La expansión del sistema de franquicias volvió a poner el foco sobre una decisión que muchas veces define el éxito o el fracaso de un emprendimiento: la elección del local. Más allá de la marca o la inversión inicial, encontrar una propiedad que se adapte al modelo de negocio, al perfil del cliente y a las necesidades operativas resulta clave para asegurar rentabilidad y sostener el proyecto en el tiempo.
En un contexto de inflación moderada los acuerdos de locación volvieron a transformarse en una pieza estratégica para las marcas que buscan crecer y consolidar presencia territorial. Elegir la ubicación adecuada, definir correctamente el contrato y anticipar los mecanismos de ajuste son pasos fundamentales para evitar conflictos y proteger la rentabilidad de los franquiciados.
Para Marcelo Bernardini, socio fundador de Franquicias que Crecen, una apertura siempre debe pensarse con una mirada de largo plazo. “Cuando una franquicia se instala en una ubicación busca quedarse el mayor tiempo posible, porque si cierra no solo lo hace el franquiciado, sino que impacta directamente en la marca”. Por esa razón, los contratos de franquicia suelen contemplar una duración mínima de cuatro años, con renovaciones posteriores sin costo para el operador.
En materia contractual, Ariel Yeguer, de Yeguer Negocios Inmobiliarios, explicó que actualmente existe una mayor flexibilidad respecto de años anteriores. “Los contratos comerciales están liberados en cuanto a plazo. Cuanto más largo sea el contrato, mejor será la recuperación de la inversión y mayor la estabilidad para ambas partes. Normalmente son de tres años, pero cuando hay mucha inversión para realizar y el proyecto es interesante para el locador pueden extenderse a cuatro o cinco”.
Uno de los aspectos más relevantes para cualquier franquiciado pasa por recuperar la inversión dentro de los plazos previstos. Por eso, las marcas suelen recomendar contratos de locación que igualen o superen la vigencia del acuerdo de franquicia, incorporando cláusulas de renovación automática o prioridad de continuidad.
Cuánto cuesta alquilar un local
A la hora de analizar costos, la ubicación continúa siendo el principal factor de incidencia sobre el valor del alquiler. También influyen la superficie, el estado general del inmueble, la visibilidad, la cantidad de metros de vidriera, la altura de los techos y el nivel de expensas.
En promedio, los alquileres pueden oscilar entre uno y ocho millones de pesos mensuales, aunque en ubicaciones premium los valores pueden ser considerablemente superiores.
Algunos valores de referencia del mercado actual en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) son:
• Local pequeño (30 m2): $250.000 mensuales.
• Local mediano (100 m2): $700.000 mensuales.
• Local grande en zona premium (600 m2, Avenida del Libertador en Belgrano, Ñúñez o eje Vicente López): u$s32.000 mensuales, equivalente a más de u$s50 por m2.
Dentro de la Ciudad de Buenos Aires, Yeguer precisó que los locales de entre 25 y 50 m2 se alquilan entre $750.000 y $1.500.000 mensuales; aquellos de entre 50 y 100 m2 oscilan entre $1.500.000 y $2.500.000; mientras que los de mayor superficie parten desde $2.500.000 mensuales.
Durante el último año, el valor promedio por metro cuadrado registró incrementos superiores al 40%, impulsados por impulso del consumo y por el crecimiento de franquicias vinculadas a gastronomía, cafetería, bienestar y servicios.
Las ubicaciones más buscadas
Entre los corredores comerciales con mayor demanda aparecen Palermo, Belgrano, Recoleta, Barrio Norte, Villa Urquiza, Villa Devoto, Saavedra, Barracas, Flores y Villa Luro (avenida Emilio Castro, entre otras arterias de esta zona del oeste porteño).
“Culturalmente se asocia el éxito a esas ubicaciones, pero hay excelentes oportunidades en barrios menos demandados, con precios más accesibles y buen potencial comercial”, explicó Bernardini.
En el Gran Buenos Aires, la búsqueda se concentra en Olivos, Escobar, Pilar y Maschwitz en la zona norte; Ramos Mejía, San Justo, Morón y Castelar en el oeste; y Avellaneda, Lanús, Lomas de Zamora y Berazategui en el sur.
Desde la mirada inmobiliaria, las avenidas y esquinas continúan concentrando buena parte del interés de las marcas. Yeguer amplió: “Las zonas más demandadas hoy son avenidas y esquinas en Palermo, Almagro, Villa Crespo, Caballito, Paternal y Chacarita”.
En gastronomía, la preferencia suele inclinarse por esquinas amplias, con posibilidad de instalar decks exteriores y buena exposición visual.
Qué conviene revisar antes de cerrar un acuerdo
Antes de firmar un contrato comercial, los especialistas recomiendan prestar atención a varios aspectos:
• Plazo y renovación: lo ideal es acordar entre cuatro y cinco años con opción de renovación.
• Ajustes: generalmente se pactan mediante IPC o actualizaciones semestrales.
• Garantías: pueden ser propietarias, bancarias o seguros de caución.
• Condiciones de salida: conviene dejar establecidas penalidades y mecanismos de rescisión.
• Habilitación y rubro: resulta indispensable verificar que el inmueble reúna los requisitos necesarios para la actividad prevista.
“Conviene plasmar todo en el contrato para evitar discusiones futuras. Cuanto más claras estén las cláusulas, mejor para todos”, afirmó Yeguer.
La inversión necesaria para adaptar el inmueble
Entre los formatos que hoy lideran las consultas sobresalen las franquicias de baja inversión inicial. En la mayoría de los casos buscan locales desde 30 m2 ubicados en zonas con elevado tránsito peatonal, cerca de colegios, universidades, hospitales o centros comerciales.
“Ese movimiento diario es el que asegura el ingreso semanal y mensual más fuerte”, explicó Bernardini.
Antes de avanzar con una firma también resulta indispensable verificar el estado técnico del inmueble. La instalación eléctrica, la disponibilidad de gas, la ventilación y determinadas condiciones constructivas pueden impactar directamente sobre los costos de puesta en marcha.
En gastronomía, por ejemplo, la ventilación adecuada y la extracción a los cuatro vientos forman parte de los requisitos obligatorios para obtener habilitaciones. Yeguer agregó: “Si el local ya estuvo habilitado para gastronomía, se evita una nueva inspección completa y eso reduce tiempos y costos”.
Adaptar un espacio a las necesidades de una franquicia también requiere una inversión específica. En gastronomía y servicios con atención al público, los desembolsos iniciales pueden superar los u$s10.000 entre reformas, mobiliario y equipamiento. Los formatos de servicios o delivery, en cambio, suelen demandar menores inversiones y superficies más reducidas.
La ubicación por sí sola no garantiza resultados. Los especialistas coinciden en que la rentabilidad surge de una combinación entre producto, zona de influencia y perfil del consumidor.
“No hay que dejarse llevar solo por la marca o la esquina: lo que garantiza la rentabilidad es que el local responda al tipo de consumo que busca la franquicia”, sostuvo Bernardini.
Más allá del inmueble, el contrato suele transformarse en una de las herramientas más importantes para sostener el negocio en el tiempo. Plazos adecuados, ajustes previsibles y reglas claras de renovación pueden marcar la diferencia entre una operación rentable y una fuente permanente de conflictos.
Para los propietarios también existen ventajas concretas. Un inquilino que integra una red de franquicias suele aportar mayor estabilidad, menor nivel de incumplimiento y una permanencia más prolongada. Además, la presencia de marcas reconocidas suele contribuir a potenciar la actividad comercial del entorno.
Mientras el sistema de franquicias continúa creciendo en distintos rubros, los locales comerciales vuelven a ocupar un lugar central dentro de las estrategias de expansión. La clave pasa por encontrar un equilibrio entre rentabilidad, seguridad jurídica y previsibilidad para ambas partes. Bernardini concluyó: “Una franquicia no busca alquilar un local: busca construir una relación de largo plazo con el lugar donde se instala”.













