Hugo González es ingeniero electromecánico, empresario y actual presidente del Consejo Económico y Social de Salta (CES), organismo que reúne a representantes de distintos sectores para construir consensos y proyectar políticas públicas de largo plazo. A lo largo de su trayectoria ocupó cargos de conducción en empresas de servicios, en la Fundación Salta, participó en procesos de privatización, trabajó junto a organismos internacionales como el Banco Mundial y desarrolló una extensa carrera vinculada a la administración y la gestión empresarial. A principios de 2024 asumió la presidencia del CES, desde donde lidera la elaboración del Plan de Desarrollo Estratégico Salta 2050 junto a un amplio arco de actores y con la meta en el desarrollo provincial y una nueva visión de futuro para Salta.
En esta entrevista con Dossierweb analiza los desafíos que enfrenta la provincia en la construcción de una agenda de largo plazo, el papel que tendrán los jóvenes en el diseño de la Salta de 2050 y las oportunidades que ofrecen el corredor bioceánico, la minería, la agroindustria, la economía del conocimiento y las energías renovables. También se refiere al impacto de los cambios económicos nacionales sobre la industria y el comercio, la necesidad de mejorar infraestructura, conectividad y logística, y al rol central de la educación para reducir brechas entre la formación disponible y las demandas reales del sector productivo, en un contexto de profundas transformaciones tecnológicas y sociales.
Especial Dossierweb

González junto al gobernador Sáenz, en mayo pasado, en el lanzamiento del proceso participativo del Plan Salta 2050
— ¿Desde tu visión en el Consejo Económico y Social, ¿qué debemos trabajar y concretar como metas para la Salta de los próximos 30 años?
— Lo importante es que durante todos estos años el Consejo adquirió una gimnasia muy valiosa vinculada al trabajo por consensos. Esa experiencia nos dio madurez institucional y nos permite comenzar a definir con mayor claridad cuáles son los ejes estratégicos sobre los que debemos trabajar. A diferencia del proceso anterior, cuando se contrató a consultores externos, en esta oportunidad vamos a trabajar junto a las dos universidades de Salta, la Universidad Nacional de Salta y la Universidad Católica de Salta, que nos acompañarán técnicamente en cada una de las áreas que abordemos. También estamos desarrollando un trabajo de consulta en escuelas y próximamente en universidades para conocer cuál es la visión que tienen los jóvenes sobre el futuro de la provincia. Ellos serán los futuros dirigentes, empresarios, profesionales y administradores de Salta. Por eso creemos que es fundamental escuchar qué imaginan para los próximos años. A partir de esas miradas, de las tendencias globales y de las fortalezas propias de la provincia, debemos construir distintos escenarios que nos permitan acercarnos a una visión de Salta hacia 2050.
— ¿Cuáles son esos ejes que hoy aparecen como prioritarios?
— Desde el punto de vista geográfico, Salta tiene una ventaja extraordinaria. La consolidación del corredor bioceánico representa una oportunidad histórica. Nuestra ubicación estratégica nos permite pensar en una integración mucho más profunda con el Norte Grande y con los países vecinos. Ese concepto de regionalización será uno de los ejes centrales del trabajo que estamos desarrollando. Hoy los costos para llegar a los puertos del sur son extremadamente elevados. En muchos casos cuesta más llegar a Rosario o Buenos Aires que exportar desde esos puertos hacia otros países. Por eso creemos que debemos aprovechar nuestra posición geográfica y fortalecer los vínculos regionales.

El plan 2050 busca generar un “acuerdo social”, como dijo Sáenz, que marque un rumbo de largo plazo para la provincia
— La energía es uno de los sectores que más creció dentro del actual escenario ¿Cómo está este sector en la agenda del Plan 2050?
— Contamos con enormes recursos naturales. Tenemos energía solar de altísima calidad en la Puna, probablemente una de las mejores del mundo. Si somos capaces de desarrollar esta energía, y tenemos capacidad para subirla al Sistema Inteconectado Nacional y poder venderles a los países de la región, nos podría convertir en exportadores de energía. A eso debemos sumar el turismo, la agroindustria, la minería y la economía del conocimiento, que incorporamos como eje estratégico hace ya varios años.
— ¿Es posible pensar también en una provincia con mayor industrialización y valor agregado? Te lo pregunto porque en la matriz productiva de Salta muestra una economía más primarizada que industrial.
— Yo creo que sí, y que ese proceso se va a dar de manera natural. Estamos viendo una migración de inversiones y de actividad económica hacia regiones vinculadas a la energía y a la minería. Lo vemos claramente en Neuquén con Vaca Muerta y también en toda la región andina con el desarrollo minero. Los costos logísticos obligarán a que parte de la transformación productiva ocurra cerca de los lugares donde se generan los recursos. Eso significa más valor agregado en origen. Lo vemos en proyectos mineros que ya están planificando producir y procesar parte de sus minerales en la propia región antes de exportarlos. Creo que la federalización de la industria se va a dar mucho más rápido de lo que uno imagina.

Para el presidente del CES, la educación de calidad será clave para el desarrollo de Salta
— ¿Cómo observás la situación actual de la industria y el comercio en Salta?
— Es una situación compleja. Tanto la industria como el comercio están atravesando momentos difíciles por la baja demanda y por la desaceleración de distintos sectores económicos. La obra pública prácticamente está paralizada y la construcción privada viene recuperándose muy lentamente. Eso obliga a las empresas a trabajar fuertemente sobre sus costos y sobre sus niveles de eficiencia para poder seguir siendo competitivas. No es una situación sencilla. Sin embargo, hay sectores que muestran perspectivas más positivas, particularmente aquellos vinculados a la minería y a los proyectos que podrían comenzar a desarrollarse en los próximos años.
— ¿Cuáles son los principales desafíos que tiene Salta para concretar esta visión de largo plazo?
— Hay varios. Primero, mejorar la conectividad. Tenemos una geografía extraordinaria pero también muy compleja. Si queremos desarrollar la economía del conocimiento y permitir que las personas puedan trabajar desde cualquier punto de la provincia, necesitamos conectividad de calidad. También necesitamos infraestructura, rutas, energía y condiciones adecuadas para atraer inversiones. Si queremos más minería, más industria y más valor agregado, debemos generar las condiciones para que esas inversiones se instalen y se desarrollen en Salta.

Si reordena coordenadas, Salta podria producir energia a gran escala y exportar a países de la región
— ¿Y la educación qué lugar ocupa dentro de esta agenda?
— Un lugar central. Los países trascienden por la educación de su gente. Irlanda lo puede demostrar claramente. Nosotros trabajamos durante años para que hubiera escuelas secundarias en prácticamente todos los pueblos de la provincia. Hoy el desafío cambió. Los jóvenes ya no piden más escuelas; piden mejor calidad educativa. El año pasado trabajamos junto al Ministerio de Educación analizando la oferta educativa y comparándola con las necesidades reales de la industria y de la minería. Encontramos áreas donde había exceso de formación y otras donde existían déficits importantes de perfiles técnicos. A partir de ese trabajo se comenzaron a realizar ajustes y se avanzó bastante, pero todavía queda muchísimo por hacer. La educación es uno de los factores más importantes para construir la Salta que imaginamos hacia 2050 y para que los jóvenes puedan encontrar oportunidades laborales acordes a las necesidades que tendrá la provincia en el futuro.









