La inflación mayorista saltó al 5,2% en abril, la cifra más elevada desde marzo de 2024. Los números del mes en cuestión reflejaron de lleno el impacto de la guerra de Medio Oriente en los precios de la energía.
Según lo informado este martes por el INDEC, el aumento general del Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) fue explicado en su mayor parte por un alza del 9,8% en los productos primarios de origen nacional. Dentro de estos, resaltó un extraordinario ascenso del 22,9% en la división de petróleo y gas.
El efecto de la guerra en Medio Oriente sobre los precios mayoristas de abril
Vale recordar que, a partir del conflicto bélico desatado el 28 de febrero, Irán tomó la decisión de bloquear el estrecho de Ormuz, canal por donde fluye habitualmente el 20% del petróleo comercializado a nivel global. Esto provocó una reducción de la oferta global de crudo y una gran incertidumbre a futuro, lo cual se tradujo en una espiralización de los precios internacionales de los productos energéticos, afectando también los costos en otras cadenas, como la de fertilizantes.
La última novedad al respecto fue que el país asiático creó la Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico, que tendrá facultades para supervisar el tránsito marítimo y coordinar la seguridad en la zona, algo que recalentó la tensión con EEUU. De esta manera, Irán busca utilizar el estrecho como herramienta de presión política y económica frente a Occidente.
Los efectos sobre los precios mayoristas en Argentina también se verificaron en los productos refinados del petróleo, productos de caucho y plástico, y sustancias y productos químicos, que treparon 13,6%, 7,4% y 3,1%, respectivamente. Por lo tanto, según el ministro de Economía, Luis Caputo, las consecuencias de la guerra explicaron el 85% de la variación del IPIM en el cuarto mes del año.
“Excluyendo las cuatro categorías relacionadas con el shock externo, la variación del resto del índice se estima en torno a 1,1% en el mes”, acotó el funcionario. Vale recordar que, en meses en los cuales la inflación mayorista fue acotada (como en febrero, cuando dio 1%), el Gobierno sostuvo la línea de que el IPIM era un anticipo del Índice de Precios al Consumidor (IPC). En esta ocasión, ese relato brilló por su ausencia.
La estabilidad cambiaria evitó una mayor suba del IPIM
En términos agregados, las manufacturas de origen nacional subieron 4,1%, según el INDEC. En paralelo, los productos importados aumentaron 2,5%, en un contexto de calma en el mercado cambiario. Asimismo, el efecto de la guerra no se sintió con fuerza en importados ya que en los últimos años el país redujo considerablemente sus necesidades de comprar energía afuera, gracias al auge de Vaca Muerta y el desarrollo de infraestructura de transporte.
Con estos números, el IPIM acumuló una suba del 11,6% en el primer cuatrimestre y aumentó 30,8% en los últimos 12 meses. Pese a la aceleración reciente, ambas cifras se ubican por debajo de las que arroja el IPC (12,3% y 32,4%, respectivamente).
Cabe aclarar, de todos modos, que los índices no son del todo comparables, ya que, mientras la inflación mayorista releva una mayor cantidad de productos comercializables con el exterior (transables), la minorista tiene un mayor peso de bienes y servicios no transables. Además, el IPIM mide del 15 al 15 de cada mes, cuando el IPC releva el mes calendario de punta a punta.









