Crece el consumo de las presentaciones pequeñas de vinos y nuevas bodegas suman sus etiquetas.
Algunas veces sólo se tiene ganas de tomar una copita de vino, pero al no encontrar quien lo acompañe, se resiste. ¿A quién no le pasó? Hoy, el consumo individual de bebidas se multiplica y los productos fraccionados en porciones de menor tamaño para evitar el desperdicio de recursos y minimizar el espacio de
almacenamiento ganan cada vez más adeptos.
Los productos en “monodosis” son una opción cada vez másbuscada e inspiran a los consumidores a experimentar, evolucionar en sus elecciones y modernizarse.
A esta tendencia acaba de sumarse Finca La Linda que propone de esta manera iniciarse en la aventura de un buen vino.
En la búsqueda de cubrir la creciente demanda de blancos y tintos jóvenes en hogares unipersonales, pero también acompañando la sofisticación del consumo y una búsqueda de practicidad, esta línea de varietales jóvenes y actuales presenta tres alternativas en botellas de 375mililitros: Finca La Linda Malbec, Cabernet
Sauvignon y Chardonnay.
Se trata de sus varietales más elegidos, que llegan con el innovador cierre screw cup (tapa a rosca) que hace más fácil su apertura y cierre, y que, además, permite conservar el vino en las mejores condiciones en estiba, tanto de manera horizontal como vertical, e incluso cabeza abajo.
La tapa a rosca es 100 % reciclable, y su cierre hermético permite en estos vinos de guarda corta conservar intactos todos los aromas y sabores de la fruta. Estos vinos se comercializan en el canal on-trade (restaurantes, hoteles, y lugares especializados) así como en distintas vinotecas del país.









