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US$ 45.000 por entrevistar a un minero rescatado

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Fuentes del diario alemán Bild indicaron que la semana pasada enviaron a uno de los mineros bajo tierra un contrato en el que se comprometían a pagarle unos 20 millones de pesos chilenos (45.000 dólares) a cambio de sus declaraciones durante 72 horas.

La puja por las declaraciones en exclusiva de los familiares la iniciaron los canales japoneses de televisión. Pero no fueron los únicos. Primero le ofrecieron la mitad y después de varias idas y venidas, se fijó esa cantidad. El contrato lo firmó el propio minero.

Un periodista británico y su compañera brasileña acudieron el viernes último a la casa de ,Ariel Ticona – penúltimo minero en ser rescatado- quien fue padre mientras estaba enterrado. En la casa, su esposa, Elisabeth Segovia, acunaba a la niña que parió hace un mes y a la que bautizó con el nombre de Esperanza, por expreso deseo de su marido.

El objetivo de los dos periodistas era proponerle a Elisabeth que en cuanto viera a su marido, en la zona restringida para los periodistas, le hiciera una foto junto a la recién nacida y se la pasara a ellos.

Elisabeth no tenía ningún inconveniente… siempre que ellos cumplieran con una regla básica en cualquier subasta: “La foto se la llevará el que más dinero ofrezca por ella”, les dijo. Elisabeth se encontraba rodeada de una veintena de familiares. Hablaban de la fiesta que le estaban preparando a Ariel. Los periodistas le preguntaron si podían asistir. Le dijeron que sí, pero tendrían que contribuir.

“Pensamos que se referían a alguna comida o bebida. Pero aclararon que había que hacerlo con dinero. Decían que tenían que pensar en el futuro de la niña. Nos pidieron que solo entráramos con cámaras pequeñas y que no molestáramos mucho a Ariel. Y nos advirtieron de que una revista alemana iba a contribuir con 300 dólares”, explicó el periodista británico. “Por supuesto, no aceptamo”.

A medida que iban llegando los mineros hacia el hospital de Copiapó, el gran circo mediático se desplazaba. Y algunos familiares iban mostrando un comportamiento muy distinto del de hace unas semanas, cuando a ninguno se les había ocurrido pensar que podían cobrar por contar su drama. Elvira Valdivia, la esposa del minero Mario Sepúlveda, pasó ante los periodistas como algunos famosos asiduos de las revistas del corazón: con gafas negras y sin detenerse a contestar.

Fuente: país

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