El empresario Leonardo Juárez incorporó equipos italianos para proveer armaduras de aceros listas para usar, que ahorran a los constructores tiempo y trabajo en obra.
Estribar Armaduras de acero, es una empresa con menos de un año de existencia, pero su dueño no es un novato en el mundo de la construcción. Leonado Juárez venía trabajando en el rubro desde 2005, cuando junto a su suegro Juan Antonio Punti reflotaron Concivi, una empresa que estaba instalada en el Parque Industrial de Salta desde 1986, pero que había quebrado. “Cuando arrancamos, el predio era un cementerio de máquinas”, contó Juárez a Dossier Empresario. “En ese momento decidimos vender lo que estaba en peor estado y volver a poner en funcionamiento lo que servía. Nuestro primer trabajo fue el alquiler de esos equipos, que eran muy requeridos. La construcción venía en auge, así que rápidamente nos insertamos en el medio”, repasó En los últimos años, ante la perspectiva de que la construcción no iba a crecer al ritmo de años anteriores, Juárez comenzó a buscar alternativas dentro de la misma actividad. “Al principio pensamos en instalar una fábrica de adoquines, pero desistimos”, contó. “Luego seguimos buscando alternativas para estar en la vanguardia de la construcción y también tener liquidez, porque la construcción, desde que hacés un presupuesto hasta que cobrás la certificación de obra, se hace difícil aguantar, y nos encaminábamos a un problema financiero”. El año pasado surgió la oportunidad de un viaje a Italia donde tomó contacto con una empresa que fabricaba máquinas de corte y dobladoras de hierro para la construcción. Allí nació Estribar. Según explicó Juárez, “en las obras los constructores no saben optimizar la barra de hierro y, al armar columnas o vigas, tienen una alta pérdida de material que va del 10% al 20%. Yo en cambio, puedo reducir esas pérdidas a cero. A partir de los planos del cliente, hago el despiece de cada viga o columna, y lo cargo en un sistema que lo optimiza. Entonces, entrego el corte que el cliente necesita a la perfección. Además, con este producto hay un enorme ahorro de tiempo y mano de obra. Un trabajo que demanda cinco obreros, lo podés realizar con dos; y ganás espacio en la obra. Y un detalle más: Para llevar las barras a la obra se necesitan un camión o un semi; pero yo puedo entregar hasta 400 kilos de hierro en obra con una Saveiro. Así todo se hace más rá- pido”, detalló. El empresario reconoció que “al ser un producto vanguardista, no es fácil instalarlo. Hay muchos ingenieros que no lo conocen; pero además nos tocó comenzar en un ciclo de caída del mercado”. Luego detalló que “mis principales clientes son constructores y desarrolladores. Cuesta que te conozcan, pero cuando comienzan a comprarte no te abandonan, porque saben que tienen homogeneidad y calidad en el producto”. Expectativas Consultado sobre el presente, admitió que es complejo. “Este año Concivi está facturando apenas el 30% del año pasado. Tenemos mucha expectativa con el Plan Belgrano y esperamos una mejora del campo, porque cuando al campo le va bien, el dinero vuelve a la región”, relató. La planta de Estribar funciona en el Parque Industrial, donde se instalaron las tres máquinas traídas de Italia. “Por ahora, estamos trabajando con apenas tres personas, pero esperamos poder crecer”, señaló Juárez, quien confesó que “mi idea es tecnificar cada vez más la planta. Esto tiene que crecer cada vez más, e incluso estoy pensando en agregar cada vez más valor. Hablo de armar las vigas y las columnas acá, para que lleguen a la obra directamente para usarse”. Sobre este punto opinó que “en Salta todavía se utilizan métodos de construcción arcaicos, que ya se dejaron de usar en todo el mundo, como el encofrado o el apagado de cal en obra. Por eso, se impone una modernización del sector, y nosotros queremos estar en la vanguardia”, concluyó.
Fuente: Dossier Empresario









