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¡Ante la crisis, tecnología!

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Los nuevos profesionales en Informática que se reciben en las universidades locales son muy buscados por un mercado que se ha afianzado en los últimos tiempos hasta el punto de que algunos ya piensan en la posibilidad de desarrollar en Salta un polo tecnológico tal cual se lo propuso oficialmente el año anterior desde el Gobierno. El acceso al crédito sigue siendo el gran condicionamiento para la formación de nuevos emprendimientos cuyos costos son inferiores a los de desarrollar empresas turísticas. Tanto la UNSa como la Universidad Católica (fueron invitada a participar de la mesa redonda pero por razones de programación no pudieron asistir), cuentan con carreras tecnológicas. Es un buen punto de partida para una provincia cuyos recursos humanos especializados en la materia son muy requeridos y a la vez la posibilidad sobre la que se asienta la intención de desarrollar empresas vinculadas. Adolfo Riveros Zapata, secretario de Cooperación Técnica de la Universidad Nacional de Salta, aseguró que la demanda es mayor que la oferta de profesionales con esta especialidad, por tanto no se terminan de recibir que ya tienen ofertas de trabajo, generalmente fuera de la provincia o en otros países. Este dato revela que Salta no cuenta con un mercado que los retenga. En este sentido, Ricardo Ashur, de la empresa Uptech y además presidente de la Cámara de Informática del NOA, recordó que desde esa casa de altos estudios son muchos los proyectos e investigaciones sobre los que se trabajan sin embargo no tienen un espacio o promoción para que encuentren su lugar en la comunidad y salir a la oferta. De hecho, su empresa es la gestora de los controladores digitales de velocidad instalados sobre la ruta provincial 28 en el camino a San Lorenzo y cuya homologación les permitiría funcionar a pleno y multiplicar su desarrollo. “A pesar que todavía no están en forma total funcionando, cumplen una tarea educativa, para todos los que por allí circulan, sin embargo, ya llevamos gastados $30.000 solo en certificaciones, es decir papelería, sin que todavía se puedan terminar esos trámites”, señaló. Este es un límite real a la posibilidad de desarrollo de nuevos emprendimientos vinculados a la tecnología. Pablo Moraga, MBM Sistemas, miembro de CID- NOA por su parte, dijo que la base de la discusión pasa por saber qué es tener un producto exportable en tecnología, donde las buenas ideas no son lo único que se necesita, ya que las certificaciones, como control de calidad del producto son básicas para generar masa crítica permanente, es decir capacitación de profesionales actualizados, que estén en el mercado. “Creo que el potencial lo tenemos”, dijo Moraga y agregó que la industria de integración de tecnología y desarrollo del software y de tecnologías aplicadas, es la industria a desarrollar, donde se requiere menos infraestructura, que el turismo, por ejemplo y es más rentable “, destacó para la polémica. En cuanto al posicionamiento que tienen estas ofertas en el marco gubernamental, está por debajo del 1%, del PBI, que desde organismos internacionales se sugiere para que el aporte sea beneficioso. Raúl Becchio, del Consejo de Investigaciones de la UNSa dijo que hay líneas que desde el gobierno nacional quieren llegar a las tecnologías tal lo que ocurre desde el Ministerio de Ciencia y Técnica, a través del CONICET y la Agencia de Promoción Científica (son los fondos reservados para empresas- FONDAT-FONDSOFT). Existe -dijo- un crecimiento, que en la balanza también le llega a la universidad. “Lo que sí falta, en algún aspecto -advirtió Becchio-, es si desde la universidad se desarrolla un producto no existe quien haga luego el vínculo con las empresas”, destacó. Por su parte Moraga dijo que no es fácil para las PyMEs acceder a los créditos si se tiene en cuenta que sólo el 17% del total puede llegar a las últimas instancias para contar con los fondos necesarios, sin embargo cuando éstos llegan ya el proyecto “se cayó”. “Es plata que no llega, aumentan las partidas pero los fondos no se acercan a las empresas, ya que falta el conocimiento de cómo realizar desde las presentaciones”, señaló Moraga. En este sentido Ashur, dijo que los empresarios están poco acostumbrados a presentar proyectos, entendiendo la metodología que todo eso significa, sin dejar de lado la realidad que es contar con el cumplimiento de algunos parámetros como son las garantías que deben ser entre un 150% a un 200% de lo que se solicita. En tanto Pablo Moraga dejó en claro que, sin embrago, el momento es positivo porque actualmente varios sectores convergen en la Fundación Capacit-ar para hacer realidad muchos proyectos y perfeccionamiento. “Dentro de todo eso son muchas las cosas que se deben aprender, además de bajar barreras culturales, aprender a ser asociativistas, aprender a perder en un momento para ganar después, creer en el otro”, señaló. En la actualidad Ashur aseguró que no existe una exportación de software desde la formalidad y con conocimiento de los organismos pertinentes, por tanto lo que se hace no está cuantificado aunque reconoció que desde afuera hay pedidos y posibilidades de efectuar esas ventas, pero concretarlas llevará su tiempo porque se deberán certificar y calificar. “Sabemos que a través de Internet hay mucha gente que sí lo está haciendo para otros países, sin embargo es informal”, por lo que no existen datos oficiales. Adolfo Riveros Zapata dijo que desde el área pública también se están haciendo acercamientos para intensificar los servicios, como lo es la construcción de un Parque Tecnológico que incluye a diversos sectores que están sentando las bases para un trabajo en conjunto desde lo que se demanda hasta lo que se podrá ofrecer. El generador de la propuesta fue el INTA, y se trabaja con la Cámara de la Producción , la Unión Industrial , la Secretaría PyME , el Ministerio de Desarrollo Económico y ambas universidades. Actualmente se están elaborando las directrices y los objetivos del Parque Tecnológico definiendo si tendrá un carácter productivo, tecnología pura, o tecnología limpia. En este aspecto Moraga advirtió que existe un divorcio entre los trabajos que desde el Estado se están impulsando y las empresas del medio que están trabajando considerando que no se tiene en cuenta lo que se necesita en la realidad, a lo que Riveros Zapata respondió que el próximo paso es gestionar la autorización para poner en marcha una carrera universitaria para el Gestor o Vinculador Tecnológico, que sería quien acerque a las partes. Becchio, dijo que esa falencia se nota a nivel nacional, no sólo en Salta, donde la carrera obtendrá desde las empresas la experiencia a través de docencia ejercida por representantes de esa área. El futuro En relación a lo que vendrá y a las posibilidades futuras los participantes coincidieron que Salta tiene la capacidad y la infraestructura para llegar a otros países y a otras provincias, siempre y cuando sea a través de un proyecto elaborado por todos los actores. Pablo Moraga destacó que para alcanzar esos logros se debe recorrer un camino de asociativismo, integración y políticas de Estado que vayan más allá de los gobiernos provinciales de turno. Los profesionales coincidieron al asegurar que desde todas las áreas Salta es capaz de un desarrollo tecnológico. Sin embargo se necesita de la Provincia , que así como vendió Salta para el turismo en varios mercados, también venda a Salta en lo tecnológico. La Universidad por su parte está preparando los Recursos Humanos, futuros profesionales, con las exigencias que a nivel nacional se requiere para ser convalidados como tales, en cualquier punto de Argentina, a tal punto que actualmente se cuenta con una planta piloto de uso exclusivamente académico, para que se adquiera experiencia de planta no de laboratorio con tecnologías de procesos. Los equipos se están construyendo en la misma universidad con la capacidad propia. Con referencia a esas capacidades Ricardo Ashur, insistió en la necesidad que la Provincia tome cartas en el asunto y flexibilice los planes, para que se posibilite el desarrollo de tecnologías y citó el caso concreto de un ingeniero en biotecnología que construyó un biocardiógrafo y actualmente lo está comercializando en Buenos Aires con la leyenda de uso exclusivo veterinario, porque para poder certificarlo ante el ANMAT necesita entre 25 y 30.000 pesos. Moraga destacó que la dificultad está dada por las exigencias. Es partidario que primero se desarrolle la idea y luego se pidan las certificaciones y homologaciones, “hagamos como los chinos primero desarrollan las ideas y luego piden los certificados”. Ese desarrollo tecnológico será la base para agregar valor a una producción que desde todas las áreas sale como primaria sea desde la agricultura sea desde la minería.

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