La leishmaniasis es una grave enfermedad que afecta a las zonas de la Yunga y el Chaco Salteño. Alejandra Barrio encabeza un equipo de investigadores que busca una manera menos invasiva para el paciente de combatir la enfermedad.
Alejandra Barrio es una investigadora salteña que encabeza un equipo de trabajo que busca desarrollar un tratamiento alternativo para combatir y curar la leishmaniasis.
En la Cátedra de Microbiología de la Universidad Nacional de Salta (UNSa), aísla parásitos extraídos de pacientes de los hospitales del Milagro y San Bernardo para tratarlos con fitoterápicos y comparar la evolución del tratamiento con el del paciente.
“El eje de nuestro trabajo es el diagnóstico parasitológico y molecular de la leishmaniasis para toda la provincia de Salta. Trabajamos con pacientes derivados desde todo el interior a los hospitales del Milagro y al San Bernardo”, explicó Barrio en el inicio de la entrevista con Dossier Empresario.
La investigadora indicó además que, junto a su equipo, “pusimos a punto un método de diagnóstico molecular, que es un método específico mucho más sensible que el parasitológico a partir de la observación en microscopio. En nuestro caso aislamos el cultivo. Con esta tarea cumplimos una función social porque este diagnóstico no se hace en el hospital y lo que nos interesa son las muestras de los pacientes, porque a partir de ellas hacemos investigación”.
El grupo de trabajo que lidera Barrio pertenece a la Cátedra de Microbiología de la Facultad de Salud y está formado por la becaria Gabriela González Prieto, Licenciada en Biología haciendo su Doctorado, quien prueba la sensibilidad o resistencia de los aislados con la evolución del tratamiento de los pacientes de quienes se aisló el parásito para ver si hay coincidencia; Fernanda García Bustos, doctora en Medicina, que hace el estudio de los pacientes y las causas de la falla terapéutica; María Celia Mora, que es médica veterinaria y se encarga del mantenimiento de los cultivos; Federico Ramos, técnico histopatológico que colabora en el diagnóstico parasitológico; Olga Sánchez Negrete, que es Bioquímica y también participa en el diagnóstico; y completa el equipo Daniel Quipildor, un técnico que colabora con todos los trabajos.
En la generalidad de los casos, la leishmaniasis tegumentaria (el tipo que prevalece en Salta) se trata a partir de la aplicación de la droga Glucantime, en base a Antimoniato de meglumina. “Lo que nosotros hemos observado es que hay muchas fallas terapéuticas, sobre todo en los pacientes crónicos. Vemos es que muchas veces el tratamiento no se completa como corresponde y la razón casi siempre es porque es un tratamiento muy doloroso (son 40 inyecciones intramusculares), con una droga muy pesada y, para soportarlo, el paciente tiene que ser muy constante”, comentó.
“En base a ésto nosotros hemos hecho trabajos acerca de la evolución del paciente durante el tratamiento para ver qué es lo que pasa y cuál es la causa de la falla terapéutica”, dijo y agregó que “por otro lado, en paralelo, estamos estudiando los parásitos, viendo si es posible que los que están circulando en la zona han desarrollado resistencia frente a esta droga”. “El fin es la búsqueda de tratamientos alternativos”, sentenció.
Barrio justificó el trabajo de su equipo en que “si uno lee las publicaciones científicas, verá que hay muchísimos trabajos, pero ninguno tiene la efectividad que tiene el glucantime que, sin embargo, tiene serios efectos adversos, por ejemplo, en personas con problemas cardíacos, renales o de hígado”.
“Otra línea que buscamos es la de nuevas alternativas: lo que a nosotros nos interesa son los fitoterápicos”, aseveró y explicó que “si uno va a las herboristerías ve un montón de fitoterápicos para distintas afecciones, pero no tienen una base científica. Sin embargo son las terapias alternativas que están de moda ahora”.
Con estos datos, el equipo decidió investigar una línea para probar estos fitoterápicos en los parásitos: “Nosotros tenemos alrededor de 30 parásitos aislados de las lesiones de los pacientes y la intención es probar estos antiparasitarios fitoterápicos en ellos”.
Lo que el equipo de trabajo intenta averiguar es si el parásito es resistente y el paciente no tuvo una buena evolución con el tratamiento. “Entonces podemos decir que generó resistencia”, afirmó Barrios.
La zona endémica de leishmaniasis en Salta es la de Orán y Tartagal, o sea la Yunga. “Cuando recibimos a los pacientes le hacemos una entrevista para ver dónde pudo haber contraído la enfermedad, que se transmite por un mosquito, que es un flebótomo, y que no está en todos lados; por ejemplo en la Capital no hay”, indicó la investigadora que agregó que “normalmente los pacientes son del interior o bien salteños que han ido a las zonas endémicas y se contagiaron”.
“También tenemos pacientes que son trabajadores rurales de la zona del Chaco Salteño, que históricamente fue considerada de zona de transmisión. De hecho tenemos más pacientes de ahí que de Orán y Tartagal, donde sí se diagnostica, por lo que la gente va directamente a los hospitales de esas ciudades y ahí se lo detectan. En cambio en la zona del Chaco, como se desconoce que puede haber esta enfermedad, se hace un diagnóstico muy tardío, y cuanto más tardío es el diagnóstico, más grave se torna la enfermedad y hay menos posibilidades de una cura”, advirtió.
Barrio manifestó que “en Salta, además de la zona de la Yunga hay contagio en el área de Anta e incluso un niño de Chicoana, que no es de zona de transmisión y que se cree que nunca salió de la localidad, así que se investiga por qué se pudo dar el caso”.
La leishmaniasis es una enfermedad transmitida por un parásito, que es un protozoo, de la que hay diversas especies. “También nosotros hacemos la identificación molecular de especies”, contó Barrio antes de indicar que “en nuestra zona la predominante es la Leishmania braziliensis, aunque también hay presencia de Leishmania amazonensis”.
La enfermedad se transmite a través de un vector que es un mosquito que se llama mosca de la arena. “La zona endémica corresponde a Orán y Tartagal, pero hay una zona de transmisión que incluye toda la Yunga y el Chaco Salteño”, advirtió la especialista y completó: “Hay muchos tipos de leishmaniasis, pero nuestro equipo de investigación se enfoca principalmente en la tegumentaria, que es la predominante en Salta”.
La enfermedad comienza con lesiones cutáneas, pero cuando se hace crónico afecta todas las mucosas: el paladar, las fosas nasales, la laringe, etcétera.
Fuente: Dossier Empresario









