central podría ofrecer más pesos al sistema -mediante operaciones de mercado abierto, recomprando deuda (Lebacs y Novacs) y financiando gastos del Tesoro- esta liquidez podría ser un arma de doble filo. 

Por eso, desde el año pasado que la entidad monetaria cumple el rol de ofrecer divisas al mercado para cubrir el déficit que se produce entre la oferta y demanda de dólares para mantener estable el tipo de cambio.

Sucede que, ante la presencia de empresas y particulares que no desean tener pesos sino dólares, si la entidad emitiera más dinero, “posiblemente no ayudaría a bajar las tasas de interés sino que alentaría la especulación”, dijo el economista Gustavo Perilli, de la consultora Finsoport.

La inflación, otro riesgo
Otro condicionamiento a la emisión de dinero es el nivel de inflación que, según cálculos privados, se ubicaría entre el 14% y el 15% anual. Para el economista David Mermelstein, de la consultora Econviews, ese nivel “hace que no sea muy conveniente jugar con la posibilidad de acelerar las expectativas inflacionarias que existen”.

Aunque aclaró que "en una economía frenada, en términos de actividad, quizás haya espacio para recomponer tal desmonetización".

Los expertos coinciden en un punto: resulta indispensable mejorar las expectativas y devolver la confianza para lograr una reversión del proceso de dolarización de portafolios.

Para Econviews, “más allá de la inflación actual y la elevada liquidez del sistema financiero, no caben dudas de que la salida de capitales establece por sí misma un piso a la tasa de interés doméstica”.

En su último informe, la consultora explicó que los bancos no tienen incentivos para subir la tasa BADLAR en el corto plazo (aquella que se paga por los depósitos superiores a $1 millón) ya que los pesos siguen entrando en el sistema y el rendimiento se encuentra por encima de otras inversiones similares.

Los riesgos al alza se centran, según la consultora, en que la liquidez que guardan los bancos se destine a financiar al Gobierno o que el tipo de cambio se acelere con el objetivo de favorecer las cuentas fiscales y la demanda de los industriales. En tanto, la fuga de pesos deberá ser atendida de alguna forma. Y la tasa de interés es la herramienta que para ello.

De este modo, los especialistas descartan que las tasas bajen. Ni siquiera la existencia de bancos testigo, como el Hipotecario o el Nación, obliga al resto de las entidades a seguir la línea de créditos baratos para no perder participación en el mercado.

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