DÓLAR BNA
$1.530,00
DÓLAR BLUE
$1.545,00
18°
Viernes, 16 de octubre de 2026 Salta, Argentina

Secciones

Entrevista Dossierweb. Martín Briones, de Maderas América: “Se están construyendo muchos barrios, edificios y proyectos inmobiliarios que necesitan nuestros materiales”

Compartí esta nota

Martín Briones tiene 42 años, es licenciado en Comercialización y se desempeña como gerente general de Maderas América, empresa salteña en la que comenzó a trabajar cuando tenía alrededor de 20 años, mientras cursaba el segundo año de la facultad. Forma parte de la tercera generación de una empresa familiar con trayectoria en el rubro maderero y de la construcción. Desde su experiencia al frente de la compañía, entrevistado por Dossierweb, Briones analiza los cambios en los hábitos de construcción, la evolución del mercado y las transformaciones que atraviesa el sector, con impacto positivo de la minería y de la expansión de los desarrollos urbanísticos como San Lorenzo Chico.  

Describe una demanda que se mantiene, aunque con altibajos, en un escenario económico desafiante. Explica cómo la transformación de las tendencias arquitectónicas redujo el protagonismo de la madera en los techos, mientras creció la venta de placas de melamina y fibrofácil. También evalúa el impacto de la normalización de las importaciones, la disponibilidad de insumos y la reducción de algunos precios. Para el gerente, la estabilidad económica obliga a revisar costos y procesos para mejorar la eficiencia de los negocios. Y de cara al futuro, pide la reactivación del crédito y confía en una recuperación gradual.

Especial Dossierweb

Los cambios en las tendencias arquitectónicas modificaron la demanda de madera para techos y abrieron espacio para otros productos

— ¿Cómo está hoy el sector de la madera y los muebles en este 2026 complejo?

— En el mercado salteño, desde hace varios años se viene dando un cambio de tendencia relacionado con la forma en que planifican los arquitectos, los ingenieros y las viviendas. Antes, el techo se pensaba como un elemento decorativo, con la madera a la vista, que aportaba calidez y un estilo más rústico. Ahora se pasó a un concepto más contemporáneo, con cielorrasos, muchos techos ocultos y estructuras más simples, con perfilería de acero y chapa directamente. Eso fue desplazando un poco a la madera en el uso para techos, que era uno de nuestros principales rubros. Pero, por otro lado, nosotros también vendemos placas de melamina, fibrofácil y otros productos de ese tipo, un segmento que fue creciendo. Los muebles dejaron de hacerse tanto con madera rústica, en parte por la dificultad para conseguir madera nativa, por su costo y por el impacto ambiental que supone extraer especies que pueden tardar 60 o 70 años en crecer. Todo eso se fue reemplazando por placas que tienen texturas y acabados muy naturales, similares a los de la madera, pero con un proceso industrial más estandarizado y más fácil de trabajar. Entonces, lo que bajó en las ventas de madera de pino, que es la que trabajábamos para tirantería, techos y machimbre, se fue compensando con un aumento en la venta de placas.

Para Briones, la minería, el crédito y el desarrollo inmobiliario aparecen entre los factores que podrían impulsar la actividad económica en Salta.

— ¿Cómo está la demanda interna?

— La demanda se mantiene. Hay mucho desarrollo y crecimiento urbano en toda la ciudad, los alrededores y en el interior. Se están construyendo muchos barrios, edificios y proyectos inmobiliarios que, en algún punto, necesitan los materiales que nosotros vendemos. También las mineras nos están generando beneficios directos. De todos modos, nuestro rubro no escapa a lo que viene pasando en otros sectores, con esa famosa forma de serrucho: un mes parece que empieza a levantar y a recuperar terreno, y al siguiente vuelve a retroceder. Pero, en líneas generales, la demanda se mantiene y hay mercado.

— La Cámara Argentina de la Madera viene señalando los altos costos internos, la caída de la demanda y el avance de las importaciones. Desde tu experiencia, ¿cómo está impactando esta situación en el mercado salteño?

— A nosotros nos benefició enormemente la normalización o apertura de las importaciones, sobre todo en lo que respecta a los accesorios. Por ejemplo, hace cuatro años era imposible conseguir tornillos, que son un insumo básico e indispensable para cualquier trabajo. No había producción nacional suficiente y la importación estaba restringida. Entonces, conseguías pocas unidades, a cualquier precio y, muchas veces, de pésima calidad. Pasaba lo mismo con las bisagras, las correderas, los productos de aluminio y un montón de insumos que no se fabrican localmente y que eran muy difíciles de conseguir. Había unas pocas marcas que tenían algún acuerdo o que lograban ingresar mercadería. Incluso los proveedores que ya teníamos armados debían enfrentar dificultades para importar. Con la apertura y la normalización de las importaciones no solo se regularizó el abastecimiento y los clientes pudieron conseguir los productos que necesitaban, sino que también ayudó a bajar los precios.

La venta de placas de melamina y fibrofácil ganó protagonismo y compensó parte de la caída en algunos productos tradicionales.

— En cuanto a la estructura de costos, ¿cómo se tuvo que reacomodar el negocio frente al nuevo escenario económico?

— Mi visión es que la normalización de la economía, la estabilidad de precios y todo lo que viene ocurriendo dejaron al descubierto la eficiencia o la ineficiencia de cada comerciante. Nosotros también lo estamos sufriendo hoy. Hay muchos costos que antes uno no tenía en cuenta porque se licuaban. Las cosas subían un 10%, los sueldos se iban licuando y la inflación distorsionaba todas las variables económicas. Los servicios, la electricidad, el agua y prácticamente todo funcionaban en un contexto distorsionado. Cuando la economía empieza a normalizarse, aparece la ineficiencia. Por ejemplo, si tenés un autoelevador que consume combustible y lo usás para trasladar una mercadería de un lado del galpón al otro, después la volvés a mover y la terminás llevando nuevamente a otro lugar, estás generando costos ocultos. Antes quizá no los tenías en cuenta, pero ahora te mueven la aguja. Lo mismo pasa con los recursos humanos. A veces uno tiene empleados que se limitan a cumplir un horario, mientras que otros realmente están trabajando, moviéndose y aportando a la actividad.

— ¿Qué expectativas tenés para los próximos meses y para el mediano plazo para Maderas América en el contexto de Salta y regional?

— En el plazo más inmediato, creo que las cosas se van a mantener como están, y a medida que se vayan reacomodando, la situación puede mejorar. Ese proceso no depende solamente del país, sino de una cadena que tiene que llegar hasta cada hogar. Las familias también tienen que acomodarse, ser más eficientes con lo que gastan y con lo que les ingresa, y poder destinar un porcentaje de sus ingresos a los proyectos que tienen. También sería importante que vuelva a aparecer el crédito con más fuerza y con mejores tasas. Creo que eso va a contribuir a una mejora.

Para Briones, la normalización de las importaciones mejoró el abastecimiento y favoreció una mayor competencia de precios.

— ¿Y la minería, el campo y los desarrollos inmobiliarios en toda el área metropolitana cómo les está impactando?

— Pasa lo mismo con el crecimiento de la minería. Nosotros tenemos varios clientes vinculados con ese sector que prestan servicios a la actividad, y creo que van a seguir aportando al mercado. También sucede con los desarrollos inmobiliarios que están haciendo crecer la ciudad. Está San Lorenzo Chico, en la zona de San Luis, y muchos otros proyectos que impulsan la expansión urbana. En el campo pasa algo similar: cuando al sector agropecuario le va bien, una parte de esos ingresos termina volcándose a la economía. El tema es que muchas veces uno espera que las cosas sucedan más rápido de lo que realmente ocurre. El campo es un buen ejemplo de cómo crece y se genera un efecto expansivo en otras actividades. Por ejemplo, a una persona que tiene un campo le va bien y decide renovar sus vehículos. Quienes venden esos vehículos pueden incorporar más personal o invertir en otros rubros. Este proceso de crecimiento de distintos sectores de la economía lleva tiempo y veo que el horizonte es bueno.

+ LEÍDAS