El salario mínimo, vital y móvil (SMVM) se ubica en su nivel más bajo desde 2001, previo al colapso de la Convertibilidad, luego de haber perdido un 39,3% de su poder adquisitivo durante el Gobierno de Javier Milei, según el último Panorama del empleo asalariado formal y de las remuneraciones publicado por el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP). En ese contexto, la herramienta establecida en la década del 60 por el entonces presidente Arturo Illia cumplió 62 años el pasado 7 de junio y, para recuperar su poder de compra, actualmente, debería quintuplicarse.
La herramienta fue creada en 1964 por la administración radical para garantizar que los trabajadores pudieran cubrir alimentación, vivienda, salud, educación y esparcimiento, aunque actualmente se ubica en $367.800 y no garantiza ninguna de esas necesidades. Para tener una idea, la canasta básica alimentaria (CBA), que mide el umbral de indigencia, se posicionó en $844.146 durante mayo, superando ampliamente los dos SMVM que podría percibir una familia.
La brecha no solo refleja el impacto de décadas de inflación. También expone el deterioro de una herramienta que históricamente funcionó como referencia para los ingresos más bajos del mercado laboral.
Salario mínimo, vital y móvil: qué podía comprar un trabajador en 1964
Para alcanzar el poder adquisitivo de 1964, el SMVM debería oscilar entre $1.509.000 y $1.838.000, según un informe del Centro de Estudios de Historia Económica Argentina y Latinoamericana (CEHEAL) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. Con aquella remuneración de $14.000 en 1964, un trabajador podía comprar alrededor de 107 kilos de asado. Además, necesitaba apenas el 53% de su sueldo para alquilar un departamento de tres ambientes bien ubicado en la Ciudad de Buenos Aires. En materia de transporte, el ingreso mensual equivalía a unos 2.333 boletos de colectivo.
El salario mínimo ya vale menos que antes de la crisis de 2001
Los datos más recientes del IIEP-UBA muestran que la pérdida de poder adquisitivo del SMVM se profundizó durante los últimos meses, ya que los aumentos nominales determinados por el Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil -integrado por representantes del Estado, los sindicatos y las cámaras empresarias- quedaron sistemáticamente por debajo de la inflación.
Como resultado, el poder de compra del SMVM se ubica actualmente por debajo de los niveles registrados en 2001, antes del estallido de la Convertibilidad. Para dimensionar la magnitud del deterioro, el IIEP-UBA precisó que el salario mínimo de noviembre de 2023 equivalía a $589.124 a valores actuales, mientras que hoy se ubica en torno a $357.800 al 1° de junio.
Además, se encuentra 66% por debajo del máximo histórico alcanzado en septiembre de 2011, cuando el salario mínimo llegó a su mayor capacidad adquisitiva desde la creación de la serie estadística.
Cabe aclarar que la ley establecía que el salario debía cubrir las necesidades de una familia tipo integrada por dos adultos y dos hijos. Entre ellas figuraban alimentación adecuada, vivienda digna, vestimenta, educación, asistencia sanitaria, transporte, vacaciones, esparcimiento y previsión social.
Mientras que en su creación el SMVM buscó establecer un piso capaz de garantizar condiciones básicas de vida, seis décadas después el indicador atraviesa uno de los niveles más bajos de su historia y se encuentra cada vez más lejos de cumplir con el objetivo para el que fue concebido.










