Su presidente, José Juan López, y el vocal Luis Leópolos, repasaron el presente de la institución y los objetivos que planean concretar durante su gestión.
Las cosas se construyen con esfuerzo y compromiso. Ese parece ser el lema que guía a los miembros de la Comisión Directiva del Club Tigres, una institución creada en 1989 por un grupo de jóvenes rugbiers y que hoy, luego de casi 27 años de existencia, encuentra a muchos de esos fundadores participando activamente de su comisión directiva. Algunos de ellos son el actual presidente, José Juan López, y el vocal Luis Leópolos, quienes dialogaron con Dossier Empresario acerca de los avances que logró la institución y los desafíos que tienen por delante.
Ambos coincidieron en señalar que, luego de haber jugado durante muchos años y de haber dejado la práctica activa del rugby por trabajo o motivos profesionales, “la mayoría volvimos para traer a nuestros hijos, pero cuando llegás al club, te sentís como en tu casa“. Esa sensación de bienestar los fue motivando a quedarse y a comprometerse cada vez más, hasta participar de diferentes comisiones directivas. Para López, “el club es hoy mucho más que una entidad deportiva. Es el lugar donde queremos que nuestros hijos se formen como personas. No aspiramos a que sean jugadores de los Pumas, sino que sean buena gente. Tanto dentro como fuera de la cancha, es primordial que sean solidarios y comprometidos. Si no entendés esos valores no podés jugar, porque el rugby es un deporte de equipo. Eso, que se aprende en la cancha, es después una enseñanza para la vida, para el trabajo y la familia”, expresó.
Consultado sobre el funcionamiento de Tigres, su presidente destacó que “ha venido creciendo en forma permanente a partir de las locuras de algunos dirigentes (risas), pero por sobre todo del trabajo en equipo que llevamos adelante. Por ejemplo, el año pasado se decidió ampliar el quincho. Arrancamos la obra sin presupuesto, pero logramos terminarla en cinco meses. En esto fue clave el empuje del presidente anterior, Ramiro Quintana, pero sobre todo como se multiplicó esa energía hasta lograr concretar el objetivo”.
Las instalaciones del club en Villa San Lorenzo cuentan hoy con tres canchas grandes y 8 canchas infantiles para la práctica del rugby. A eso hay que sumarle una cancha de hockey sintético, vestuarios y el gimnasio, además de quincho. También funcionan dos canchas de tenis. En esas instalaciones juegan todas las semanas alrededor de 340 chicos en rugby infantil, 220 juveniles y alrededor de 70 de intermedia y primera de rugby. A ello hay que sumarle 350 jugadoras de hockey femenino y un importante número de jugadores de tenis.
Al repasar lo que falta, López señaló que “este mes vamos a iniciar la construcción de un nuevo pórtico de ingreso; y ya tenemos los materiales pero nos falta la mano de obra para encarar un nuevo sistema de riego de las canchas. Después, queremos comenzar a nivelar y reconstruir una de las dos canchas que tenemos en desnivel. Nuestro club no tiene tribunas para las canchas de rugby, y nos gustaría mejorar los vestuarios y reequipar el gimnasio”, enumeró.
Otra de las metas, más allá de las obras, es que “queremos fortalecer desde el deporte que los chicos se queden en Salta. Son muy pocos los juveniles que pasan al plantel superior porque muchos se van a estudiar a otras provincias. Nuestro objetivo es mejorarla contención para que nuestro equipo de primera no tenga que hacer un esfuerzo sobrehumano para competir en el en el Torneo Regional”, comentó Leópolos. Y López sumó a la lista de anhelos un proyecto para realizar cada dos años una gira internacional a Sudáfrica para el equipo M-19.
Para solventar todas estas iniciativas, en agosto o setiembre de este año tienen previsto lanzar una rifa en la que se va a sortear una Chevrolet Trucker 4 x2. “Van a salir a la venta sólo 8.000 números a un valor aproximado de 300 pesos cada uno, y esperamos que los salteños nos ayuden comprando un número”, señaló Leópolos.
Finalmente, López señaló que la dirigencia del club tiene una profunda mirada social, aspecto en el que trabajan en dos frentes. “Por un lado, queremos integrar a nuestros vecinos de villa San Lorenzo, porque queremos una convivencia sana con todos. Para ello, con la ayuda del padre Osola, hemos becado a algunos chicos para que se sumen al club y se inicien en la práctica del rugby. Sabemos que es un trabajo a largo plazo, y no lo queremos descuidad”. El otro programa que tienen en marcha es la formación de entrenadores de rugby en las localidades de Coronel Moldes y La Viña. “Estamos buscando sembrar la semilla para que cada uno de estos lugares tenga su propio equipo y podamos jugar entre todos”, contó López, quien destacó el apoyo de la Unión Argentina de Rugby (UAR) en esta materia.
Fuente: Dossier Empresario









