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Abril en rojo, el mes que provocó el giro de Cristina

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Un proyecto de ley complejo y enrevesado como el que plasma el blanqueo de capitales que lanzó el Gobierno no se improvisa en un día, ni en una semana. Es un dato chico, pero conviene no pasarlo por alto. Significa que la despreocupación que mostraban los funcionarios económicos por la brecha entre el dólar blue y el oficial era solo aparente.

En realidad, ya en marzo habían comenzado a discutir una reacción formal a la descomposición que comenzaba a mostrar el escenario económico. No fue casual que el nuevo set de políticas fuera anunciado el día en que el paralelo cruzó los 10 pesos, pero tampoco hay que adjudicarlo a ese fenómeno. Varios indicadores de abril habían encendido luces de alerta en Olivos, y eso decidió a la presidenta Cristina Kirchner a darle vuelo a los instrumentos que diseñaron Guillermo Moreno y Ricardo Echegaray.

Para empezar, la actividad económica mostraba signos evidentes de estancamiento. Aunque en marzo hubo un repunte de las ventas en shoppings y supermercados, atribuibles en parte al congelamiento de precios, durante el mes siguiente los grandes hípermercados sufrieron un derrumbe de 18%.

La construcción también exhibía una preocupante curva descendente. Además de la violenta caída en la venta de inmuebles usados, el indicador sectorial tuvo un descenso de 2,9% en marzo, reforzada por un retroceso en la venta de cemento de 3,5%. Los datos de abril, que aún no se publicaron, no alteran la tendencia. El plan Procrear, ideado en 2012 por Axel Kicillof para revertir este ciclo de caída, aún está lejos de ser una fórmula exitosa. La industria, por su parte, sigue igual de planchada. Con la excepción del sector automotriz, acumula en 2013 una caída de 2,5% para FIEL y de 1,3% para el Indec.

Dinero
El frente más complicado que percibió el Gobierno, sin embargo, fue el monetario. En abril los exportadores liquidaron del complejo agrícola liquidaron algo más de u$s 3000 millones, casi un 30% más que el año previo, cumpliendo todas las expectativas de Guillermo Moreno. Sin embargo, en uno de los meses en el que sobran más dólares el Banco Central perdió casi u$s 1000 millones de reservas.

Influyeron los u$s 1100 millones que hubo que pagar por vencimientos de deuda; la disminución de las divisas que ingresan por préstamos y colocaciones financieras; el alto flujo de importaciones privadas y del Estado (que incluye la cancelación anticipada de operaciones) y la explosión del rubro turismo, que incluye la extracción de fondos en el exterior con tarjetas de crédito. Una estimación preliminar advierte que por este ítem en abril se fueron cerca de u$s 1000 millones, de los cuales 10% obedece a adelantos de efectivo.

Pero eso no es todo. La triplicación de la brecha sucedió mientras el Banco Central aspiraba pesos a todo vapor para calmar la inflación y el blue. La base monetaria se contrajo en abril la friolera de $ 15.000 millones, a sabiendas de que iba a dar lugar a una suba de la tasa de call, que pasó de 12% al 18%. El otro dato que preocupó fue la visible desaceleración de la demanda de dinero: los bancos vieron que la renovación de los plazos fijos perdió fuerza, y que hubo un goteo de pesos de las cuentas a la vista. Todo este contexto fue suficiente para que las luces amarillas se transformaran en rojas.

La preocupación alcanzó para que el Gobierno aceptara arriar algunas banderas del relato. Con la redolarización de las operaciones inmobiliarias a través del Cedin (título con el que Guillermo Moreno aspira a reemplazar el dólar blue) quedó trunca la batalla cultural por la pesificación. También se aceptó que la expulsión de los ahorros que representó el cepo cambiario terminó siendo un gol en contra, al punto de impulsar un blanqueo por el que ahora se pagará a los que traigan divisas. Incluso se rescata el espíritu de la denostada convertibilidad, ya que el bono para la vivienda se canjeará 1 a 1.

La desconfianza ante el blanqueo persiste. No son pocos los que temen que sea una suerte de emboscada. El Gobierno aún debe alisar más el camino para llegar a octubre.

Fuente: Hernan de Goñi (Subdirector Periodístico de El Cronista)

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