El alza de precios y la bancarización impulsaron las operaciones por medios electrónicos; es decir la inflación provocó que el aumento de las transacciones por medios electrónicos superara, con creces, el ritmo de incorporación de nuevas terminales electrónicas, a lo que se suma la política ya habitual de los bancos de migrar la mayor cantidad de operaciones posibles de las cajas a los medios electrónicos.
Según los especialistas, debido a la inflación, se necesitan cada vez más billetes para hacer las mismas operaciones. Lo que ha generado que crezca la cantidad de extracciones de efectivo, entre otras operaciones.
De acuerdo con el último Informe de Bancos, difundido por el Banco Central (BCRA), el número de habitantes por cajero automático bajó en los últimos 13 años a menos de un tercio, de 8,6 a 2,6 por máquina. En los primeros nueve meses del año, sin embargo, se incorporaron 800 terminales, lo que equivale a un aumento de 5,4%, muy por debajo del 25% que treparon este año los precios, según las estimaciones de los economistas privados, y que habrían aumentado como mínimo las operaciones por cajeros automáticos, de acuerdo con las cifras que se manejan informalmente en el sistema financiero.
Y es que, además del crecimiento de las transacciones provocado por la inflación, los mismos bancos también están desde hace tiempo alentando a sus clientes a usar los medios electrónicos en detrimento de las cajas en las sucursales. Las entidades financieras lo hacen en pos de eficientizar costos, ya que mientras que una operación por caja le cuesta a una entidad bancaria en torno a 15 o 20 pesos, la misma transacción por cajero automático le insume 1 peso, y apenas centavos cuando se hace por la página de homebanking o Internet.
Ley Recalde
En el sistema financiero aseguran a su vez que la denominada ley Recalde, que desde 2010 impide que los bancos cobren a sus clientes con cuentas sueldo y a los jubilados comisiones por las extracciones que realicen de cajeros automáticos de su red o de otras entidades y redes, les quita incentivos a las entidades para crecer en cantidad de terminales. “Antes los bancos que tenían muchos cajeros ganaban plata, porque los otros bancos les pagaban cada vez que algún cliente usaba sus terminales. Había incentivos para poner nuevos cajeros”, explicaron desde una entidad financiera. “Pero al no poder cobrar comisiones a cuentas sueldo y cajeros, el negocio se fue achicando, y los bancos además cuando se ponen a negociar cuánto se cobran entre ellos por los clientes que se cruzan de banco, fueron dejando esas tarifas estables”, agregaron.
Un cajero, según confiaron en el sistema, puede valer entre 14.000 dólares el más básico, hasta 36.000 dólares, como el caso de las terminales que reciben depósitos en efectivo, sin necesidad de sobres. Se estima que para que sea rentable una terminal fuera de una sucursal (por ejemplo, en un supermercado) debe registrar entre 7000 y 8000 transacciones mensuales, mientras que las que están dentro de una casa bancaria deben tener al menos 4000, principalmente porque es menor el costo de reposición del dinero en estos casos.
Con respecto a la región, la Argentina está medianamente posicionada en términos de cajeros. “A pesar de haber duplicado la cantidad de cajeros automáticos por habitante en tan sólo cinco años, los estándares de la Argentina están lejos de los de Brasil que cómodamente duplica la relación cajero automático por habitante”, destaca Andrés Méndez, analista de AMF Economía.
Un escalón más abajo, en tanto, la banca mexicana exhibe una relación de cajeros por habitante un poco más reducida que la que surge de las entidades financieras locales.









