Trabajar menos y cobrar menos para no perder el empleo. Ese es el esquema que empezó a regir en Granja Tres Arroyos, la mayor avícola del país, y que expone con claridad el nivel de deterioro que atraviesa la compañía. En medio de su crisis financiera y productiva, la empresa avanzó con un modelo de ajuste que combina reducción de días de faena y recorte salarial como alternativa a los despidos.
El entendimiento incluyó un punto central: evitar despidos. A cambio del recorte salarial y de la menor actividad, la empresa se comprometió a sostener los puestos de trabajo. También asumió la obligación de cancelar los haberes adeudados de marzo, un factor que había tensado el conflicto y derivado en asambleas en la planta.
La lógica se repite en otros establecimientos. En La Lonja, la empresa aplicó un esquema aún más restrictivo: tres días de trabajo por semana, con pago al 50% del salario en las jornadas no trabajadas. En paralelo, mantiene la modalidad de pagos en cuotas, en un contexto de falta de liquidez que arrastra desde hace meses.
Menos trabajo y menor ingreso: el ajuste sin despidos
Los casos de Concepción del Uruguay y La Lonja no son excepciones. Responden a una misma estrategia: ajustar sin despedir, trasladando parte del impacto a la cantidad de días trabajados y al ingreso de los empleados.
No se trata de suspensiones plenas, sino de esquemas intermedios. Los trabajadores continúan en actividad, pero con menos jornadas y menor salario. En ambos casos, los gremios aceptaron bajo un criterio común: preservar el empleo frente a la posibilidad de cesantías.
El resultado es un cambio en la forma en que se expresa la crisis laboral dentro de la empresa. Ya no pasa sólo por la cantidad de trabajadores, sino por la calidad del empleo: menos trabajo, menor ingreso y mayor incertidumbre.
Ese giro se monta sobre un ajuste previo. En los últimos meses, la empresa redujo su dotación a través de retiros voluntarios, jubilaciones y desvinculaciones selectivas, en un proceso que recortó cerca de 400 empleos. Ahora, el recorte alcanza directamente a quienes siguen dentro del sistema.
Cheques rechazados y presión sobre Wade, la ex Cresta Roja
El ajuste laboral convive con una crisis financiera que no da señales de alivio. Según los últimos datos relevados, Granja Tres Arroyos acumula 1.200 cheques rechazados por más de $20.100 millones, mientras que Wade suma 412 documentos por unos $3.500 millones y Avex otros 373 por cerca de $2.800 millones. En conjunto, las principales sociedades del grupo concentran casi 2.000 cheques rechazados por más de $26.400 millones.
Ese deterioro ya había empezado a impactar sobre la operación. La empresa perdió parte de su red de productores integrados y redujo su volumen de faena desde niveles cercanos a 700.000 pollos diarios a unos 200.000. La menor actividad ahora se formaliza con menos días de trabajo en planta.
En ese contexto, el foco del mercado vuelve a posarse sobre la estructura del grupo. El antecedente de Avex, donde la compañía cedió el inmueble de una planta y continuó operándola bajo alquiler con opción de recompra, sigue funcionando como referencia para entender hasta dónde puede avanzar la reestructuración.
Por eso, en el sector empezaron a crecer las versiones sobre la situación de Wade, la sociedad vinculada a la ex Cresta Roja, uno de los activos más emblemáticos del negocio avícola local. Por ahora no hay confirmaciones sobre una operación concreta, pero la combinación de cheques rechazados, menor faena y ajuste laboral refuerza la percepción de que la empresa podría verse obligada a seguir reorganizando su estructura para sostenerse.
La estrategia actual apunta a ganar tiempo: reducir costos, sostener el empleo y evitar un ajuste más abrupto. La incógnita es cuánto margen queda para sostener ese equilibrio en un escenario donde la crisis ya no sólo afecta a la producción o a las finanzas, sino que impacta de lleno en el empleo y los ingresos de los trabajadores.









