La cosecha del maíz de este ciclo finalizó con un volumen nacional de zafra de 12,5 millones de toneladas, mientras que la proyección de siembra del trigo de este ciclo se mantiene en 2,75 millones de hectáreas, según datos proporcionados desde la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. La caída en la trilla maicera resulta 40,5% inferior a la lograda durante la campaña anterior y alcanzó una productividad promedio de 5,9 toneladas por hectárea, una de las más bajas de la última década.
Respecto de la merma operada en este ciclo, el maíz obtenido dejaría un saldo exportable mínimo, frente al previo, cuando se ubicó en 22,5 millones de toneladas, además de sacar a la Argentina del segundo lugar en el ranking de países exportadores del cereal.
En relación con el trigo, y cuando se llevan cubiertas 2,2 millones de hectáreas, de acuerdo con la misma fuente informativa, los rindes se mantienen bajos debido a la falta de tecnología y agroquímicos con que se encaró esta campaña que, por el momento, proyecta una trilla del orden de los 6,3/6,7 millones de toneladas, frente a los 8,5 millones que dejó en el ciclo agrícola anterior.
Ese volumen de zafra, que podría optimizarse si se mantienen los perfiles húmedos en los perfiles de los suelos, alcanzaría sólo para cubrir la demanda interna del grano y no dejaría saldo exportable.
Ese escenario, cuando resta implantar unas 500.000 hectáreas con el cereal nuevo, deja al país fuera del circuito exportador mundial, por segundo año consecutivo y el volumen por trillar, en tanto, resultaría el más bajo logrado en la historia del cultivo enel país, que los especialistas sectoriales calculan en poco más de 100 años.
Analistas del circuito granario consultados anticiparon que esta campaña triguera "aún puede dar mayores sorpresas",en alusión a que, si no ocurren lluvias -sin heladas-, la superficie a cubrir podría caer aún más. En esa línea, el titular de Kimei Cereales, Javier Buján, dijoa DyN que "no deberíamos sorprendernos si el área cubierta, al finalizar la campaña no avance más allá del implante alcanzado hasta el momento".
Además, productores consultados por esta agencia anticiparon que "no hay que ilusionarse demasiado" con la intención de siembra que proyectó el USDA para la campaña maicera argentina, debido a que con "altos costos productivos y reglas de juego cambiantes, además de intervencionismo en los mercados, pocos se le van a animar a la siembra".
Vaticinaron, en esa línea, que lo que no se pueda hacer en maíz "se volcará a la soja", para la cual proyectaron una cobertura potencial de 19 millones de hectáreas a nivel nacional que, con rindes promedio históricos y merma en la sequía, dejarían un volumen final de zafra de entre 52 y 55 millones de toneladas de la oleaginosa.









