El metalúrgico confesó a sus pares de la central que tres ministros le dijeron que no habría cambios del tributo este año. Anticipan conflictos si en 10 días no hay respuestas
Una confesión de Antonio Caló sacudió ayer de la modorra a la primera línea de la CGT más afín a la Casa Rosada, que decidió endurecer su posición frente al Gobierno y profundizar la presión para exigir una urgente rebaja de la carga del impuesto a las Ganancias sobre los salarios. En medio de la primera reunión post parate mundialista del consejo directivo de la central, el metalúrgico y líder de la entidad sorprendió a sus pares con la revelación de que tres ministros del Ejecutivo le habían transmitido personalmente que no se preveían cambios en el tributo para este año.
La confidencia tradujo inmediatamente el malestar gremial acumulado por la falta de respuestas del Gobierno en bronca generalizada y la amenaza latente de un escenario de conflicto en el corto plazo, según confiaron a este diario varios de los dirigentes que participaron del encuentro cegetista realizado en la sede del gremio de peones de taxis.
Para evitar una confrontación inminente, el jefe cegetista pidió a sus pares un plazo de 10 días para encarar nuevas gestiones ante la administración kirchnerista, destinadas a negociar de mínima la excepción (retroactiva) del medio aguinaldo de junio del pago del tributo. La intención de Caló es reunirse con la presidenta Cristina Fernández, a más tardar la próxima semana, aunque fuentes de la central estimaron que lo más probable es concretar un encuentro con el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich.
El escueto comunicado que la entidad difundió anoche al culminar la reunión del consejo directivo reflejó esa posición. Y el propio Caló, al retirarse del encuentro, aseguró que el malestar (con el Gobierno) es muy grande. Más contundentes, otros gremialistas afirmaron que si en 10 días no hay respuestas harán sentir su bronca. Puede haber medidas de acción directa o pedidos de reapertura de paritarias para compensar esa pérdida, deslizó un dirigente.
Además de Caló y el anfitrión, Omar Viviani, a la reunión también asistieron los dirigentes Gerardo Martínez, Andrés Rodríguez, José Luis Lingeri, Armando Cavalieri, Héctor Daer, Alberto Roberti, Sergio Romero, Horacio Ghilini, Sergio Sasia y Mario Manrique, entre otros
La decisión de la central más cercana al Ejecutivo de redoblar la presión sobre el tributo no parece casual en momentos en que otras vertientes del sindicalismo oficialista, como la CTA de Hugo Yasky, y todo el gremialismo opositor definieron medidas concretas para profundizar la ofensiva por cambios en el polémico tributo.
En esa línea, el titular de la CGT disidente, Hugo Moyano, ratificó ayer que durante la primera quincena de agosto la central que encabeza, junto con la CGT Azul y Blanca de Luis Barrionuevo y la CTA opositora de Pablo Micheli, concretará un nuevo paro nacional para reclamar la suba del mínimo no imponible del impuesto. El jefe camionero remarcó sus críticas al Gobierno por la falta de actualización de Ganancias y calculó que, teniendo en cuenta los últimos aumentos salariales, el piso del tributo debería superar los 25 mil pesos. Hay mucha presión por parte de los trabajadores y las organizaciones gremiales tienen que tomar una determinación, enfatizó.
En tanto, la CTA de Yasky confirmó ayer que el próximo 4 de agosto realizará una marcha al Congreso para exigir la rebaja de la carga de Ganancias sobre los salarios y una nueva reforma tributaria.
Por Elizabeth Peger, El Cronista









