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La baja de Ganancias que anunció Macri mejora hasta 22% los sueldos

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El presidente subió el piso del impuesto de $ 15.000 a $ 30.000; habrá 180.000 contribuyentes que dejarán de pagar y el resto pasará a aportar entre 8% y 22% menos; las alícuotas se ajustarán por ley.

Rodeado de sindicalistas, legisladores y gobernadores, Mauricio Macri anunció ayer una suba en el piso para el pago del impuesto a las ganancias, que pasará de los actuales 15.000 pesos de salario en bruto a 30.000 para aquellos trabajadores casados con dos hijos. La reforma implicará un aumento indirecto en el sueldo de bolsillo de entre el 8 y el 22 por ciento y hará que dejen de tributar unas 180.000 personas.

Para dar algún incentivo a aquellos que cobran sueldos más bajos que no están alcanzados por este impuesto, el Gobierno dispuso duplicar el tope del ingreso para poder recibir asignación familiar, con lo que representa una mejora en los salarios de menos de 15.000 pesos de casi el 20 por ciento.

“Este reclamo lo viví recorriendo el país durante la campaña. Siento que estamos dando un primer paso adelante, un paso en el cumplimiento de las promesas de empezar a generar justicia”, celebró el Presidente durante el anuncio. Lo escuchaban en la primera fila los principales representantes de los sindicatos más afines, como Hugo Moyano (Antonio Caló fue el gran ausente), además de gobernadores y legisladores de las bancadas opositoras, a excepción de los integrantes del Frente para la Victoria.

Aunque sin cantos, ni patios militantes, ni los largos discursos que solía hacer Cristina Kirchner, ayer el Presidente sorprendió con la vuelta del atril, los actos con invitados en la Casa Rosada y el fuerte hermetismo con el que manejó los detalles de la presentación. Cambió, eso sí, el escenario: eligió el Salón Blanco, que la ex presidenta pocas veces había utilizado.

Y si ella lo estaba mirando por televisión posiblemente se alteró en su silla al escucharlo. “Hoy me acordaba de las palabras de Cristina”, arrancó el Presidente, lo que paralizó a más de uno. Hizo una pausa. “No se confundan, es una médica neonatóloga que me escribió hace años una carta”, aclaró, después de dejar correr mil interpretaciones, y contó que se refería a Cristina Rosales, una mujer que en octubre de 2014 le reclamó por el impuesto a las ganancias.

No hubo voces disonantes entre los que se sentaron a escuchar las medidas a la hora de analizar los anuncios. En su mayoría, eran aliados del Gobierno. El Presidente apostó a dar una muestra de unidad, con la presencia de gobernadores de todos los signos políticos, dato que resaltó más de una vez en su discurso de doce minutos. Tampoco dejó de mencionar la herencia kirchnerista: cuestionó la “perversa inflación” y el “pésimo nivel histórico de déficit fiscal”.

Habló incluso de las próximas elecciones y pidió a quienes lo escuchaban “no sacar ventajas de corto plazo” en debates electorales.

En la variedad de gobernadores resaltaban desde los Pro puros, como María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta, hasta los recientemente incorporados a los eventos del macrismo, el antes cristinista Gildo Insfrán y el ex ministro de Salud de la anterior gestión Juan Manzur. Estaban los radicales Gerardo Morales y Ricardo Colombi, ambos aliados del Presidente; los peronistas clásicos y “amigables” con el Presidente Juan Manuel Urtubey, Juan Schiaretti y Carlos Verna, y el rionegrino Alberto Weretilneck.

Para “Mario”, como lo llamó Macri, hubo trato especial, en referencia a Das Neves, gobernador de Chubut que coquetea entre el macrismo, el peronismo y Sergio Massa. A todos, más de una vez, los trató de “amigos”.

Entre los legisladores opositores estuvieron Marco Lavagna, del Frente Renovador; Darío Giustozzi, que armó su espacio y se acercó a la Casa Rosada, y Guillermo Pereyra, senador del bloque de Adolfo Rodríguez Saá. Para el Frente para la Victoria no hubo invitación.

Del otro lado, el lugar quedó reservado para los sindicalistas. Hugo Moyano se movió como en su casa. A él fue al primero al que se acercó Macri cuando terminó de hablar. A su lado estaba sentado el ministro de Trabajo, Jorge Triaca.

El otro con protagonismo fue el más macrista en el mundo gremial, el líder de la Uatre, Gerónimo “Momo” Venegas.

Y se lo vio con comodidad a José Luis Lingieri, que cerró un acuerdo con el Gobierno y ubicó en la Superintendencia de Servicios de Salud a Luis Scervino, hombre de su confianza. A su lado estaba Armando Cavalieri (Comercio).

El ausente y con aviso fue Antonio Caló, que faltó decididamente a la cita. Tampoco estuvieron Ricardo Pignanelli (Smata), Gerardo Martínez (Uocra), Sergio Palazzo (Bancaria) ni Andrés Rodríguez (UPCN), en otros ligados al kirchnerismo. Todo el gabinete nacional se distribuyó a los costados de la tarima, dejando al Presidente como único protagonista de la escena. El único que no asistió, por estar de viaje en Brasil, fue Alfonso Prat-Gay.

Fuente: La Nación

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