Secciones

Regreso a clases: entre el alivio culpable y la maratón mental de las madres

Compartí esta nota

El regreso a clases no es solo un hito para los niños; es también una oportunidad para que las madres reequilibren sus roles, recuperen su centro y recuerden que cuidar de sí mismas es, en última instancia, una de las formas más importantes de cuidar de su familia.

El sonido del despertador en marzo marca más que el fin de las vacaciones. Para millones de madres, inaugura una temporada de emociones encontradas, un cóctel agridulce de alivio y culpa que se sirve con el café de la mañana. Mientras los chicos se reencuentran con sus compañeros, muchas mujeres celebran en silencio la reconquista de una rutina que les devuelve, al menos por unas horas, un espacio propio. Sin embargo, esa sensación liberadora a menudo viene acompañada de una punzada de culpa, un susurro social que cuestiona su derecho a disfrutar de esa recién encontrada paz.

El fenómeno es tan real como silencioso. El regreso a la estructura escolar, con sus horarios fijos y demandas predecibles, representa para muchas madres un respiro necesario tras la intensidad de la crianza a tiempo completo durante el verano. Es la oportunidad de trabajar sin interrupciones, de realizar tareas domésticas con otra cadencia o, simplemente, de escuchar el silencio. Pero en una cultura que glorifica el sacrificio materno, admitir este alivio puede sentirse como una traición.

 Esta dualidad emocional no es una percepción aislada; está respaldada por una creciente cantidad de evidencia sobre el bienestar parental. Informes a nivel mundial revelan una estadística contundente: el 48% de los padres afirma sentirse abrumado por el estrés en la mayoría de los días, una cifra que se reduce al 26% en adultos sin hijos. El regreso a clases, lejos de ser un simple cambio de calendario, actúa como un catalizador de estas presiones acumuladas.

 Desde una mirada más emocional la transición de vuelta a la escuela puede ser particularmente desencadenante para las madres que ya lidian con ansiedad o depresión. La salud mental materna, según los expertos, está íntimamente ligada al estrés parental y puede influir directamente en las interacciones con los hijos, asociándose con mayores dificultades emocionales y de comportamiento en los niños

 Desde la cuenta @mami.tasking, un espacio que se ha convertido en un referente para miles de madres que buscan desmitificar la maternidad y visibilizan el “lado B”,  analizan este fenómeno con su característica honestidad. Las creadoras de la cuenta, expertas en poner en palabras el sentir de su comunidad, explican que el alivio no es por “librarse” de los hijos, sino por la oportunidad de descomprimir una carga mental que durante las vacaciones se multiplica.

 “Es el único momento del año en que deseamos que llegue el lunes, y al mismo tiempo nos sentimos las peores madres del mundo por pensarlo”, reflexiona Johanna Gambardella, Co Founder y directora creativa de MamiTasking, “Lo que anhelamos no es la ausencia de nuestros hijos, sino una tregua de la gestión ininterrumpida: la planificación de comidas, la mediación de conflictos, el entretenimiento constante. Es una maratón logística y emocional que no tiene descanso”.

 Esta carga mental se suma a otros factores de estrés identificados por los especialistas, como la presión financiera, las preocupaciones por la seguridad y el rendimiento escolar de los niños, y el aislamiento social que, paradójicamente, muchas madres sienten. De hecho, estudios indican que la depresión posparto afecta a una de cada siete madres, y casi la mitad de ellas no llega a ser diagnosticada, arrastrando sus efectos mucho más allá de la primera infancia.

 Entonces, ¿cómo se navega este mar de sentimientos contradictorios? Una de las maneras que este espacio de maternidad propone es un cambio de enfoque: reemplazar la culpa por la autocompasión y el reconocimiento de una realidad innegable.

 “La culpa es una construcción social que nos dice que deberíamos ser fuentes inagotables de entrega. Pero el alivio es una respuesta biológica y psicológica a la reducción del estrés“, explica por su parte Victoria Pardo, Psicóloga y Co-Founder de MamiTasking. Sentir alivio no te hace una mala madre; te hace humana. Significa que has estado sosteniendo mucho, por mucho tiempo. Es una señal de que necesitas recargar energías para poder seguir sosteniendo”.

 Los expertos coinciden, recomendando a los padres establecer expectativas realistas, priorizar el descanso y buscar apoyo en sus redes de pares o profesionales cuando sea necesario. Normalizar estos sentimientos es el primer paso para desmantelar el estigma. 

 El regreso a clases no es solo un hito para los niños; es también una oportunidad para que las madres re equilibren sus roles, recuperen su centro y recuerden que cuidar de sí mismas es, en última instancia, una de las formas más importantes de cuidar de su familia.

+ LEÍDAS