Secciones

Economía & Negocios

Apoyan a salteños que aprenden cuando estudian

Compartí esta nota

Alumnos de la Ucasal recibieron de 22 empresas más de $1.500.000 destinados al pago de sus contratos de pasantías.

En la era de los que no estudian ni trabajan, los llamados Ni-Ni, 80 alumnos de distintas carreras de la Universidad Católica de Salta, son pasantes en 22 empresas locales y nacionales. Esto significa que ellos sí estudian y trabajan y, además, se capacitan en lo que será sus futura competencia laboral, cuando egresen.
Este apoyo empresario es una fuerte apuesta a la educación de los jóvenes ya que la transferencia de recursos que hacen las firmas a los estudiantes representó para todo el año pasado $1.539.240; por mes, implicó a las firmas una inversión en el recurso humano de $128.270.
“Las pasantías laborales forman parte del trayecto educativo de los alumnos de todas las carreras en nuestra universidad”, dijo a El Tribuno la secretaria de Extensión Universitaria de la Ucasal, licencia Silvia Alvarez.
“El año pasado fue importante desde el punto de vista de la capacitación laboral en plena cursada de materias; conseguimos localizar 80 pasantes en 22 empresas y 60, solo de abogacía, en las distintas áreas del Poder Judicial”, precisó Alvarez.

En total, la Ucasal avanzó en el mercado laboral de las pasantías con la puesta de sus alumnos en 140 puestos de trabajo.
La producción de ingresos mensuales para los bolsillos de los alumnos fue variado, según el tipo de empresas y la modalidad del rol laboral.
El pago mensualizado de los contratos de aprendizaje osciló entre $1.500 y cerca de $5.000, todo depende del perfil de la empresa que ocupa al alumno.
“Por el momento está en gestión de abrirse nuevas pasantías en alrededor de cinco empresas más, lo que amplia la oferta de trabajos y aprendizajes que puede tener el alumno que cumple con los requisitos para ser pasante. Los interesados pueden dirigirse a smalvarez@ucasal.net”, indicó Alvarez.
En el cuadro de pasantes de la Ucasal se generó una fuerza laboral importante, tanto por los ingresos que se destinan a sostener los contratos de aprendizaje como por las horas productivas de los estudiantes.
El impacto que tiene en la economía laboral el trabajo de los estudiantes no es menor.
Si se calcula que un pasante trabajaría, en promedio, una jornada de cuatro horas, el grupo de alumnos de la Ucasal se ocupó, entonces, en las empresas por 320 horas diarias. En veinte días hábiles, trabajó 6.400 horas al mes. Una productividad que permite generar ingresos y, a la vez, anticipar en forma dosificada y tutoriada con un docente el rol del futuro profesional.
Experiencia de calidad educativa
En el sistema universitario mundial la pasantía educativa forma parte de la articulación con calidad, del mundo de la producción con el sistema educativo. Un pasante realiza un conjunto de actividades que lo forman, entre otras áreas, en las empresas privadas, públicas, organismos públicos y en distintas entidades del tercer sector. Es una propuesta curricular de los estudios cursados en las aulas de una carrera y se la reconoce como experiencia de alto valor pedagógico, sin carácter obligatorio. Este contrato de aprendizaje permite que el alumno incorpore saberes, habilidades y actitudes vinculados a situaciones reales del mundo del trabajo. Además, la calidad educativa de la experiencia le deja adquirir conocimientos que contribuyen a mejorar sus posibilidades de inserción en el ámbito laboral. Las pasantías fueron pensadas, también, para aportarle al alumno las herramientas que permiten hacer una correcta elección u orientación profesional futura;lo vinculan desde la universidad con el trabajo.

Fuente: Rodofo Ceballos, El Tribuno

+ LEÍDAS