El flamante rector de la UNSa, Antonio Fernández Fernández, repasó para Dossier Empresario el estado en el que recibió es Casa de Altos Estudios y los desafíos que plantea la nueva etapa.
Antonio Fernández Fernández es, desde el 11 de este mes, el nuevo rector de la Universidad Nacional de Salta. Es Contador Público Nacional y venía desempeñándose como decano de la Facultad de Ciencias Económicas. Logró un ajustado triunfo sobre Catalina Buliuvasich, la candidata de la oposición, quien cuestionó el resultado y llevó su reclamo a la Justicia. Dossier Empresario lo entrevistó para conocer sus planes para la Universidad y los nuevos desafíos que le tocan encarar, en un momento político y económico complejo.
¿Cuáles van a ser las características de su nueva gestión, teniendo en cuenta que las elecciones fueron muy ajustadas y la oposición va a ser muy fuerte?
Eso no es un impedimento para hacer una buena gestión, ni una gestión participativa. Cualquiera que fuera el resultado, yo siempre dije que iba a trabajar con todos, con todos los pensamientos de la política universitaria interna. Por lo tanto, desde el primer día voy a convocar a todos los decanos y a todos los miembros del Consejo Superior y los voy a invitar a colaborar, porque creo que el trabajo participativo es más sano y nos enriquece a todos.
Mi idea es fomentar la participación dentro del marco de la Comisión de Planificación. Es una comisión que en los últimos años no ha funcionado tanto, y a la que yo quiero darle mucha relevancia; porque dentro de ella quiero que todos los sectores nos den una mirada de mediano y largo plazo de lo que esperan de la Universidad. Y para que funcione efectivamente, la va a presidir el vicerrector. El la va a impulsar y la va a gestionar para que realmente trabaje por esa mirada de largo plazo y no nos enredemos en la mirada del corto plazo. Las cuestiones de la coyuntura se pueden resolver a través de las tres comisiones permanentes del Consejo Superior.
¿Cómo valora la gestión de Víctor Claros y Miguel Bosso como rector y vice?
Primero, me tocó recibir una Universidad ordenada y financieramente bien gestionada, con superávit presupuestario y sin arrastre de déficit o de deudas. Y desde el punto de vista académico e institucional, recibí una Universidad que se ha expandido en el territorio y que ha llegado a jóvenes de toda la Provincia. Es además una Universidad que ha aumentado mucho su prestigio y que ha dejado en evidencia que está disponible para los jóvenes. Cada vez hay más jóvenes que piensan que es posible tener un título universitario y venir a estudiar a la UNSa. La preinscripción y la matrícula han crecido mucho más que el crecimiento vegetativo de la población, y creo que eso se debe a que la Universidad se ha posicionado en nuestro medio y se ha puesto a disposición de los jóvenes. Eso creo que es de mucho valor.
¿Y cuáles van a ser las claves de esta nueva etapa?
Por un lado vamos a tratar de consolidar todo lo hecho en desarrollo territorial. Esto quiere decir que vamos a hacer que las carreras que son permanentes terminen de configurarse; y vamos a buscar que las carreras que son a término se queden de manera permanente. Este es un paso nuevo que hay que dar, por ejemplo, con las tres tecnicaturas de Cafayate, la carrera de Enfermería en Santa Victoria Este y algunas carreras de Orán y Tartagal, que hoy son a término y nuestra idea es que ninguna se pierda. También vamos a tratar de seguir creciendo hacia el interior. Faltan carreras humanísticas, por ejemplo, en Orán y en la Sede Sur; y me gustaría que la Facultad de Humanidades aporte carreras en esos lugares. Eso me parece fundamental para el desarrollo territorial.
Por otro lado, pienso poner foco en la revisión de las estructuras académicas y de recursos de las carreras tradicionales, especialmente aquellas que en los últimos años han sido más demandadas. En la recorrida que hemos estado haciendo hemos visto algunas carencias, como por ejemplo carreras que tienen una gran cantidad de alumnos y pocos docentes, o docentes con poca dedicación o que necesitan más recursos como laboratorios o convenios para que los estudiantes hagan prácticas profesionales.
Las Universidades Nacionales dependen del Presupuesto Nacional y hay que negociar peso por peso. ¿Cómo imagina que va a ser la pelea por los recursos, en este año de ajuste?
A nivel nacional este es un año duro a nivel presupuestario, pero no va a afectar tanto a la Universidad porque los presupuestos están aprobados desde el año pasado y se están cumpliendo. La parte más sensible, que es la salarial y que en el caso de nuestra Universidad es un 85% del presupuesto, está garantizada. En este momento se están discutiendo las paritarias, y una vez que se defina el aumento, esa porción del presupuesto se actualiza automáticamente. El otro 15%, que es de gastos de funcionamiento, puede verse afectado por la inflación, pero habrá un refuerzo dentro de los 500 millones de pesos anunciados hace pocos días por el Presidente Macri. Esto nos permite funcionar, pero no nos permite encarar proyectos como por ejemplo carreras nuevas o la construcción de aulas, laboratorios o equipamiento. Todos esos proyectos hay que ir a pelearlos y gestionarlos en la Secretaría de Políticas Universitarias. Esa tarea la vamos a hacer. Quizás el 2016 sea duro presupuestariamente, pero si la perspectiva económica mejora, esperamos que en 2017 podamos darle más impulso a muchos proyectos.
Una de las fortalezas de la gestión anterior fue la proyección al medio. ¿Cómo visualiza que va a ser esto en su gestión?
Nuestra idea es intensificarlo. Creemos que la Universidad pública se debe al medio y por ello tenemos que mejorar los vínculos. Se hizo un buen trabajo en ese sentido; veníamos de una universidad cerrada, del alambrado hacia adentro, en donde la cuestión ideológica se interponía en la conversación. Hemos pasado a una Universidad abierta, donde se puede conversar con todos. Eso hay que seguirlo e intensificarlo. Necesitamos trabajar no sólo con los Gobiernos Municipal, Provincial y Nacional, sino también con el mundo empresario. Nuestros estudiantes necesitan la mayor cantidad posible de horas de práctica, porque es lo que viene a completar el desarrollo y la formación profesional. Vamos a trabajar mucho en hacer convenios para que nuestros estudiantes de todas las carreras puedan realizar sus prácticas.
Entonces, ¿las puertas de la Universidad van a estar abiertas para todos?
Sin duda. No tenemos que dejar que las ideologías se interpongan en el camino del diálogo, sobre todo con los gobiernos. Imaginen nuestra situación, en la que la Municipalidad es del Frente Renovador; el Gobierno de la Provincia es del Frente para la Victoria, y el Gobierno nacional es Cambiemos o PRO. Si yo pusiera la ideología por delante, me tendría que pelear con alguno o con dos de ellos; o quizás con los tres si yo fuese de un pensamiento político diferentes. Nosotros tenemos que pensar que nuestro partido es la Universidad, y que tenemos que relacionarnos con todos. Eso es fundamental.
¿Cómo sueña encontrar la UNSa dentro de tres años?
Sueño con una Universidad en la que los jóvenes sepan que tienen un lugar donde venir a desarrollarse para su propio progreso y el de sus familias. Y sueño especialmente con una Universidad que esté al servicio del desarrollo económico de la región.
Fuente: Dossier Empresario









