El sur de la provincia es la región más afectada. Allí se calcula que al menos el 30 por ciento de la soja sembrada es ya irrecuperable.
Mientras tanto, productores endeudados se vieron forzados a despedir a trabajadores y temen no cumplir con las exigencia a nivel nacional.
Desde octubre de 2012 hasta la fecha llovió aproximadamente el 50% de lo que se registra en un año normal. Sin embargo, los productores temen no sólo por la pérdida de ganancias sino por la asfixiante presión fiscal del Estado
En Las Lajitas -departamento de Anta- se habrían sacado cerca de 900 toneladas por hectárea, cuando el promedio anual oscila entre 2.900 y 3.000. A esta mala cosecha se le suman las deudas acumuladas que ponen en peligro la continuidad de pequeños y medianos productores de la zona, de cara a la nueva siembra.
“Muchos refinanciaron su deuda de 2012 y no van a poder pagar ni la de 2013. Es preocupante porque se necesitan cuatro años buenos para recuperarse de dos malas cosechas”, dijo un productor grande, que tiene más de 8.000 hectáreas sembradas en Anta.
Según publicó El Tribuno, la crisis no afectará solamente a los más de 550 productores de granos de la zona. “Cuando pierde el productor pierde todo el pueblo, porque el campo es el motor de la economía de estos pueblos. Se contratan menos servicios, circula menos plata, se frenan las inversiones y el trabajo de comerciantes, transportistas y empleados del campo sufre las consecuencias. Ya se ven despidos, jubilaciones y vacaciones anticipadas. El ánimo está por el piso y hay lotes enteros que se perderán si no llueve antes del lunes”, dijo Juan Pablo Castelli, gerente de la sucursal de Lartirigoyen en Las Lajitas, empresa que se dedica a la venta de insumos y semillas.
En tanto, a pesar de que se está haciendo la gestión para declarar la emergencia agropecuaria de la zona, se desconoce si esta entrará o no en vigor.








