En el arranque de la gestión, el presidente Mauricio Macri anticipó que la segunda mitad del año iba a llegar con bonanza luego de un primer semestre muy complejo para la economía.
Hasta ahora, sin embargo, las buenas noticias no llegan. Dossier Empresario convocó a dos jóvenes economistas para analizar el escenario que se viene, y la diferencia de miradas es notable.
“Al mal tiempo, buena cara”, aconseja el popular refrán; y el presidente Mauricio Macri pareció hacer propia esta idea cuando a lo largo de los primeros meses del año señaló con insistencia que, a pesar de las dificultades, las buenas noticias para la economía iba a llegar “en el segundo semestre”. Pero el segundo semestre llegó y lo hizo con algunos problemas sin solución, como la persistencia de la alta inflación, la caída del consumo y la pérdida de puestos de trabajo; y con otros agravados, como las idas y vueltas oficiales en torno al tarifazo del gas.
Frente a ese escenario y la ansiedad por saber qué puede pasar en los próximos meses, Dossier Empresario convocó a dos jóvenes economistas para analizar el panorama. Juan Lucas Dapena, Doctor en Ciencias Económicas e investigador, no dudó en señalar que las medidas económicas tomadas por el Gobierno Nacional van en la dirección correcta, aunque cuestionó la implementación del tarifazo en el gas. Señaló además que la economía se va a recuperar en el último trimestre del año, y anticipó un fuerte crecimiento para 2017. Ignacio Galará, quien cursa una Maestría en Economía y Administración Pública en Chile, tuvo por su parte una mirada mucho más pesimista sobre la gestión económica del país. Advirtió que algunas de las medidas tomadas estuvieron destinadas a “devolver favores” a los sectores que apoyaron le llegada de Macri al poder, aún a sabiendas de que iban a generar problemas para la economía; y advirtió que la recuperación podría dilatarse incluso hasta el segundo semestre de 2017, siempre y cuando lleguen las prometidas inversiones del exterior.
Ambos análisis arrancaron repasando las primeras decisiones económicas del Gobierno de Cambiemos. “Para mí fue un éxito la salida del cepo cambiario, que fue una herramienta absurda que lo único que buscaba era penalizar al campo; y fue tremendamente positivo el arreglo con los holdouts. También fue otro éxito el sinceramiento del valor del dólar, porque dejó atrás una concepción en la que se usó la economía como un sistema de premios y castigos políticos, con ganadores y perdedores dentro del país. Lo que hubo, en realidad, fue un cambio de paradigma, una transformación profunda acerca de cómo se ve la economía. Después, entrando en el funcionamiento de la economía, fue bueno tratar de hacer un sinceramiento de los precios relativos. Pero dentro de eso se enmarca el tarifazo, que para mí fue un error. ¿Por qué un error? Porque se quisieron corregir 12 años de atraso en una boleta y con una inflación del 25% en los primeros meses del año”, admitió Dapena en diálogo con Dossier Empresario.
Galará, por su parte, fue mucho más crítico con algunas de las decisiones enumeradas. En su opinión, “la liberación del tipo de cambio y la apertura de la economía nos han dejado expuestos a los problemas que hay en la economía internacional, y hay dos fenómenos que están teniendo impacto en la economía local. Por un lado está la suba de las tasas de interés de la FED, la Reserva Federal de Estados Unidos, que es la que determina la conducta de los agentes económicos mundiales. Cuando esa tasa baja, más gente en el mundo está más dispuesta invertir. Cuando sube, la gente está más dispuesta a ahorrar. Esa tasa subió, y aunque nosotros necesitamos que inviertan en el país, la gente va a invertir menos. Por otro lado está el famoso Brexit, que no repercute en forma directa en Argentina pero si genera incertidumbre respecto al futuro de la Unión Europea, que es un socio comercial clave de la Argentina”, advirtió.
También cuestionó la eliminación de las retenciones al campo y la minería. “Esos dos sectores tienen un fuerte impacto en la generación de divisas, pero no contribuyen mucho en la generación de empleo o el aporte a los factores productivos del país. Desde mi perspectiva, esas medidas no estuvieron enfocadas en reactivar la economía, sino en devolverle poder a un sector que financió la llegada al poder de este Gobierno. Y el ejemplo más claro de ello es que una de las grandes metas económicas del Gobierno es la reducción del déficit, pero en lugar de reducir gastos, con esta medida renunciaron a ingresos. Se trató, entonces, de una devolución de favores”, afirmó.
El impacto del tarifazo
Cuando analizó el impacto del tarifazo en la economía, Dapena adjudicó parte del problema a la política. “Este momento del Gobierno necesitaba un ministro de Economía fuerte, pero este modelo descentralizado que eligió el Presidente está generando costos innecesarios. Ahora quieren decirnos que se terminó todo, pero creo que no se terminó nada, porque lo hicieron mal y eso genera incertidumbre”, explicó. Luego comentó una situación que no había sido tenida en cuenta. “El mismo Ministerio que cometió el mayor error de la gestión económica como fue el tarifazo, puede mostrar un ejemplo exitoso de sinceramiento de tarifas: el de las naftas. La gente se quejó pero, como fue paulatino, lo terminó aceptando; no como el shock que se produjo con el gas”. En su opinión, este error “atrasó la llegada del segundo semestre” debido a la incertidumbre que generó. “Si vos no sabés a cuánto te va a llegar la factura, dejás de consumir y te mantenés quieto, porque sabés que tenés que configurar tus gastos. Eso es lo que se está produciendo ahora y el Gobierno no vio venir”, puntualizó.
Desde la mirada de Galará, “el Gobierno si dimensionó el impacto que iba a tener sus medidas, pero los intereses particulares pesaron más. Hay una inconsistencia entre lo que se dice y lo que se hace. Esa inconsistencia hay que salvarla, porque si no el problema o va a ser económico o va a ser social, y eso va a pasar en este segundo semestre”. En este sentido destacó el impacto del tarifazo en los bolsillos de la clase media. “Cuando la clase media no llega a fin de mes lo que hace es retraer el consumo, y la caja del Estado se nutre del IVA. Si la gente no consume, el Estado no recauda IVA y en lugar de solucionar un problema, lo estamos agravando”, advirtió con preocupación.
Blanqueo de capitales
Al evaluar el blanqueo lanzado por el Gobierno, Dapena sostuvo que “a diferencia de todos los blanqueos que se hicieron antes, en este caso la Argentina suscribió un Acuerdo internacional de Acceso a la Información Financiera, que comenzará a regir el 1° de enero de 2017. Entonces, el Gobierno le está diciendo a todo el mundo que esta es la última oportunidad que tienen para entrar, porque después los vas a perseguir en serio. Esa es la gran apuesta del Gobierno, que para validar eso tiene a dos funcionarios muy serios como el ministro (Alfonso) Prat Gay y el titular de la AFIP, (Alberto) Abad, que son dos hombres sólidos como para tomar en serio la amenaza”. Y agregó que “desde ese punto de vista, yo creo que va a ser exitoso. Además, para quien tiene su dinero en el exterior, es una forma de ingresarla a un costo bajísimo. Es cierto que es una medida que se toma porque falta plata, pero llega en un momento coyuntural muy bueno”.
Para Galará, mientras tanto, el blanqueo “es una medida que favorece a un sector minúsculo integrado por los hombres más ricos de la Argentina, a quienes se les ofrece la oportunidad de ingresar los capitales que habían sacado del país. Pero en el fondo, es una medida que apunta a recuperar la caja que el Gobierno no tiene”. En su opinión, en el actual contexto de incertidumbre internacional el ofrecimiento oficial “no tiene atractivos”, y dudó del éxito de la medida. Consultado sobre la amenaza del intercambio de información con otros países, señaló que “hasta que la AFIP cruce información e intente cobrar, yo esperaría que haya más certeza. Quizás en un escenario de menor incertidumbre se pierda menos que trayendo la plata ahora”.
En sentido contrario, el joven economista consideró a la Ley de Pymes que aprobó el Congreso cómo “una medida positiva, que hacía falta tomar. Quizás había que hacerlo antes, porque llega cuando muchas pymes están complicadas, pero me parece que va a llevar alivio a situaciones muy difíciles. A las pymes hay que cuidarlas, porque generan el 80% del empleo del país”.
La economía que viene
Consultado acerca de lo que viene, Galará fue frontal al afirmar que “el escenario que tenemos por delante es completamente diferente a lo que nos presentaron cuando hablaban del segundo semestre; y es bastante complejo. Puede ser que haya un repunte a principios del año que viene, o más bien a mediados del año que viene; va a depender de las inversiones. Este año no hay que esperar una recuperación. Siendo optimista, podría haber una recuperación pero sería para pocos; básicamente enfocado en las clases que no están sufriendo el ajuste”. Y al analizar qué podría hacer el Gobierno para cambiar la tendencia precisó que “el punto clave es generar confianza tanto en la oferta como en la demanda, para que la gente decida invertir pero también consumir. Hoy no estamos teniendo las medidas que generan confianza, como por ejemplo la estabilidad monetaria. Antes la inflación era un problema, pero ahora es un gran problema porque es inflación con desempleo y recesión. El Estado va a tener que tomar una intervención seria, que deje de ser a través de la política monetaria, y que sea a partir de la política fiscal. Hoy es muy complicado revertir la situación, porque las cartas que se pusieron en la mesa son justamente las que nos llevaron a esta situación”.
Dapena, por su parte, ubicó las buenas noticias en plazos más cortos. “Yo creo que la economía se va a reactivar por tres factores. Uno es la obra pública, que estuvo parada por el tema de la corrupción y había que analizar y renegociar todo. También va a ayudar mucho el campo, que ya se está reactivando. Y después, siempre el empresario ve un poco más allá que el consumidor en el sentido de que tiene que anticiparse. Obviamente al que no tiene capital no le recomiendo endeudarse sino esperar; pero para el que tiene capital, es el momento de invertir y posicionarse”. Al analizar la situación de muchas pymes en problemas, el economista le sugirió “que siga aguantando, porque más bajo no se puede caer; este es el piso. Lo malo es que no sabemos cuánto va a durar por este tema de las tarifas y el malhumor social que generan. Yo creo que van a haber noticias positivas en el último trimestre del año. Pero ojo que cuando esto arranque, va a arrancar fuerte. Estoy seguro”, afirmó.
Fuente: Dossier Empresario









