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Empresas responsables, el nuevo modelo

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Por Santiago García Molina, Licenciado en Administración de Empresas de la UNT, para La Gaceta

Mucho se habla en los últimos años acerca de una sigla que comienza a tener gran trascendencia e influencia en el mundo de los negocios y en las relaciones entre la sociedad, su ecosistema y el Estado. La sigla es RSE, reconocida universalmente como Responsabilidad Social Empresarial. En los años ‘70, este concepto se refería a una filantropía corporativa, entendida como el apoyo, el desprendimiento o la ayuda totalmente desinteresada que se brinda a las personas sin pedir nada a cambio. Claramente, este concepto evolucionó hasta lograr el impacto que genera esta herramienta estratégica en las empresas. A esto se suman las ventajas competitivas que adquieren las compañías que adoptan la RSE en su cultura empresarial.

La Responsabilidad Social Empresarial tiene varias aristas desde donde se puede interpretar. Sin embargo, la mejor definición es la que brinda sociólogo Manuel Cavia. Según sus palabras, la RSE es un nuevo y moderno modelo de gestión corporativa donde se contemplan los impactos económicos, sociales y ambientales derivados de la actividad cotidiana de una empresa. Por lo tanto, esto implica el compromiso con la comunidad, con su entorno y con todos sus públicos de interés. En definitiva, el hablar de RSE equivale al “buen gobierno empresario”, a su sostenibilidad y a su reputación corporativa.

De esta definición casi técnica, lo más importante es saber que la empresa termina impregnando y, a la vez, contagiando a otras de esta suerte de nuevas formas de hacer negocios y de tener un renovado compromiso con la sociedad más próxima a la cual la empresa pueda ayudar. Es allí, y mucho más en estos tiempos, donde es imprescindible que se concientice a los gerentes de las compañías, y a su comité directivo, como así también a aquellos emprendedores que con su pequeño aporte pueden lograr fuertes resultados y, sobre todo, sostenerse en el tiempo.

Compromiso ambiental

En noviembre se reunieron en París los principales líderes de las naciones con el objetivo de definir nuevas líneas de actuación referidas al cambio climático y a la reducción de emisiones de gases para detener el calentamiento global. Este grave problema sigue creciendo a pasos dramáticos y los gobiernos aún no alcanzan un acuerdo para frenarlo. Sin dudas, esta problemática vinculada con el medio ambiente explica el severo daño que causan los residuos corporativos en las sociedades. En definitiva, es una situación desenfrenada en la cual todos perdemos.

Entonces, ahora, más que nunca, es necesario que las empresas y las autoridades interpreten a la RSE como una potencia para poder obtener una gran sustentabilidad económica y comercial. Al mismo tiempo, esta filosofía empresarial ayudará a remediar los daños colaterales causados por las actividades económicas. Si se consigue este objetivo, las corporaciones mejorarán la calidad de vida social, la ecológica y el medio ambiente.

Por último, es necesario afirmar que no puede coexistir una empresa sana en un medio social insano, ya que tarde o temprano los males del medio repercutirán en el desempeño de la compañía. Por lo tanto, el empresario responsable debe necesariamente comprometerse en la solución de los problemas del medio en el cual se desarrolla. Todavía no es muy tarde para hacerlo…

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